La Fiscalía mantiene la petición de 3 años para el exprofesor logroñés acusado de abusos pero descarta las agresiones más graves

El acusado durante el juicio. /E.C.
El acusado durante el juicio. / E.C.

Cree probado un delito continuado de abusos sexuales, pero advierte de que si se aplica el Código Penal nuevo la pena sería de 20 meses

KOLDO DOMÍNGUEZLogroño

Visto para sentencia. La vista oral del 'caso Gaztelueta' ha concluido este jueves por la mañana en la Audiencia Provincial de Bizkaia con la presentación de los informes de conclusiones de cada parte. La Fiscalía ha mantenido su petición de 3 años de pena de cárcel para el antiguo profesor riojano del colegio de Leioa acusado de haber abusado sexualmente de Juan C., uno de sus alumnos, que en el momento de los hechos tenía 12 años. Para el Ministerio Público, a lo largo de la vista –que arrancó el pasado jueves– ha quedado probado que el docente abusó del estudiante en su despacho durante las sesiones de tutoría que mantenía con él.

Según lo expuesto por el fiscal, Alejandro Torán, el profesor puso en marcha a lo largo de dos cursos un «plan preconcebido tendente a la finalidad de satisfacer su fin libidinoso». Pero de esos hechos no hay testigos de referencia y los testimonio del procesado y la víctima son la «única prueba directa». «¿Y a quién creemos? ¿Qué testimonio es válido para romper la presunción de inocencia?», se ha preguntado de forma retórica. Según la jurisprudencia de la propia sala y del Tribunal Supremo, para darse por buena una narración de este tipo debe acreditarse que se trata de «una declaración creíble, sin un móvil de venganza y que sea persistente en el tiempo y sin contradicciones». «Si no supera ese triple filtro, debe ser eliminada», ha detallado el fiscal.

El fiscal acepta que la narración de Juan C. cumple las dos primeras premisas, no así la tercera, al menos en su integridad. El Ministerio Público estima que el joven ha mantenido desde su primera declaración y hasta su declaración la pasada semana en la vista que el profesor le «acariciaba, le enseñaba fotos de mujeres desnudas en el ordenador de su despacho y le realizaba tocamientos en los muslos, espalda, pecho, trasero y, hasta en cuatro ocasiones, en los genitales por dentro de la ropa». Por ello, estos hechos los da por buenos y los mantiene en sus conclusiones.

Sin embargo, el joven no expuso desde el principio los hechos más graves, los que se refieren a que el procesado le obligó a masturbarse frente a él y que le introdujo bolígrafos por el ano. En concreto, el último lo denunció en 2015, cuando presentó su querella en el juzgado de Getxo. Además, su relato respecto a estos dos abusos ha variado desde la fase de instrucción a la vista oral. El fiscal cree que no se da, por lo tanto, el elemento de la «persistencia en la incriminación», y en consecuencia esta parte del testimonio no supera el triple filtro y lo desestima.

Pese a la supresión de esos dos abusos más graves, el fiscal estima que la «continuidad delictiva no varía» y hay otros actos que justifican la acusación de un delito continuado de abusos sexuales. Además, no incluye ningún agravante –ni de superioridad ni confianza– porque son «inherentes al abuso».

El Ministerio Público ha planteado al tribunal una «calificación alternativa» para los hechos denunciados, en función del Código Penal que aplique. Si se recurre al antiguo, al que estaba vigente en 2008 (año en el que comenzaron los presuntos abusos), la petición de pena sería de tres años. Pero si se decanta por el actual, abriría la puerta a una rebaja sustancial de la condena, que quedaría en 20 meses de cárcel. De darse este caso y el profesor es condenado, no llegaría a ingresar en prisión al carecer de antecedentes penales.

La acusación particular, por su parte, ha mantenido su petición de 10 años de cárcel por un delito de abuso sexual, mientras que la defensa del profesor ha vuelto a reclamar su libre absolución.

Repugnante

«Cuestionar a estas alturas el testimonio de mi hijo me parece simplemente repugnante», ha manifestado el padre del exalumno antes de entrar a la Audiencia Provincial de Bizkaia para asistir a la última sesión del juicio, en el que Fiscalía, acusación particular y defensa presentan sus conclusiones definitivas.

Aunque ha eludido realizar más valoraciones sobre la postura de la Fiscalía, el progenitor sí que ha querido mostrar su satisfacción con los dictámenes de las peritos, «que han sido muy claros y contundentes» y con el trabajo de los jueces, que ha calificado de «profesional y aséptico». Tras declarar que, a su entender, el juicio está sirviendo para sacar la verdad a la luz, ha señalado que «la opinión pública no tiene ninguna duda de que lo que ha dicho mi hijo es cierto de 'pe a pa'».

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