Los cabezudos y la ilusión infantil conquistan Ezcaray

La comparsa vuelve a desfilar entre miles de personas y al compás de la charanga Los Pelaires

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Pocos actos hay en las fiestas de los pueblos riojanos tan extravagantes como la comparsa de gigantes y cabezudos de Ezcaray. Una veintena de cabezudos y media docena de gigantes desfilan por las calles del pueblo acompañados de la charanga Los Pelaires y miles de vecinos y veraneantes que escapan de los azotes, piden fotos, ríen, escapan, son atrapados... Y también, como este domingo, en la tercera jornada de las fiestas de San Lorenzo, hacen una bonita parada en la residencia de ancianos Jesús de Nazareno para visitar y bailar con los mayores.

Todos los cabezudos arrean con la zurriaga menos uno, la Ratita, o pega «muy poco». Y también es el único que porta una mujer, Menchu Pajero Lerena, desde hace una década. «Me entusiasma, me lo puse una vez, cuando lo renovaron, me pidieron hacer un montón de fotos con los niños y me enganchó», recuerda Menchu. «Cada vez que viene un niño a darte la mano o hacerse una foto yo lo agarro y noto que tienen el corazón a tope, que se les va a salir del pecho, pero muestran una cara de ilusionados que vale más que un tesoro que te encuentres», describe.

Ilustres como el torero Diego Urdiales y el exfutbolista Raúl Ruiz han disfrutado de la jornada festiva / Diego Marín A.

Eso sí, dentro de ese cabezón, a pesar de la alegría que se emite, se sufre el calor de una sauna y la visión de una ceguera parcial. «Se sufre un poco, sí, pero merece la pena porque los niños te lo pagan con creces», apunta Menchu.