La distancia no es obstáculo para el amor

Javier Gómez y Leyla Hernández, estudiantes de la UNIR y enamorados. /UNIR
Javier Gómez y Leyla Hernández, estudiantes de la UNIR y enamorados. / UNIR

Tras conocerse en un examen de la UNIR, Leyla y Javi van a ser a darse el 'sí quiero' en diciembre

D. LAS HERASLogroño

En muchas ocasiones la distancia puede ser la razón por la que dos amantes no se atrevan a dar el siguiente paso, o ni siquiera lleguen a luchar por un futuro juntos. No es el caso de Leyla y Javi. Fue, de hecho, la UNIR, Universidad a Distancia de La Rioja, la que ha hecho posible su amor.

Se podría decir que un examen de matemáticas, en una de las sedes de esta universidad en Madrid, fue su primera cita. Y aunque por aquel entonces «únicamente» hablaron de los apuntes que tenían en común, ambos reconocen que «el flechazo fue mutuo». Pero compartirían más que eso. Tanto la madrileña como el vallisoletano tenían la misma pasión: «llegar a ser maestros algún día».

Cinco meses después, en mayo de 2015, este sueño compartido volvería a reunirles en otro examen de Magisterio. Én esta ocasión, Javier no dejó pasar la oportunidad, y se encargó de preguntarle sus apellidos para poder localizarla a través de Facebook. «Como su nombre no es común, no me costó nada encontrarla», evoca el enamorado. Y risueño, añade: «Con la excusa de los exámenes, comencé a hablarle a diario. Nos podíamos pasar horas».

Su próximo encuentro sería el día de la defensa del TFG –trabajo de fin de grado- de Javi, también Madrid, un mes después. «Ya habíamos quedado en vernos, pero yo quise sorprenderle y me presenté a su llegada en la estación, en vez de esperar a la tarde», revive Leyla el momento en que no dudó en tomar la iniciativa. Javi complementa aquel relato que vivió con tanta intensidad: «No hicieron falta palabras. Nada más verla, nos besamos».

Javier y Lelya en su viaje de preboda a Praga.
Javier y Lelya en su viaje de preboda a Praga. / UNIR

Desde entonces, iniciaron una bonita historia de amor. Ella encontró empleo de interina en un colegio de Madrid, y él trabaja en el sector automovilístico en Valladolid. «Nos vemos todos los fines de semana, desde el viernes hasta el domingo, y ambos estamos estudiando para las próximas oposiciones de Castilla y León, y poder así vivir juntos algún día», narra Leyla, quien nos trasmite que «la distancia no ha sido nunca un obstáculo».

Por su parte, Javier, lanza un mensaje optimista a todos los que persiguen sus sueños: «Al contrario que el resto, comencé pronto a trabajar y tarde a estudiar. Pero me han cambiado la vida. Ahora estoy graduado como maestro y he conocido a la mujer que será mi esposa en diciembre de este año», concluye con ilusión el prometido.