Cinco siglos de pan y queso

Antigua imagen del lanzamiento del pan y queso en la ermita de la Transfiguración de Quel. /L.R.
Antigua imagen del lanzamiento del pan y queso en la ermita de la Transfiguración de Quel. / L.R.

Hoy se celebra esta fiesta, una de las tradiciones más conocidas de La Rioja

SANDA SAINZ

nsideradas unas de las fiestas más antiguas de La Rioja, sino la que más, el Pan y Queso de Quel se remonta a 1479. El pueblo sufrió las consecuencias de la peste aquel año y los supervivientes, creyendo que se trataba de un castigo divino decidieron realizar una procesión el 6 de agosto.

Para hoy

Llevaron doce velas y decidieron poner debajo de cada una el nombre de un santo o virgen. Acordaron prender las candelas y el nombre que escondiese la última en consumirse sería elegido como patrón de la localidad. Fue el Santo Cristo y la penúltima escondía el nombre de la Virgen. Así, desde esa fecha se venera en Quel como patronos al Santo Cristo de la Transfiguración y a la Virgen de la Antigua.

Tiene tal importancia esta fiesta que en el año 2004 fue declarada de interés turístico regional y en el 2015, nacional.

2.500 tortas de pan y 65 kilos de queso se lanzarán mañana en la popular fiesta de Quel

Una de sus singularidades consiste en el lanzamiento de panes y quesos desde la ermita, después de la procesión y misa.

El mayordomo de la cofradía de este año 2018, Pedro Benito Sigüenza, recuerda que «antiguamente se aportaba una fanega de trigo que se molturaba, amasaba y servía para hacer el pan. Siendo cantidades muy inferiores a las actuales. El queso es del valle del Roncal, Navarra. En las actas de la cofradía hablan de ello y por eso se mantiene en la tradición».

Para hoy han preparado 2.500 tortas de pan y 65 kilos de queso del Roncal, según cuenta el mayordomo y añade que «los fundadores decidieron que desde la parroquia a la ermita irían en procesión y los cofrades darían a los que se acercasen pan, queso y vino. En el caso del vino hasta dos veces a los niños, algo inconcebible hoy en día».

La asistencia a estos actos por parte de los queleños ha sido siempre ejemplar, nunca ha faltado apoyo. Esta participación se mantiene pero lo que ha cambiado es la cantidad de público que llega de fuera, tanto de los pueblos cercanos como de otros de diferentes lugares de España. Ha crecido enormemente convirtiendo la fiesta en multitudinaria.

En ese sentido, Sigüenza cree que el hecho de ser declarada Fiesta de Interés Turístico Regional y luego Nacional supuso un impulso importante. Por otro lado, indica que «parece ser que la tradición no se ha suspendido nunca, ni siquiera en periodo de guerra».

La constancia de los vecinos por mantener esta celebración desde 1479 y la notoriedad adquirida en las últimas décadas han ido de la mano con el sentimiento de respeto y aprecio mutuo entre el público y los cofrades. Esto se materializó en un aplauso espontáneo que surgió hace tiempo al finalizar el lanzamiento del pan y queso y se repite desde entonces cada 6 de agosto.

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