May, ante la moción de censura: «Unas elecciones provocarían el caos»

Theresa May. / Foto: Afp / Vídeo: Europa Press

'Brexiters' y unionistas norirlandeses prometen sostener al Gobierno, que intenta sobrevivir al descrédito, y frustrar a los laboristas

IÑIGO GURRUCHAGALondres

«Una completa humillación», titula a toda página el euroescéptico 'The Daily Telegraph'. «Brextinto', titula 'The Sun' para ilustrar la estampa de un dodo con la cabeza de la primera ministra. «El 'Brexit' de May está tan muerto como un dodo», explica el diario. «Luchando por su vida», proclama el 'Daily Mail', que defendía el pacto europeo de la primera ministra.

Una derrota del Gobierno por una mayoría de 230 diputados no tiene precedentes en la historia británica y, cuando se produce sobre un Acuerdo de Salida de la UE al que Theresa May ha dedicado dos años y sobre un asunto de suma importancia para el país, habría conducido a la dimisión inmediata de la jefa de Gobierno. Pero es posible que siga en su puesto al final de la jornada de este miércoles. De momento, la primera ministra ha advertido de que unas «nuevas elecciones, provarían el caos».

El Parlamento británico, y en especial su Cámara de los Comunes, sigue rituales aparentemente arcaicos y sus procedimientos y convenciones son enrevesados, pero es un foro democrático vivo, sofisticado y salvaje, y allí va a pasar el día después una primera ministra que a lo largo de la semana ha tenido un aire de agotamiento y de autómata cumpliendo trámites hacia una derrota inexorable.

Al mediodía, hora británica, tendrá que someterse a la sesión semanal de preguntas a la primera ministra, donde diputados singulares elegidos por el presidente de los Comunes, John Bercow, le preguntarán por asuntos evidentes, que ya surgieron anoche, nada más conocerse el resultado de la votación sobre el Acuerdo de Salida.

¿Por qué no pide inmediatamente a la UE que se pare el reloj en el avance hacia el 29 de marzo- fecha establecida para el 'Brexit'-, de tal modo que Gobierno y Parlamento tengan más sosiego para encontrar la vía consensuada que ahora les exige Bruselas? ¿Por qué no se compromete, hasta el punto de presentar un proyecto de ley, a descartar que Reino Unido se marche de la UE sin acuerdo?

Hay amplia mayoría en el Parlamento para ambas opciones, aunque los 'brexiters' desean una salida sin acuerdo porque es la única manera en la que se les abre el camino para tener la hegemonía, y quizás el poder, en su partido, y para negociar posteriormente con la UE una relación como la definida en el tratado firmado con Canadá, al que se añadirían colaboraciones en seguridad y otros aspectos.

Cegar a Corbyn

May, con una personalidad que ha evitado siempre la improvisación, tendrá que responder, durante casi una hora, a esas preguntas que son las cuestiones de hoy sin tener en la mano una guía de actuación sobre el futuro. Porque ayer se comprometió a presentar una declaración sobre qué hacer antes de que termine el lunes, y prepararla le exige gestiones diversas en los próximos días.

En primer lugar, sobrevivir a la moción de censura de la oposición laborista. Es un momento tan decisivo para May como para el líder socialista, Jeremy Corbyn, que ha señalado el objetivo de lograr unas elecciones generales como la prioridad del partido, a pesar de que gran parte de sus miembros y de sus votantes no creen que lo consiga y quieren la convocatoria de un segundo referéndum.

El grupo de 'brexiters' más radicales apoyará a May y lo mismo harán los diez diputados del Partido Unionista Democrático (DUP) de Irlanda del Norte. Tendrían que darse rebeliones en los escaños conservadores para que la moción de censura progrese y no parece probable. May ofreció a Corbyn inmediatamente después de la votación tiempo parlamentario para una moción de censura (o de confianza, como se define en el lenguaje parlamentario británico), antes de que el líder laborista la anunciase.

Si sobrevive la jornada, ha prometido iniciar conversaciones con otros grupos parlamentarios, especialmente con los unionistas norirlandeses, para buscar juntos modificaciones de lo acordado con Bruselas que sean realistas y que pudieran llevar a que el Acuerdo de Salida sea votado de nuevo. Esas modificaciones, según explicaron ministros del Gabinete a empresarios tras la votación del martes, se introducirían en la Declaración Política, que no tiene fuerza legal.

Pero entre las cuestiones de procedimiento que se plantearon anoche a un presidente de los Comunes que está dispuestos a retar el poder y las presiones del Ejecutivo es la apertura de alguna vía para que el Parlamento tome el control en la búsqueda de un consenso, a través de algún comité o mediante votaciones plenarias. Tal es el descrédito de May hoy que muy pocas cosas pueden descartarse.

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