Macron quiere «pasar página de los últimos 20 años» en Francia

Emmanuel Macron, durante un mitin en Marsella./
Emmanuel Macron, durante un mitin en Marsella.

Los sondeos sitúan al socioliberal en la primera vuelta del 23 de abril como uno de los dos clasificados para el segundo turno del 7 de mayo, junto a la ultraderechista Marine Le Pen

EFEparís

El socioliberal Emmanuel Macron, uno de los favoritos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas que se celebran en tres semanas, ha asegurado este sábado ser el único candidato que renovará la política de los últimos 20 años.

"Conmigo llegará el tiempo de la alternancia profunda y de la renovación verdadera", ha dicho Macron, en el mitin celebrado en el centro de exposiciones Parc Chano de Marsella, ante unos 5.000 seguidores, que portaban banderas de Francia y de la Unión Europea (UE).

Macron, candidato del movimiento "En Marche!", al que los sondeos sitúan en la primera vuelta del 23 de abril como uno de los dos clasificados para el segundo turno del 7 de mayo, junto a la ultraderechista Marine Le Pen, también ha aprovechado para defenderse de los ataques del candidato conservador François Fillon.

Fillon, que se ha recuperado levemente en las encuestas del golpe que le produjo la investigación judicial por malversación de fondos públicos, afirmó esta semana que Macron era "el heredero" del actual presidente de Francia, François Hollande, cuyo índice de popularidad se encuentra en niveles muy bajos.

Fillon pretende reducir el gasto público en un 8%

El candidato conservador François Fillon ha anunciado una reducción del gasto público del 8% durante los próximos cinco años en caso de que sea elegido presidente de Francia en las elecciones del 23 de abril y el 7 de mayo.

"No veo proposiciones alternativas a la mía, que es reducir el gasto público en torno al 8% durante los próximos cinco años", ha manifestado Fillon en un mitin celebrado en la cuidad de Ajaccio, en la isleña Córcega.

El aspirante, el tercer favorito por detrás de la ultraderechista Marine Le Pen y el socioliberal Emmanuel Macron, según los sondeos, pretende establecer la jubilación a los 65 años -actualmente la edad mínima es a los 62- y luchar contra "el desperdicio" en el Sanidad pública.

"Esta proposición para salvar las finanzas públicas tendrá numerosos beneficios", ha señalado el político, quien mantuvo su candidatura al Elíseo a pesar de estar bajo investigación judicial por un caso de malversación de fondos públicos en la atribución de empleos a su mujer y a dos de sus cinco hijos.

Entre los posibles beneficios de sus medidas, ha citado la reconquista de la "credibilidad" internacional que dará al país "un nuevo peso" en Europa.

"No soy el heredero de nada, soy el heredero de vosotros, de vuestra confianza, de vuestra energía", alegó Macron, mientras se dirigía a sus seguidores.

El líder de "En Marche!", que trabajó a las órdenes del socialista Hollande como ministro de Economía entre 2014 y 2016, recordó que dimitió de su puesto porque quiso emprender un proyecto renovador que pudiese cambiar la política partidista de los últimos 20 años en Francia, donde se han alternado en el poder los socialistas y los Republicanos (centroderecha).

Sin citar a Fillon, Macron, de 39 años, indicó que él no lleva 30 años como político profesional y le echó en cara los parados y la elevada deuda que dejó en Francia durante su paso como primer ministro durante el mandato de presidente Nicolas Sarkozy (2007-2012).

"Fillon y su clan no proponen nada", dijo el joven aspirante, quien denunció los ataques que ha recibido en internet promovidos por la candidatura del político conservador, al que tildó de "revanchista".

Codo a codo en las encuestas con Le Pen, Macron la censuró por encarnar un proyecto basado en el "miedo" y que es heredero del partido del "odio", en alusión al ultraderechista Frente Nacional (FN).

"No les abucheéis (al FN), combatidlos, ¿cómo van a acabar en primeros? Vamos a ganar", exhortó.

Formado en filosofía y antiguo banquero, el candidato destacó que cada día que pasa su candidatura recibe nuevos apoyos entre altas figuras políticas, varios de ellos de algunos que le han atacado "en el pasado", aludiendo al respaldo anunciado por el exprimer ministro socialista Manuel Valls.

En su discurso, también tuvo cabida la UE, la educación, la cultura, la seguridad, la inmigración y la economía.

"Amamos una Francia fuerte, que encarne la esperanza, estando involucrada en Europa, queremos una Europa más fuerte, transformada, una Europa que proteja sus fronteras, sus industrias, su tecnología, su agricultura", aseveró Macron.

"Demandamos a nuestros socios europeos, alemanes, italianos, españoles, un nuevo proyecto más democrático, ambicioso", prosiguió Macron.

Entre vítores del público dedicados a la UE, el aspirante, que no se considera ni de izquierdas ni de derechas, juzgó que ser "patriota" no es la "utopía" que vislumbra la izquierda ni "la cerrazón y el odio" que promueve el Frente Nacional y que conducirán a "una guerra civil".

De la inmigración, opinó que el mayor desafío es "la integración" y abogó por una reforma del sistema educativo que reduzca el número de alumnos por clase a los 12.

A pesar de la buena acogida en Marsella, una de las principales ciudades francesas, Macron recibió la oposición del sector de los taxis, que le acusa de liberalizar el sector cuando era ministro, y de los antiguos colonos en Argelia, desagradados con unas manifestaciones en las que el aspirante calificaba la colonización francesa en ese país como "crimen de la humanidad".