«México viene siendo para Trump como la esposa maltratada»

Emilio Álvarez Icaza. /
Emilio Álvarez Icaza.

Emilio Álvarez Icaza, candidato a senador con la plataforma Por México al Frente, incide en la necesidad de «endurecer» el tono con EE UU para atajar el «mal trato» que toleró el Gobierno de Peña Nieto

MERCEDES GALLEGOMéxico D. F.

Se sientan en las terrazas, conducen un Uber, cantan a los turistas Las Mañanitas del rey David y se riegan de tequila. La procesión va por dentro. México sobrevive a su miseria con el orgullo de quien se sabe un pueblo rico maltratado por propios y extraños. Como ex ombudsman de Ciudad de México y secretario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington, Emilio Álvarez Icaza conoce bien la extorsión de sus paisanos a ambos lados de la frontera. 

No es un plato de gusto lanzarse a las fauces del río Bravo. Casi la mitad del país, el 43,6%, vive en la pobreza y del resto, el 50,6% no tiene ingresos suficientes para comprar la cesta básica de alimentos y otros bienes esenciales, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Por arriba les golpea Donald Trump, después de que le limpien los suelos y construyan sus rascacielos a precio de saldo. Por debajo, las elites de su propio país, educadas para integrar las «mafias del poder» contra las que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha montado su campaña de 'Juntos haremos historia'. El candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) es el favorito absoluto para convertirse mañana en presidente electo, pero su receta para confrontar los abusos del poderoso del norte pasan por explicar a Trump cuál es la verdadera realidad de México y «hacerle entrar en razón». 

A Alvarez Icaza se le antoja ingenuo. Por eso, entre otras cosas, apoya al segundo en las encuestas, Ricardo Anaya (PAN), en cuya coalición 'Por México al frente' se ha integrado como candidato a senador. No porque comulgue ideológicamente con el abogado de centroderecha, sino porque el objetivo de estas elecciones es sumar votos para derrotar al partido en el poder que gobernó durante 71 años consecutivos y perpetúa sus tácticas corruptas. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) perderá mañana. La cuestión es si desaparecerá la cultura priísta que ha impuesto.

- ¿Ha contribuido Trump a la elección de Andrés Manuel López Obrador al herir el amor propio de los mexicanos?

Por supuesto que Trump está jugando un papel en estas elecciones y que Andrés Manuel capitalizó un poco la molestia contra él, pero ahora ser antiTrump no es necesariamente una ventaja de Andrés Manuel, los tres candidatos se han colocado en esa agenda. El hecho de que Enrique Peña Nieto recibiera a Trump cuando sólo era candidato enojó a más del 80% de los mexicanos. El antipeñismo es un factor clave. Fue una cosa muy fuerte en el código cultural mexicano. Al que te insulta, al que te ofende, al que te maltrata, insulta a tu hermana, manosea a tu mamá y te dice a ti 'hombre violador', ¿lo invitas a tu casa?

- ¿Qué le falta a AMLO para capitalizar bien ese enojo?

Andrés Manuel juega en la cancha local, no en la global. En los últimos 25 años hubo un cambio geopolítico muy importante. El Gobierno de México hizo una apuesta para dejar de ser la frontera norte de América Latina y ser la frontera sur de Norteamérica. Anteriormente era las dos cosas, pero cuando entra Salinas y hace una apuesta de cambio, supone una reconstrucción del polo. Ahora el Ejecutivo mexicano tiene un problema severo. Ya nos corrieron de América del Norte, no estamos en América Latina y América del Sur construyó su propia identidad. Brasil aprovechó perfectamente el momento y construyó toda una narrativa para hablar de Mercosur, Unasur, América del Sur. La narrativa hegemónica ahora es América del Sur, no es América Latina. Y Centroamérica está ofendida con México. Andrés Manuel no tiene un entendimiento de eso.

- Él también proclama que hay que cambiar el trato de los migrantes centroamericanos que atraviesan México para llegar a EE UU.

La política migratoria de México hacia Centroamérica es igual o peor que la política migratoria de EE UU con los mexicanos. Los migrantes centroamericanos han sido torturados, desaparecidos, vejados, y no ha habido eco de la autoridad mexicana para defender a los migrantes centroamericanos. México ha perdido ese papel de liderazgo de hermano mayor en la región y a la vez lo han expulsado del club al que quiso entrar.

- El Gobierno de México ha intentado no enturbiar aún más las aguas con EE UU. ¿Qué es lo que ha hecho mal?

Lo que ha venido pasando es que tú te callas, eres dócil, obediente, eres prudente, y el otro nos insulta y nos insulta. ¡Esa estrategia no sirve! Cada vez que Trump necesita hablar a sus bases golpea a México. México viene siendo como la esposa maltratada. Cada vez que quiere quedar bien con sus amigos les hace una demostración de lo macho que es y golpea a la esposa. Y ella, que ya tiene el síndrome de la esposa golpeada, le dice: ¿Por qué te enojas, qué hice yo? ¿No te gustó la comida? ¿Estaba fría? Y no es que ella haya hecho nada, sino que el otro lo único que quería era hacer una demostración a sus amigos de que él manda en casa.

- ¿Qué se puede hacer frente a eso?

El Gobierno de Peña Nieto ha preferido un mal trato que un buen pleito. Frente a su prudencia, -que aquí la gente llama sumisión silencio, cobardía- necesitamos endurecer. Sabemos que estamos en desventaja pero también que Estados Unidos necesita de México. La posición más extrema es la de Ricardo Anaya, asesorado por mí. Si nos revientan el TLC nosotros reventamos la cooperación de seguridad y entonces que ellos se encarguen de sus fronteras, de todo el tema bancario y del narco. Nosotros dejaremos pasar. De todas maneras Trump no va a respetar las negociaciones, al día siguiente te lo revienta todo en un tuit. 

- El mayor activo de México ha sido la mano de obra barata que está sustituyendo la robotización. ¿Cómo se puede suplir eso?

Es cierto, pero México también es, por ejemplo, el principal exportador de pantallas de televisión del mundo, aunque sea con capital extranjero. No va a ser fácil para Detroit ponerse a fabricar de la noche a la mañana las partes del automóvil que se hacen en México. Nuestro dilema es cómo le vendemos valor agregado a EE UU. Ahora México le vende la lechuga, que en California se convierte en ensalada con mano de obra mexicana y nosotros se las compramos para venderla en los supermercados a cuatro dólares. Tenemos que exportar ensaladas y no lechugas.

- Los mexicanos tampoco querían el Nafta cuando se firmó. ¿No es esta una buena oportunidad para renegociarlo?

Sí, pero Trump no lo está haciendo por un fenómeno de justicia social o de desilusión económica de un modelo injusto, sino para preservar los mercados internos de los grandes productores. El buque insignia de la globalización va en reversa. Quien lideraba la globalización económica era EE UU y ahora resulta que en lugar de seguir avanzando se regresa en plena marcha. Lo que ha pasado aquí en México es que el cielo prometido no llegó. La mitad de la población sigue en la pobreza y lo que ahora vamos a ver es el regreso del proteccionismo.

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