Macri reclama ayuda a los peronistas

Mauricio Macri durante una conferencia de prensa. /REUTERS
Mauricio Macri durante una conferencia de prensa. / REUTERS

Impotente para frenar el colapso, se pone en contacto con Alberto Fernández al tiempo que anuncia medidas de apoyo a los trabajadores

MARCELA VALENTEBuenos Aires (Argentina)

En un nuevo y desesperado intento de frenar el colapso financiero que amenaza a Argentina con una crisis económica y social agudas, el presidente, Mauricio Macri, se puso en contacto este miércoles con el candidato de la oposición, Alberto Fernández, que le ganó de manera contundente las primarias del domingo arrebatándole la esperanza de una reelección en octubre. El contacto se concretó horas después de que el mandatario emitiera un mensaje a la población con medidas que de inmediato fueron juzgadas como insuficientes y que no lograron despejar las incertidumbres.

Por la mañana Macri pidió disculpas por haber culpabilizado a los votantes de su derrota. Ofreció medidas paliativas para trabajadores y pequeños empresarios -los más vulnerables en medio de la tormenta financiera que no cesa y que ha provocado un fuerte aumento de precios- y propuso un diálogo con sus rivales sin nombrarlos. Pero ninguna de estas novedades logró frenar el pánico de los mercados, que se expresó en una tercera devaluación consecutiva y en la caída de bonos y acciones.

Poco después se conoció que el presidente había enviado un mensaje a Fernández para proponerle un diálogo. Fernández, abogado y profesor universitario, estaba en clase. Antes de responder a Macri fue abordado por la prensa y deslindó su responsabilidad en la crisis. «El presidente tiene que gobernar y lo voy a ayudar, pero ni siquiera gané la primera vuelta», aclaró el candidato. Añadió que no tenía sentido reunirse con el presidente y remarcó que no quiere ser partícipe de sus decisiones. «Dejémoslo trabajar para resolver el problema que creó y ojalá esta vez encuentre salidas». «Nosotros lo que tenemos que hacer es prepararnos para gobernar después, si la gente nos elige», advirtió.

«Larga conversación»

Más tarde se produjo el contacto telefónico entre ambos. Macri reveló en Twitter que había tenido una «buena y larga conversación» con su rival y que Fernández se comprometió a «colaborar en todo lo posible» para que el proceso electoral y la incertidumbre afecten lo menos posible a la economía. Según Macri, su rival «se mostró con vocación de intentar llevar tranquilidad a los mercados respecto a los riesgos de una eventual alternancia en el poder».

Dos días después de una rueda de prensa en la que había responsabilizado al ganador y a sus votantes de la reacción airada de los mercados financieros, Macri, muy criticado por su ofuscación con el resultado electoral, cambió el tono. Explicó que estaba «muy afectado, triste y sin dormir» tras la contundente victoria de Fernández; aseguró ahora que respetaba «profundamente» a los argentinos que no le votaron y que era responsabilidad puramente suya que sus votantes de 2015 le hubieran retirado la confianza.

Luego reconoció que les había «exigido mucho» con el ajuste y dijo entender que la ciudadanía está «cansada, agotada y enojada» por los esfuerzos. Que llegar a fin de mes se transformó «en una tarea imposible» en Argentina y que muchos ya «no saben de qué privarse». Explicó que pudo haber errado en las prioridades y por eso anunció una serie de medidas paliativas para trabajadores y pequeños empresarios.

Requieren de 40.000 millones de pesos (unos 600 millones de euros) de las arcas públicas y contemplan la reducción y devolución de impuestos salariales, otorgamiento de modestas sumas fijas para los trabajadores por dos meses, financiación de deudas impositivas de pequeñas empresas, aumento del monto de las becas de estudiantes y congelamiento de precios del combustible por noventa días, entre otras cosas. La idea es neutralizar el impacto que tiene en los precios internos la devaluación de la moneda, que se cifra en un 34% en tres días.