Maduro sofoca una nueva sublevación militar

Vecinos de la barriada de Cotiza, en Caracas, levantan una barricada en apoyo a los soldados del comando insurrecto./EFE
Vecinos de la barriada de Cotiza, en Caracas, levantan una barricada en apoyo a los soldados del comando insurrecto. / EFE

El Ejército venezolano reduce a un grupo de soldados amotinados que recibieron el apoyo de decenas de vecinos de un barrio de Caracas

IVIA UGALDE

Desde que el pasado 10 de enero Nicolás Maduro tomó posesión para un nuevo mandato que le mantendrá en el poder hasta 2025, el hartazgo se ha disparado en Venezuela. Aislado internacionalmente al no ser reconocido en gran parte de la comunidad mundial su resultado en las elecciones y denostado por una creciente disidencia interna, el presidente tuvo que afrontar ayer una nueva rebelión en sus Fuerzas Armadas, el pilar que sustenta el chavismo. Los protagonistas: un grupo de militares que se declaró en rebeldía contra el Gobierno en un comando ubicado en la barriada caraqueña de Cotiza.

La insurrección se produjo a las 2:50 horas locales (7:50 de la mañana de ayer en España), cuando los soldados dieron a conocer su alzamiento en vídeos en las redes sociales. El supuesto cabecilla, identificado como el sargento mayor Valdrén Figueroa, aseguró que tanto él como sus «guerreros» -una decena, a juzgar por la grabación- desconocían «completamente» la autoridad de Maduro y se mostraron dispuestos a «luchar» junto al pueblo venezolano para «restablecer el hilo constitucional». «Ustedes querían que prendiéramos la mecha, aquí la estamos prendiendo. Necesito el apoyo de ustedes, salgan a las calles», arengó.

Los vecinos de Cotiza respondieron al llamamiento golpeando cacerolas en el interior de sus casas a modo de reprobación al Ejecutivo chavista. Los más decididos, decenas de ellos, salieron a las calles a mostrar su apoyo a los militares sublevados, que «horas después» fueron «rendidos y capturados», según informó el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López. «A estos sujetos se les aplicará todo el peso de la ley», aseveró la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) tras restablecer el orden.

Para recuperar el control, el Ejército venezolano respondió con el lanzamiento de gases lacrimógenos a los vecinos de Cotiza, que armaron una barricada y lanzaron piedras a las fuerzas de seguridad. «¡Queremos que Maduro se vaya, estamos cansados!», espetó un hombre tras la refriega con los antidisturbios. Durante el operativo fueron retenidos equipos de prensa que cubrían el levantamiento, según denunció la ONG Espacio Público, que también habló de un «bloqueo» temporal en las redes sociales.

Armamento sustraído

La FANB identificó a los amotinados como un «reducido grupo» de militares adscritos al comando de zona número 43 de la Guardia Nacional Bolivariana. «Se desplazaron en dos vehículos militares, luego irrumpieron contra la sede del destacamento de seguridad urbana ubicado en Petare, sustrayendo un lote de armas de guerra y secuestrando bajo amenaza de muerte a dos oficiales y dos guardias nacionales», añadió el organismo. Mientras, el 'número dos' del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, aseguró que los sublevados «lo primero que dijeron» al ser capturados era que «les ofrecieron villas y castillos y los dejaron solos».

Las Fuerzas Armadas usaron gases lacrimógenos contra la población, que levantó una barricada

Los vídeos de los insurrectos fueron difundidos en internet por Soldados de Franela, un grupo de militares descontentos con el Gobierno. Entre otras acciones, a ellos se les atribuye el atentado con drones perpetrado el pasado 4 de agosto contra Maduro durante un desfile militar en la capital. La sublevación de ayer, además de reflejar las fisuras en el brazo armado del chavismo, propició que vecinos de Caracas se manifestaran por la escasez generalizada que sufren, la falta de servicios e hiperinflación.

Tras la sublevación, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, reiteró que la sede legislativa -de contundente mayoría opositora- ofrecerá «garantías» a los militares que se pongan «del lado del pueblo». Además, manifestó que lo sucedido «es una muestra del sentimiento generalizado que impera dentro de la Fuerza Armada Nacional». Poco después, el Tribunal Supremo de Justicia declaró «inconstitucional» la Cámara. «No tiene junta directiva válida. Todos sus actos son nulos», concluyó el fallo. Guaidó, en respuesta, instó a las organizaciones castrenses a «restablecer el orden».

Como consecuencia de los disturbios, veintisiete militares han sido detenidos.

 

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