Seis campañas a vueltas con los debates

Debate de los candidatos para las elecciones generales del 26-J de 2016. /Juan Medina (Reuters)
Debate de los candidatos para las elecciones generales del 26-J de 2016. / Juan Medina (Reuters)

De los cara a cara se ha pasado al todos contra todos con el fin del bipartidismo

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Hace 26 años que los debates electorales aterrizaron en las campañas electorales españolas. Tras el parón con el PP entre 1996 y 2008, los ha habido de todos los colores. Primero, con los líderes de PSOE y PP, pero a partir de 2015, con la irrupción de Podemos y Ciudadanos, pasaron a ser a cuatro, y en esta ocasión hubiese llegado hasta cinco de no intervenir la Junta Electoral Central para dejar fuera de la pelea a Vox.

1993

González contra Aznar

Fue un doble duelo en una de las campañas más apretadas de la historia. El resultado fue salomónico. José María Aznar logró arrinconar en el primer cara a cara al líder socialista, quien por aquel entonces arrastraba las mochilas de la crisis económica y la corrupción. Tras el primer duelo, el PP quiso vender la piel del oso antes de cazarlo. Y se equivocó. Una semana después de aquella derrota reconocida hasta dentro del propio PSOE porque su candidato no se había preparado el choque, González salió al plató a por todas. El 75% de la audiencia observó como el presidente del Gobierno pasaba por encima al líder conservador. No se sabe si fue por aquella derrota, pero el caso es que Aznar no volvió a aceptar ningún debate y hubo que esperar a 2008 para volver a ver un cuerpo a cuerpo entre dos candidatos a la Presidencia del Gobierno

     

2008

Zapatero contra Rajoy

Mariano Rajoy no quiso debatir en 2004, aunque sí accedió a hacerlo cuatro años después. Fue un doble duelo del que salió mejor parado el presidente socialista, aunque sin hacer demasiada sangre al adversario. Si Zapatero presumió de gestión económica justo antes de que llegase a España el tsunami de la crisis, Rajoy atacó al jefe del Ejecutivo con el terrorismo etarra. Pero lo más recordado fue sin duda los mensajes finales del líder de la oposición: «Yo quiero que la niña que nazca en España tenga una familia y una vivienda, y unos padres con trabajo...», dijo en el primer debate. Y en el segundo insistió: «Señoras y señores. Ya termino. El otro día hablé de una niña. En esa niña pienso, en esa niña que va a crecer, que tiene que estudiar, que quiere tener una vivienda. Esa niña está en mi cabeza, esa niña es la que mueve mi sentimiento y mi corazón. Esa niña». Y así quedó para siempre bautizada como «la niña de Rajoy».

2011

Rubalcaba contra Rajoy

Poco podía hacer Alfredo Pérez Rubalcaba para levantar a un PSOE en horas más que bajas. Y de hecho nada pudo hacer, porque con la simple mención de la situación económica Rajoy ya tenía el debate ganado. Con todo el pescado vendido, el cara a cara dio poco más que «las insidias» que el candidato popular atribuyó a su contrincante.

 

2015

Rajoy contra Sánchez

Más que un debate, aquello fue un cuerpo a cuerpo que por momentos se convirtió en barriobajero. Sánchez sin nada que perder, salió en tromba y atacó con todo su arsenal, en el que por aquel entonces figuraban como piezas de mayor calibre los recortes durante la crisis y la corrupción del PP. «Es usted ruiz», le espetó el líder de los conservadores a su oponente, aunque quisiera decir «ruin». Antes, el candidato del PSOE se había empleado a fondo: «Si usted gana el coste de la democracia es enorme porque el presidente debe ser una persona decente y usted no lo es». Y aún llegarían otros «mezquino, deleznable y miserable» que dedicó Rajoy a Sánchez. De aquel choque las relaciones entre el presidente y el secretario general socialista salieron totalmente rotas.

Ese año se produjo el primer debate a cuatro, aunque con una particularidad. Mientras que PSOE, Podemos y Ciudadanos enviaron a sus candidatos, el PP encomendó el choque a Soraya Sáenz de Santamaría. Rajoy prefirió confrontarse a solas con Sánchez, algo que el ahora presidente socialista ha descartado pese a los reiterados desafíos lanzados por Pablo Casado.

     

2016

Todos contra todos

Aquí sí dio el paso Rajoy. Y no le fue mal mientras no le sacaron a colación el tema de la corrupción. El presidente del Gobierno se midió a la vez a Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera. Como no podía ser de otra forma, fue un todos contra todos. Iglesias, que por aquel entonces creía tener en el bolsillo el 'sorpasso' al PSOE, le replicaba a Sánchez que su rival no era él, sino Rajoy. El candidato del PSOE prometió que nunca apoyaría una nueva investidura del jefe del Ejecutivo, y lo llevó hasta las últimas consecuencias. Rivera también vetó entonces a Rajoy. Cuatro meses después, le dio sus votos.