Marine Le Pen resucita pero toca techo

Marine Le Pen resucita pero toca techo

Castigo a Macron por seis meses de crisis de los chalecos amarillos' pero pocas cosas cambiarán

PAULA ROSASCorresponsal. París

El éxito y la derrota son, en ocasiones, relativos. La ultraderecha vuelve a ganar las elecciones europeas en Francia, los únicas en las que, sin segunda vuelta en la que el cordón sanitario le devuelva a la realidad, puede mostrar su verdadera fuerza. Pero, a pesar del impulso populista y ultranacionalista en Europa y de haber planteado la cita como un voto de castigo a Emmanuel Macron, sacudido desde hace seis meses por los 'chalecos amarillos', la Reagrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen apenas aumentó su base. Consiguió rascar 9 décimas al segundo, La República en Marcha (LREM) del presidente cuya derrota, visto lo visto, también es relativa.

Hace tiempo que la ultraderecha parece haber tocado techo. Le Pen dio un lavado de cara al partido y realizó cambios estratégicos en cuanto a su posición sobre Europa. Ya no quieren salir del euro ni un Frexit -suicida tras el desmadre británico- sino reformar la UE desde dentro para dar más poder a los Estados soberanos. Pero RN no crece y Le Pen, que durante años fue el referente y la esperanza de la ultraderecha europea, se ve ahora en segundo plano tras un Matteo Salvini en Italia al que parecen acompañar mejor las circunstancias.

Macron tampoco puede estar contento con el resultado aunque posiblemente sí aliviado. En las últimas semanas puso toda la carne en el asador y se lanzó él mismo a hacer campaña, quién mejor para liderar el impulso europeísta; él, que eligió la Oda a la Alegría para aceptar su victoria en las presidenciales hace dos años. No le sale bien pero salva los muebles, teniendo en cuenta que, desde hace seis meses -con menor intensidad últimamente- cada sábado los 'chalecos amarillos' le achacan todos los males del país. Es difícil que los ciudadanos no interpreten las europeas en clave nacional y las utilicen para castigar al gobernante. Macron perdió, pero pocas cosas van a cambiar.

Verdes transversales

Quien supo mantenerse en el discurso europeo consiguió llevarse una sorpresiva recompensa. Europa Ecología-Los Verdes (EELV) logró un honroso tercer puesto con su propuesta transversal. Sigue la tendencia europea pero en Francia, además, recoge las migas de la guerra fratricida de la izquierda. El voto joven, movilizado por la urgencia climática, se rindió ante los Verdes. Un cuarto de los electores de 18-24 años y un 28% de los de 25-34 años optaron por ellos.

La llegada de LREM sacudió el tablero político hace dos años. Las europeas confirmaron lo que se gestó entonces. La derecha tradicional, Los Republicanos, descolocada, pierde el centro y se lanza a la derecha de la derecha. Los electores piensan que para votar a la copia ya tienen el original. Y los socialistas, aún no recuperados de las luchas intestinas durante la presidencia de Hollande, van de mal en peor. En cuanto a los insumisos de Jean-Luc Mélenchon, su cara el domingo lo decía todo. De verse presidente y rozar el 20% en la primera vuelta de las presidenciale a superar, por poco, los seis puntos. La estrategia del hombre eternamente indignado no funcionó.