Sánchez redobla la presión sobre Cs para amarrar poder territorial

Pedro Sánchez./Ep
Pedro Sánchez. / Ep

Los socialistas aseguran, sin embargo, que Podemos seguirá siendo «socio preferente» en el Ejecutivo nacional

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez empezó la misma noche del domingo una estrategia de presión a Ciudadanos para que permita gobernar al PSOE en aquellas comunidades autónomas y ayuntamientos en los que fue primera fuerza y sea posible una alternativa de Gobierno tras años de hegemonía del PP, además de en aquellas en la que no sea posible un Ejecutivo de la derecha si no es con el concurso de Vox. Pero en la Moncloa sigue viendo en Podemos a su «socio preferente». Lo dejó este lunes claro el secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos.

El número tres del PSOE -que junto al secretario de coordinación territorial, Santos Cerdán, la responsable de política municipal, Susana Sumelzo, y el de política federal, Patxi López, formará la comisión negociadora de acuerdos postelectorales- lanzó así un claro guiño a Pablo Iglesias, pero acompañado de un jarro de agua fría. «Todos los partidos debemos ser humildes y realistas y saber dónde nos han situado los ciudadanos a cada uno con su voto en las urnas», dijo en alusión a la insistencia del líder podemista de reclamar su entrada en el Gobierno pese al batacazo sufrido por su formación.

En la formación gubernamental ven factible investir a Sánchez con los mismos votos que logró Meritxell Batet para ser presidenta del Congreso (PSOE, Podemos, En Comú, Compromís, PNV, CC y PRC) y formar un Gobierno en solitario con algunos independientes progresistas. Es para conservar y ampliar todo su poder territorial para lo que necesita al partido de Albert Rivera. Porque a pesar de haber sido primera fuerza en diez de las doce comunidades autónomas en las que se acaban de celebrar elecciones (todas salvo Cantabria y Navarra), hay varias en las que sin su apoyo quedará en la oposiciónn.

Castilla y León, La Rioja, Murcia, Aragón y la Comunidad de Madrid, aunque en este último caso ni siquiera le valdría sólo con el partido liberal, son los territorios que están sobre la mesa. En Extremadura y Castilla-La Mancha, Guillermo Fernández Vara y Emiliano García-Page consiguieron mayoría absoluta. Y en Canarias, Baleares, Asturias y Navarra los eventuales aliados serían otros.

Entre las ciudades que dependen de que haya entendimiento entre socialistas y naranjas estarían Burgos, Palencia, Cáceres, Badajoz, Guadalajara, Ciudad Real, Jaén, Granada, Zaragoza y Huesca. «Quisiera insistir en que la campaña electoral ya ha terminado -argumentó Ábalos tras la reunión de la ejecutiva federal que, sin Sánchez, analizó los resultados de europeas, autonómicas y locales-; ahora debemos redefinir nuestras estrategias pensando en la estabilidad institucional. Las difefencias políticas son legítimas y dan sentido a la democracia pero no pueden servir para poner palos en la rueda de la gobernabilidad ni bloquear las instituciones».

Comodín europeo

Al tiempo en el que el secretario de Organización y ministro de Fomento pronunciaba estas palabras, el secretario general del PSOE volaba a París para reunirse con Emmanuel Macron para abordar la situación abierta en la Eurocámara y empezar a hablar sobre la composición de la futura Comisión. Pero los socialistas también sostienen que la visita tiene un componente de presión a Rivera para que no alcance acuerdos con Vox en su detrimento. «No podemos normalizar lo que en Europa es absolutamente alarmante», argumentó también Ábalos.

Rivera siempre ha jugado a la identificación con la figura del actual presidente francés y su movimiento 'En Marche!', que llegó al Elíseo en 2017 tras superar en la primera vuelta a los dos grandes partidos tradicionales, el socialista entonces liderado por Benoît Hamon y el Republicano (conservador) de François Fillon, agitando la bandera de la regeneración y combatiendo con dureza al Frente Nacional de Marine Le Pen. Su discurso es muy beligerante contra el nacional populismo que, en España, representaría el partido de Santiago Abascal. Por eso, según los socialistas, la imagen con Sánchez podría servir de aldabonazo a la conciencia de Ciudadanos.

«España se ha convertido en un ejemplo para los socios europeos, el único país capaz de poner coto a a expansión de la ultraderecha -argumentó Ábalos-. Vox ha perdido la mitad de los votos cosechados. Ahora solo toca pedir a Cs que no le insufle aire en las instituciones». El dirigente socialista apeló además a los orígenes del partido de Albert Rivera, recordó los casos de corrupción de varios gobiernos populares y adujo que si en Andalucía apostó por un «cambio de régimen» ahora debería hacer lo mismo en bastiones populares como Castilla y León y la Comunidad de Madrid.