Adiós a las alcaldesas del cambio

Adiós a las alcaldesas del cambio

Madrid cae en manos de la derecha y Barcelona del independentismo poniendo fin al periplo municipal de Manuela Carmena y Ada Colau

ANDER AZPIROZ MadridCRISTIAN REINO Barcelona
Manuela Carmena

Carmena se va sin dar por concluido su proyecto para Madrid

Llegó a la Alcaldía de Madrid por compromiso pero con una cierta pizca de desgana. A sus 71 años, la veterana juez disfrutaba de una jubilación que trastocó una oferta de Podemos para encabezar su candidatura popular en la capital. Dijo sí y, contra pronóstico, arrebató el bastón municipal a todo un peso pesadon del PP como Esperanza Aguirre.

Los cuatro años de Manuela Carmena como alcaldesa le han resultado de todo menos fáciles. La regidora ha debido de enfrentarse a una doble oposición. La primera, la de PP y Ciudadanos, frente a los que apenas contaba con un concejal más. La segunda es la que más la ha desgastado. La llevaron a cabo los ediles más izquierdistas de su propio equipo de Gobierno, con Carlos Sánchez Mato o Rommy Arce a la cabeza. Frente a ellos ,sus mayores valores han sido los ediles de Podemos -fuera ahora del partido de Iglesias- y hasta los socialistas, que siempre mantuvieron la lealtad institucional hacia la alcaldesa.

Carmena dio el paso de presentarse de nuevo animada por sus más cercanos, pero puso condiciones para no revivir el calvario de la pasada legislatura. Una de ellas fue elegir su lista, de la que dejó fuera a los díscolos -que acabaron presentándose por Madrid en Pie- y al sector 'pablista' de Podemos.

Necesitamos cuatro años más de gestión para llevar a cabo el proyecto, justificó Carmena. No los tendrá, porque su suma y la del PSOE se ha quedado a dos concejales de PP, Ciudadanos y Vox. Poner fin al mandato de la juez, un símbolo para toda la izquierda, era el mayor objetivo del centro derecha. Y lo ha conseguido. Nadie duda de que las tres formaciones alcanzarán un acuerdo, ello a pesar de que Vox se obceque en pedir un reconocimiento especial desde Ciudadanos. Y ya sin Carmena, que como adelantó en campaña abandonará la política, la triple alianza se pondrá manos a la obra para liquidar su obra. Una de ellas será Madrid Central, la iniciativa para poner coto al tráfico en el centro de la capital. «A partir de mañana se acabó Madrid Central», dijo Javier Ortega Smith la misma noche del domingo.

Las incógnitas también afectan a Más Madrid, que se queda ahora con íñigo Errejón como máximo referente. Algunos dudasnde que el cofundador de Podemos pueda mantener en pie el proyecto. «Con todo el respeto, Íñigo no es Manuela», dijo una vez de él Pablo Iglesias.

Ada Colau

Colau no pudo ni con la vivienda ni con los efectos del 'procés'

Hace tres años, el diario británico 'The Guardian', se preguntó: «¿Es Colau la alcaldesa más radical del mundo?». Puede que el electorado que depositó sus esperanzas en la dirigente de la PAH para que solucionara los graves problemas de desigualdad que tiene la ciudad condal se haya visto defraudado. Ella misma reconoció en un vídeo de campaña que tenía que «hacer más».

Cuando llegó en 2015 al ayuntamiento, todos los poderes fácticos de la ciudad se echaron las manos a la cabeza. Trató de poner coto al turismo, dio unos primeros pasos más laxos en materia de seguridad, lanzó una eléctrica pública y se propuso municipalizar el agua, pero al final, el alza de la percepción de inseguridad, la vivienda (desbocada en el mercado de alquiler), su incapacidad para encontrar aliados, algunas decisiones polémicas como el tranvía por la Diagonal o las 'superillas' y los escasos apoyos con los que contaba le han llevado a no poder revalidar la victoria.

El candidato de Esquerra, Ernest Maragall, ganó las elecciones, empatando con Colau en número de escaños (10). Todo apunta a que el republicano podrá conquistar la vara de mando en segunda ronda, en la que basta con ser la fuerza más votada en las elecciones. Colau se quedó a 4.700 votos de la victoria. Una diferencia mínima, que se explica en la pérdida de 20.000 votos por parte de la antigua activista. Colau ha conseguido imponerse en seis de los diez distritos de la capital catalana. Pero en cambio, perdió en uno de sus feudos, Nou Barris, que tiene la renta más baja de la ciudad y que ha vuelto a manos del PSC. El ascenso de los socialistas en aquellos barrios, sobre todo en los más modestos donde en el pasado fueron hegemónicos, justifica en parte el retroceso de Colau, castigada también por su política ambigua en la cuestión soberanista. La otra clave está en el Eixample, que siempre ha votado a CiU. En esta ocasión, el votante de clase media acomodada se ha decantado por ERC. Porque quieren un alcalde secesionista.

Maragall dio ayer por hecho que será el próximo alcalde y tendió la mano a JxCat y a los comunes para formar gobierno. Colau le replicó que debe abrir conversaciones también con el PSC. Para poder ser el próximo alcalde de Barcelona, Maragall necesita que los comunes no sellen una alianza con los socialistas y con Valls. Entre los tres sumarían la mayoría absoluta. El PSC afirmó que «hará lo que haga falta» para evitar que la alcaldía esté en manos secesionistas. Una carambola que Maragall calificó de «inverosímil».

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