Apenas tres de cada diez puestos directivos en el mundo los ocupan mujeres

La presidenta de Banco Santander, Ana Botín./ EFE
La presidenta de Banco Santander, Ana Botín. / EFE

Sin embargo, el 44% de las ejecutivas tienen un título universitario superior frente al 38% de los hombres aunque se penaliza su maternidad, según un informe de la OIT

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Las brechas de género respecto a los indicadores «esenciales» del mercado de trabajo en el mundo no se han reducido de forma significativa en más de veinte años, y esta situación «debería suscitar preocupación». La advertencia la hace la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su último informe, publicado este jueves en vísperas del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, una coincidencia buscada porque si no se toman «decisiones de política» que sitúen esas diferencias como «cuestión central» -avisa-, la situación «probablemente siga deteriorándose a medida que el empleo continúa fragmentándose y ante la perspectiva de un futuro incierto».

Y ese «deterioro» no parece conocer fronteras nacionales ni tampoco de nivel formativo. Así, las mujeres también están poco representadas en los cargos directivos y de liderazgo; en concreto, solo ocupan el 27,1% de esos puestos a nivel global, esto es, apenas tres de cada diez, un número que apenas ha cambiado desde principios de la década de los noventa -poco más de dos puntos desde el 24,8% de 1991-. No obstante, el panorama sí varía algo por regiones: mientras en Europa y Asia Central son más de un tercio (34,4%), en los Estados árabes tan solo supondrían uno de cada diez (11,1%).

Sin embargo, ellas parecen tardar menos tiempo en ocupar posiciones de mando en las empresas y el mundo laboral que ellos, dado que las que ejercen esas labores directivas son casi un año más jóvenes que los hombres. Incluso las mujeres que están en esos puestos de responsabilidad tienen un nivel educativo más elevado que sus homólogos masculinos: el 44,3% disponen de un titulo universitario superior frente al 38,3% de lo hombres. Con todo, continúan penalizadas por la maternidad.

De acuerdo con el estudio de la OIT, únicamente una de cada cuatro personas (el 25,1%) en cargos directivos con niños menores de seis años son mujeres -a nivel general, el 45,8% de las trabajadoras tienen hijos pequeños-. El porcentaje aumenta en el caso de ellas si quienes ocupan puestos ejecutivos no tienen hijos (31,4%), pero la brecha con ellos sigue siendo importante: dos de cada tres de esos progenitores con labores ejecutivas son hombres (el 68,6%).

Curiosamente, tampoco en los sindicatos y en las organizaciones empresariales ellas tienen una presencia mayor, hasta el punto de que están «infrarrepresentadas a pesar «de los datos» que indican que la presencia de las mujeres en el proceso de negociación «es importante para lograr unos resultados que redunden en beneficio de las mismas». Y algo similar apunta el informe respecto a las instituciones nacionales de diálogo social -donde la representación femenina no supera el 35%-, las comisiones tripartitas, los consejos económicos y sociales, y las juntas consultivas laborales.

Una brecha del 26%

En cualquier caso, la brecha de empleo entre hombres y mujeres a nivel general se ha reducido menos de dos puntos porcentuales en casi tres décadas (desde 1991). Así, en 2018 había 1.300 millones de mujeres en todo el mundo que estaban empleadas en comparación con 2.000 millones de hombres, es decir, una diferencia de 700 millones. Asimismo, ellas tienen un 26% menos probabilidades de tener un trabajo remunerado que ellos. Incluso entre los llamados 'ninis', los jóvenes que no están empleados ni reciben una educación o formación, casi siete de cada diez (el 69,1%) son del género femenino.

Y no es porque buena parte de ellas no deseen un puesto remunerado y prefieran trabajar en el hogar, una afirmación histórica que la OIT ya no ve «creíble». Aunque siete de cada diez afirman lo contrario, según una encuesta reciente de la red profesional Linkedin, ni siquiera la mitad de las mujeres -solo el 45,3%- tenía un empleo asalariado el año pasado, lo que equivale a una brecha de casi 25 puntos entre el deseo y la realidad., además de que ellas tenían en 2018 «más probabilidades» de estar empleadas en ocupaciones consideradas «poco calificadas» y de tener «peores condiciones de trabajo». Además, de los 647 millones de mujeres en edad de trabajar, una de cada cinco (el 21,7%) realizan un trabajo de cuidados no remunerados a tiempo completo, un ámbito donde la brecha con el hombre es tan grande que al ritmo actual no se cerraría hasta el año 2228, es decir, dentro de algo más de dos siglos.

Como era previsible, también la brecha salarial por motivo del género resulta muy apreciable, con un promedio del 18,8% a nivel mundial, y tampoco se valora el mayor nivel educativo de ellas -el 41% de las adultas con un título universitario están desempleadas, frente a solo el 17,2% de los hombres-.En este contexto la OIT advierte de que procesos ya en marcha como la revolución tecnológica y digital, unido al mayor riesgo de automatización, pueden ampliar las diferencias retributivas y laborales entre sexos si dichas «transiciones no se gestionan de manera adecuada».