Repsol pide una transición energética «posibilista» que evite perjuicios a la economía

El presidente de Repsol, Antonio Brufau. /R. C.
El presidente de Repsol, Antonio Brufau. / R. C.

Antonio Brufau critica que solo se apueste por las renovables y se obvie otras opciones para la descarbonización que puede acabar afectando a la industria del país

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha puesto algunos 'peros' a los planes de transición energética remitidos por el Gobierno a la Comisión Europea al recomendar que esta trayectoria sea «ordenada y posibilista». La advertencia del ejecutivo ha llegado en su discurso ante los accionistas en la junta que la compañía celebró ayer en Madrid, donde pidió que ese camino planteado «combine la reducción de gases invernaderos con la reconstrucción del tejido industrial». Porque, a su juicio, muchos de los planteamientos que se están poniendo sobre la mesa, pueden afectar a una parte de la economía en términos de actividad, desarrollo y también de empleo.

El aviso de Brufau ha sonado a una crítica de los planes de transición energética, que apuestan por la generalización de las renovables o la implantación del coche eléctrico a partir del año 2040, entre otras medidas de calado puestas sobre la mesa por parte del Ministerio de Transición Ecológica antes de las pasadas elecciones generales. Para el presidente de Repsol, este «ambicioso» proyecto «no es suficiente» para hacer cambiar el sentimiento de otros países, incluido Alemania, que no pretende renunciar al carbón al menos hasta el año 2038. «Cuando pensamos que España tiene que liderar esto, vayamos con cuidado por los costes que puede provocar este liderazgo. No somos tan relevantes en Europa», ha advertido.

El presidente de la petrolera ha instado a «no despreciar ninguna tecnología» energética. Porque considera que «no es cierto que se esté buscando la neutralidad» entre unas fuentes y otras de generación y consumo. «Se está desarrollando una gran cantidad de renovables y vehículos eléctricos, pero eso no es neutralidad, sino apostar por unas en detrimento de otras y también en perjuicio de la investigación» de cara al futuro.

Durante su discurso, Antonio Brufau también ha recomendado instalar una «libre competencia» al recordar que existen plantas de ciclos combinados en España «que están trabajando muy por debajo de su capacidad» total, y a las que se retribuye a través de la factura eléctrica. En este sentido, ha lanzado un velado reproche a las compañías de generación eléctrica al recordar que de ahí procede más de un 40% de la emisión de gases contaminantes, por delante de otros sectores como el transporte. Ha recomendado al Gobierno a no dejarse llevar por «voces y lobbies» en el marco de la transición energética y ha recordado que «no es posible alcanzar el escenario» de disminución de dos grados en la temperatura del planeta «sin la descarbonización de la generación eléctrica, especialmente en países emergentes», especialmente en China, que será el gran generador de CO2 en el mundo en las próximas décadas hasta 2050.

En este sentido, ha aconsejado mirar más hacia las tecnologías que «pueden capturar el carbono que se produce», porque si no se conseguirán los objetivos planteados de cara a los próximos años en cuanto a la eficiencia. Y ha pedido evitar que determinadas decisiones que se tomen en España impliquen que se deriven negocios industriales a otros países que no van a reducir sus emisiones, pero que van a provocar la pérdida para la economía del país. Con la transición, Brufau ha admitido que «habrá partes donde perderemos industrias y puestos de trabajo, pero no debemos trasladarlos a otras partes», ha comentado.

En cualquier caso, el presidente de Repsol ha mantenido su compromiso con un modelo de transición energética, aunque «nadie nos va a explicar cómo lo tenemos que hacer». La compañía pretende reducir hasta el año 2040 un 40% las emisiones de CO2. Y lo hace en las plantas de producción, así como en los combustibles que genera y toda su cadena de actividad. «Si todo el mundo tiene la capacidad de invertir sabiendo que se investiga y tiene éxito el negocio será rentable», indicó para referirse a nuevas tecnologías en las que trabajan así como materias primas como gas natural o hidrógeno, entre otras.

870.000 clientes de luz y gas

Durante la junta, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, anticipó que ante el reto de la transición energética, están «transformando el negocio para hacerlo de forma sostenible, para que en 10 o 20 años tengamos una empresa que siga generando valor para los accionistas y los territorios» donde se encuentra.

En la exposición de la evolución de los negocios del grupo, el consejero delegado indicó que el negocio de Electricidad y Gas, que adquirieron a Viesgo en noviembre del año pasado, ya cuenta con 870.000 clientes, un 16% de los que tenían cuando realizaron aquella operación hace poco más de medio año.

La junta de Repsol somete a votación la reelección, para un último mandato, de Antonio Brufau como presidente de la compañía, con lo que abandonará el cargo en 2023. Brufau, consejero de Repsol desde 1996 y que ocupa su presidencia desde 2004, aunque en 2015 ya traspasó todas las funciones ejecutivas a Josu Jon Imaz, el consejero delegado de la petrolera, anticipó el pasado mes de marzo al consejo de administración su intención de que esta sea su última reelección como consejero, de tal forma que su cargo expiraría al término de este nuevo mandato. El directivo de Mollerusa cuenta actualmente con 71 años, con lo que con esta nueva reelección estará como presidente de la energética hasta los 75 años.

Además, se ha propuesto a la junta una retribución al accionista equivalente a unos 0,525 euros brutos por acción, a través del Programa 'Repsol Dividendo Flexible' y en sustitución del dividendo complementario del ejercicio 2018.