Las pymes pagan un 20% menos a sus empleados que las grandes empresas

Una mujer comprando en la frutería./Efe
Una mujer comprando en la frutería. / Efe

La OCDE revela que la creación de nuevas compañías ha vuelto a niveles precrisis y reconoce que la participación exportadora de las españolas ha aumentado desde 2011, pero sigue siendo «baja»

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

Las pequeñas y medianas empresas (pymes) representan en los países pertenecientes a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) un 60% del empleo y entre un 50% y un 60% del valor añadido, siendo además las impulsoras principales de la productividad en muchas regiones. El informe 'Perspectivas 2019 sobre pymes y empresariado' publicado este lunes por el organismo lamenta que a pesar de estos datos, las empresas más pequeñas «se enfrentan a barreras de larga duración para superar condiciones empresariales severas o acceder a recursos estratégicos»

La creación de nuevas empresas ha vuelto a los niveles previos a la crisis en muchos países y las pymes fueron quienes lideraron el crecimiento del mercado de los servicios entre 2010 y 2016, sobre todo en el mercado mayorista y minorista, explica la OCDE. El problema es que la mayoría de las creaciones y de los nuevos empleos tuvieron lugar en sectores con unos niveles de productividad por debajo de la media y las nuevas empresas suelen ser más pequeñas (menos productivas).

Por ello, los cada vez mayores empleos de baja productividad han resultado en más empleos poco remunerados. El informe de 400 páginas revela que las pymes, incluso las de mayor tamaño, suelen pagar a sus empleados «un 20% menos» que las grandes empresas. Pone el ejemplo de Francia, donde entre 2010 y 2016 casi el 90% de todos los nuevos empleos se crearon en actividades con sueldos por debajo de la media, y el 75% en Estados Unidos.

Así, la innovación es la «clave» para impulsar la productividad y conducir a un aumento salarial, dice en el documento la organización fundada en 1961 y que aglutina a 36 países. Las tecnologías digitales emergentes, como análisis de grandes cantidades de datos, la inteligencia artificial y la impresión 3D permiten una «mayor diferenciación». «Estos logros es probable que beneficien a las empresas más pequeñas y receptivas», explica.

La regulación española, más beneficiosa

Sobre España, la OCDE reconoce que sus pymes «se benefician de un marco administrativo y regulatorio de apoyo en comparación con otros países». Sin embargo, también es consciente de que las diferencias regulatorias regionales «crean barreras» hacia un mercado nacional único. Aplaude la medida aprobada recientemente de crear el primer marco estratégico para las pymes españolas, «concebido como un instrumento para mejorar la competitividad y posibilidad de crecimiento».

Eso sí, el informe asegura que la participación de las pequeñas y medianas empresas exportadoras españolas ha aumentado desde 2011, pero «sigue siendo relativamente baja» en comparación con la media de la OCDE. Pide que las pymes tengan un acceso a la contratación pública más «simplificado y transparente» y reconoce que la «alta calidad» de las infraestructuras españolas permite que las brechas entre regiones sean «menos problemáticas» que en otros lugares, aunque muchas pymes se topan con «barreras institucionales». «La penetración de la banda ancha fija y móvil está al nivel de la OCDE, pero el precio sigue siendo extremadamente alto», explican.

La digitalización, palanca integradora

Una de las opciones más potentes para reducir las desventajas en cuanto al tamaño de las empresas es la digitalización, dice la OCDE, por ejemplo reduciendo los costes absolutos asociados al transporte y a las operaciones fronterizas. Las pymes pueden beneficiarse del «efecto goteo» internacional en materia de conocimiento y capitalizando un crecimiento más sólido en mercados emergentes.

En realidad, las brechas salariales en las empresas más grandes «son menores en las pymes de exportación y en las de alta productividad, especialmente en las que están a la vanguardia de la revolución digital». Sin embargo, la organización advierte de que normalmente son las más pequeñas las que se quedan atrás en digitalización: «Cuanto más pequeña sea la empresa menos probabilidades tiene de adoptar prácticas empresariales con tecnología mejorada». Además, alerta de que algunas no están bien preparadas para enfrentarse a amenazas de ciberseguridad.