HSBC, el banco que acumula escándalos

Emilio Botín, Fernando Alonso, Mohamed VI, Jorge Trías y Jordi Pujol Jr. tuvieron cuentas en el HSBC cuando lo presidía Stephen Green. :: R.C./
Emilio Botín, Fernando Alonso, Mohamed VI, Jorge Trías y Jordi Pujol Jr. tuvieron cuentas en el HSBC cuando lo presidía Stephen Green. :: R.C.

La entidad ha sido investigada por blanqueo del narcotráfico, fraude fiscal o manipulación de tipos de interés

A. ESTRADA

madrid. Prácticamente desconocido para el gran público en España -donde no ofrece servicios para particulares-, el británico HSBC, siglas de The HongKong Shangai Banking Corporation, es el primer banco internacional por activos totales, 2,67 billones de dólares en 2014, y el segundo mayor por beneficios, 22.565 millones de dólares, tras el norteamericano JP Morgan Chase, muy similar al Bank of America y al WellsFargo, y por encima del CitiBank, los otros tres monstruos financieros de Estados Unidos y del mundo. Su tamaño es justo el doble que el del Santander, que es el primer banco europeo y el undécimo del mundo. Si fuera un país, HSBC tendría un PIB notoriamente más grande que el de Francia y sería casi como el de Alemania. Y todo esto sin contar las cifras de los dos grandes bancos chinos, ICBC y China Construction Bank, que son enormes, los más grandes, pero como sólo operan en China no son comparables con ninguna gran entidad financiera de alcance mundial.

El HSBC nació en 1865 en Hong Kong, fundado por el comerciante escocés Thomas Sutherland, para aprovechar las enormes posibilidades financieras que ofrecía el creciente comercio internacional entre los países asiáticos que componían el antiguo imperio británico y Occidente. Más de un siglo después, es uno de los gigantes bancarios internacionales, con operaciones en 74 países, 52 millones de clientes, 6.000 oficinas y más de 250.000 empleados. Es prácticamente imposible que nadie que utilice aeropuertos en cualquier parte del mundo no se tope con la marca y el logotipo de HSBC en los 'fingers' que bajan a los aviones y en los kilométricos pasillos que tantas horas ocupan a los viajeros, una especie de monopolio mundial para su publicidad. Este gigante lleva unos cuantos años, casi desde que unificó sus marcas comerciales y centralizó las grandes decisiones del imperio en su cuartel general en la City de Londres, metido en casi todos los grandes escándalos mundiales de blanqueo de dinero, manipulación de precios en transacciones de divisas, manejo fraudulento de tipos de interés o diseño de estrategias para la evasión fiscal de grandes clientes particulares.

El último de ellos, la 'lista Falciani', ha sido el más notorio hasta la fecha, pero no el único. En 2012, por ejemplo, HSBC decidió aceptar una multa de 1.920 millones de dólares impuesta por las autoridades de Estados Unidos por blanquear el dinero sucio de narcotraficantes mexicanos y por ser la vía de transacciones financieras relacionadas con el terrorismo internacional supuestamente financiado por Irán. Hoy, en el sitio web español de HSBC se puede leer: «HSBC España le informa que en la Península iIbérica no ofrece ningún servicio de banca personal». Sin embargo, eso no ha sido un inconveniente para que sus clientes españoles reciban esos servicios que se denominan «de banca personal»: Más de mil utilizaron las habilidades del HSBC para, presuntamente, defraudar miles de millones en el pago de impuestos a la Hacienda nacional usando la filial suiza. Igual que los demás ciudadanos de decenas de países que figuran en la lista confidencial de 100.000 clientes que acumulaban 120.000 millones de dólares en esa filial del banco británico. Una lista que el informático del HSBC suizo Hervé Falciani se llevó del banco y que en 2008 llegó por esta vía a las autoridades fiscales de varios países europeos. Hasta el momento, hay cuatro países que están investigando formalmente al HSBC por este caso: Estados Unidos, Francia, Bélgica y Argentina. El Reino Unido, aún no. España, tampoco, aunque el ministro Montoro ha dicho que lo está estudiando. Hasta ahora, Hacienda ha obtenido 264 millones de euros de la regularización que hicieron varios de los que aparecían en la lista. Entre otros, la familia Botín, que pagó 211 millones de euros por la herencia allí depositada.

La historia de los escándalos del HSBC se completa con otros casos muy recientes. Por ejemplo, ha sido formalmente acusado en Estados Unidos -junto a Goldman Sachs, la compañía alemana BASF y la sudafricana Standard Bank- por manipular los precios de los mercados de metales preciosos, lo que ha hecho que las autoridades bursátiles de todo el mundo estén estrechando ahora la vigilancia sobre las plataformas electrónicas donde se cruzan las grandes operaciones de compraventa.