Pelota

Final interruptus

Final interruptus
Justo Rodriguez

Ezkurdia e Imaz conquistan el título de San Mateo tras lesionarse Altuna III en el tanto 9-14 y verse obligado a abandonar. | Javier María Adarraga, hijo de Javier Adarraga, entregó a Ezkurdia el trofeo de mejor pelotari de la feria

Miguel Martínez Nafarrate
MIGUEL MARTÍNEZ NAFARRATELogroño

De la peor manera posible. Se puede ganar, perder, jugar bien o jugar mal, pero terner que abandonar la cancha por lesión es lo peor. Las lesiones, por definición, deben mantenerse alejadas del deportista. Y a Altuna no le ha podido ir peor. Daños en el bíceps de su brazo izquierdo. El alcance lo determinará una ecografía. Las valoraciones son complicadas sin tener el informe médico, pero si hay rotura fibrilar se pone en entredicho su participación en el próximo Cuatro y medio. Ahora las empresas empezarán a hacer punto de cruz con el calendario para intentar casar todas las piezas. Pero bueno, todo se andará.

En cuanto a la final, si se borra de un plumazo la lesión, la victoria de Ezkurdia e Imaz es diáfana. Jugaban más y mejor. Bien el de Arbizu, que fue de menos a más, e impecable Imaz. En una línea constante y de coherencia que le dio sentido al partido.

Ficha de la final

Altuna III-Aretxabaleta, 9

Ezkurdia-Imaz, 14

Duración: 43 minutos.

Pelotazos: 334

Saques: Altuna III, 0; Ezkurdia, 1.

Faltas de saque: Altuna III, 0; Ezkurdia, 0.

Tantos en juego: Altuna III, 6; Aretxabaleta, 1; Ezkurdia, 5, Imaz, 1.

Fallos en juego: Altuna III, 5; Aretxabaleta, 2; Ezkurdia, 2; Imaz, 0

Momios: Dinero a la par de salida.

Incidencias: Lleno en el Adarraga para ver la final del torneo de San Mateo. Un calor horroroso en la instalación. Ezkurdia logró el premio al mejor pelotari de la feria. Las apuestas se pagaron en una proporción del 38%.

Con altibajos Altuna III y en labores de faena de labor de Aretxabaleta, que estaba cuajando un partido ciertamente bueno.

El choque tenía de todo. Ritmo y pasión. Jugadas de mérito y remates de todos los colores. Para que la felicidad fuera completa, hasta el marcador se movía con una cierta dosis de equilibrio, ideal para mantener al aforo en el borde de la silla y al de las apuestas sin parar de cantar.

Amenazó ruina el partido en el 7-9, momento en el que Altuna III entraba en los vestuarios por primera vez para que le miraran el brazo. Salió a la cancha haciendo gestos y por orgullo de pelotari. «Esto no me puede estar pasando a mí y menos en un día como éste». Pero sí. La vuelta a la cancha fue darse de bruces con la realidad. Sin remos no se navega.

Y el partido se hundió sin remedio cuando el marcador exhibía un 9-14. Tras el 7-5 que daba ventaja a los colorados se voltearon los números al definitivo 9-14. Bien por el bajón de Altuna bien por el acelerón del portentoso Joseba Ezkurdia, que se llevó de Logroño el premio al mejor pelotari de la feria de San Mateo.

El partido tuvo acciones de enorme mérito. Los cuatro tuvieron momentos para el lucimiento. Altuna se gustó en una dejada en la punta recogiendo la pelota desde muy abajo en el choco en el 5-4. Ezkurdia, que a este paso se va a convertir en un pelotari virguero, se lució en su último remate tras encontrar pelota a placer, mirar atrás para posicionar al resto de la banda y terminar en el rincón de manera magistral. Pero si con algo hay que quedarse es con el tanto 7-9 en el que el delantero de Arbizu, pasado de velocidad, tuvo que golpear la pelota de espaldas en un gesto técnico que solo consiguen aquellos que tienen muchas horas de frontón. El tanto, de paso acabó de su color tras ganar de gancho.

El partido tuvo una duración de 45 minutos, con un saque para el delantero navarro y un intercambio de 334 pelotazos a buena.

Mal, pero bien

En el primer partido del festival Julen Retegui e Ibai Zabala ganaron a Arteaga II y Pedro Ruiz por 22-13. Bien los ganadores y mal... Pedro Ruiz. El zaguero de San Asensio sufre en el los partidos. Está pagando el peaje del profesionalismo, donde cualquiera construye un reloj con un taco de madera. Pero vaya por delante que toca romper una lanza por el morrosko de San Asensio. Tiene pegada, tiene colocación y tiene una fuerza descomunal. Hay que hacer un trabajo de talla. Unos kilos por aquí, un poco de cintura por allá, un encuentro con la pelota más armónico y obrará el milagro de crisálida a mariposa. El zaguero es un personaje que ahora cotiza al alza, pero las estrellas son de cocción lenta. Y con un poco de memoria no es difícil evocar que carreras magníficas en la pelota empezaron plenas de errores. Es más, el exceso de precocidad suele dar un poco de vértigo. Mucho ánimo para el zaguero de San Asensio y que no decaiga.

 

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