Golpe de autoridad de Hamilton ante el público de Rosberg

Lewis Hamilton tras ganar el GP de Alemania. /
Lewis Hamilton tras ganar el GP de Alemania.

El británico gana con aplastante autoridad en el circuito de Hockenheim por delante de Ricciardo; Verstappen, Alonso y Sainz se quedan fuera de los puntos

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROmadrid

La Fórmula 1 se va de vacaciones con Lewis Hamilton al frente de la clasificación del Mundial. Dicho así, podría parecer algo razonablemente previsible, pero en perspectiva lo que ha hecho Hamilton es digno de admirar. De ir 43 puntos abajo, gracias a sus cuatro victorias consecutivas se marcha de veraneo con 19 puntos de ventaja al frente. Eso hace un total de 62 puntos de remontada frente a Nico Rosberg, en uno de los 'sorpassos' más espectaculares de los últimos tiempos.

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De las 49 victorias que tiene en su palmarés, pocas han sido más fáciles para Lewis Hamilton que la del Gran Premio de Alemania. A excepción de los dos primeros metros, lo que tardó en pasar a Rosberg en la línea de meta, siempre tuvo aire por delante. La pelea que tuvieron los Red Bull entre ellos, y que se decantó hacia un Daniel Ricciardo colosal frente a Max Verstappen, y la casi incomparecencia de Ferrari permitió al británico alzarse con la sexta carrera del año, cuarta consecutiva. En las nueve carreras que quedan, Hamilton puede plantearse una estrategia defensiva para alzarse con un nuevo Campeonato del Mundo.

A Hamilton le salió todo bien en el GP de Alemania. El campeón del mundo se hizo con el primer puesto en los primeros metros, en parte gracias a una (otra más) paupérrima salida de Nico Rosberg. El 'poleman' se las prometía muy felices el fin de semana, y acabó cuajando una actuación de las que se recuerdan. para mal. En la salida cedió ante los Red Bull y se vio peleando con los Ferrari, más perdidos que nunca este año. En su afán por remontar, en un 'deja vu' de lo que hizo con Hamilton en Austria, sacó de pista a Max Verstappen, que en esta carrera estuvo más calmado que nunca. Resultado: Rosberg sancionado con cinco segundos en boxes, que se convirtieron en ocho por obra y gracia de la tecnología. o de la ausencia de esta. Cuando el subcampeón paró en el garaje para cumplir el castigo, el mecánico que sostenía el cronómetro manual se dio cuenta de que estaba fallando y Rosberg en lugar de perder los cinco segundos previstos, perdió ocho. Esos tres segundos se convirtieron en un mundo que le dejó fuera del podio. El propio Rosberg admitía después de la carrera que no le había salido nada bien.

No fue el único problema en boxes en una carrera en la que del octavo hacia atrás acabaron todos doblados. Hablar de un fallo de los mecánicos en un 'pit stop' lleva, irremediablemente, la imagen de Carlos Sainz, y en Hockenheim se cumplió la constante con una exactitud asombrosa. Se cuentan con los dedos de una mano las carreras en las que Sainz ha podido acabar sin que en boxes ocurriese algo. Esta vez, el fallo le llevó de pelear por puntuar a pelear por no acabar último. Al final, acabó en tierra de nadie, en 14ª posición, tras una carrera en la que apenas pudo adelantar y cuya mejor noticia llegó con el banderazo: por fin empezaban las vacaciones.

Alonso se desinfla

Por su parte, Fernando Alonso rozó los puntos. hasta la última vuelta. No tenía muchas opciones en un fin de semana en el que, como él mismo admitía, el McLaren MP4-31 sencillamente no ha ido rápido. En carrera dejó un par de destellos en forma de adelantamientos a los mexicanos Sergio Pérez y Esteban Gutiérrez, pero en los dos últimos giros, precisamente ellos, le dejaron sin el décimo puesto y, de paso, el ansiado punto.

El propio Alonso admitía que había llegado a meta con 100 gramos de combustible, lo que demuestra la diferencia entre correr solo y que la estrategia sea la acertada, como pasó con Jenson Button (fue octavo), o hacerlo en zona de tráfico y obligado a forzar la máquina, como le ocurrió a él. Alonso, como Sainz, vio casi como una bendición la llegada a meta, dado que ya no tendrá que volver a montarse en el McLaren hasta el último fin de semana de agosto.

Como cada año, la Fórmula 1 echa el cierre obligado hasta el GP de Bélgica. En las próximas tres semanas todos los garajes estarán clausurados, hasta el punto de que ni siquiera pueden tener comunicaciones vía e-mail o telefónicas sobre asuntos de trabajo. En Mercedes están muy poco preocupados por esto. Se pueden ir de vacaciones hasta final de año, si quieren, que cuentan con tal ventaja que nadie espera que en Spa vaya a cambiar mucho el tapiz.