Una reunión de récord

Numerosos plusmarquistas españoles de todos los tiempos posan delante de la sede del CSD/
Numerosos plusmarquistas españoles de todos los tiempos posan delante de la sede del CSD

Casi un centenar de deportistas españoles de diferentes generaciones se reúnen con motivo de la presentación del libro 'Cronología de los récords y mejores marcas españolas de atletismo'

JAVIER BRAGADOMadrid

Una excusa proporcionó un día histórico. La culpa fue de la la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo, que concluyó un trabajo de quince años con el libro enciclopédico Cronología de los récords y mejores marcas españolas de atletismo con la reunión de 83 protagonistas de la publicación en el mismo espacio que conjugó pasión por su deporte en pasado, presente y futuro. Así, el Consejo Superior de Deportes se convirtió en un mar de abrazos, felicitaciones y reconocimientos entre diferentes generaciones de hombres y mujeres unidos por el tartán.

En un ambiente cargado de emoción y de buenos sentimientos, sin lágrimas para el lamento pero con multitud de aplausos y halagos para los compañeros de modalidad, los protagonistas se entregaron a manifestaciones de cariño y reconocimiento. Tomàs Barris, el hombre que José Antonio Samaranch calificó de manera honorífica como «leyenda del deporte español», encabezó la lista de los recuerdos con un repaso de las dificultades del atletismo español durante buena parte del siglo XX debido a la Guerra Civil y a la posguerra. «Dejó un desierto por delante», recordó quien sumó hasta 34 récords de España y se explayó en el recuerdo de los esfuerzos de las mujeres, quienes sufrían «el silencio más absoluto» después de pelear por competir en unos Juegos en las que habían sido vetadas por el propio Barón de Coubertain, inspirador del movimiento olímpico. «Decían que éramos paticortas, bajitas y culonas. Lo peor es que tenían bastante razón», bromeó Loles Vives, la primera mujer española que recorrió los 100 metros en menos de 12 segundos y que actualmente se dedica a batir récords de veteranos (suma 94 a los 11 que estableció en categoría absoluta). En el público asintieron casi una veintena de féminas lideradas por Carmen Valera, primera olímpica (Montreal 1976).

Por otra parte, la presentación del libro que recorre todos los récords con algunos de sus imprescindibles condicionantes (cronometría automática o manual, fuerza del viento, competiciones, etc.) sirvió también para recalcar el valor de sus marcas. «Habíamos visto a mujeres más altas y guapas, las valquirias, pero también con barba y bigote a las de la RDA (Repúbica Democrática Alemana) y me preguntaba: ¿Cómo era posible que me sacara un segundo en 100 metros si cuando éramos adolescentes corríamos a la par?. Luego lo supimos: los anabolizantes. Nuestras marcas eran más valiosas y éramos más honradas», reclamó Vives ante una legión de atletas entre los que no se encontraban ni Marta Domínguez ni Paquillo Fernández.

Además, la reunión sirvió para que muchos señalaran a sus ídolos y compañeros como la razón para «amar el atletismo». «En la vida no siempre hay una primera vez. Podemos tener antecesores», reclamó Barris. Kevin López, el más joven de la reunión, conoció a su predecesor Colomán Trabado; Julia Takacs percibió el enorme cariño que se mantiene al marchador Jordi Llopart, primer atleta español en colgarse una medalla olímpica; Mariano Haro recibió palmadas en la espalda de sus coetáneos del atletismo amateur; José Marín recogió una placa homenaje como hombre con más récords de España individuales en su modalidad y todos se dedicaron a reconocerse en las fotografías proyectadas para la ocasión con aplausos que se intensificaron cuando se mostró al fallecido Yago Lamela. La ocasión permitió además una gran foto familiar frente al CSD, un recorrido por el Centro de Alto Rendimiento de Madrid que muchos ni siquiera soñaron durante su época y con unas charlas animadas en torno al que fuera deporte rey de los Juegos Olímpicos.

Antes, numerosos atletas reconocieron mantener sus esfuerzos de manera cotidiana para conservar el sabor de su amor por las carreras, saltos y lanzamientos. «Las sensaciones al caer a la colchoneta al batir un récord son únicas y pocas veces las he sentido después», relató Carlota Castrejana, quien batió récords en salto de altura y triple salto después de conseguir un diploma olímpico en Barcelona 1992 como adolescente. El exobstaculista Luismi Berlanas combina ahora la bicicleta con la carrera a pie en pruebas populares de nivel élite y hasta Tomàs Barris presume de proyectos con los que «se puede armar la marimorena» a las puertas de los 85 años. Barris se pone las zapatillas de clavos para correr en el tartán en lugar de reposar en una residencia. ¿Por qué lo hacen? La manresana habló por todos sus compañeros de pasión pasados, presentes y futuros con una respuesta del chelista Pau Casals: «Porque siento que estoy progresando». A ese ritmo, conseguirán que cualquier anexo con récords de veteranos doble en tamaño al libro que puede presumir de un nuevo récord histórico: reunir a 83 plusmarquistas españoles del atletismo.