UD LOGROÑÉS

La confirmación de Bobadilla

Pablo Bobadilla sonríe después de celebrar con sus compañeros el gol del pasado domingo al Vitoria. /Fernando Díaz
Pablo Bobadilla sonríe después de celebrar con sus compañeros el gol del pasado domingo al Vitoria. / Fernando Díaz

El najerino se convierte en nueve partidos en un referente de la UDL que defiende y sabe marcar goles | Bobadilla se consolida en el primer equipo tras una campaña, la pasada, para olvidar y tras varios años para dar el salto

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

Pablo Bobadilla (Nájera, 1986) vuelve a sonreír. Su vida futbolística ha cambiado por completo. Él propició el cambio y Sergio Rodríguez se ha rendido a sus cualidades. Ambos coincidieron en categorías inferiores como jugador y entrenador. El técnico, una vez más, ha sido muy importante en la evolución de un futbolista. Sabía que le debía una oportunidad que por caprichos del fútbol no le había dispensado. Bobadilla se ha convertido en una pieza clave en el sistema de esta nueva UD Logroñés. Nueve partidos y los nueve completos. Tres goles, dos de ellos para ganar por la mínima otros tantos partidos y dar a su equipo seis puntos.

Bobadilla comenzó la temporada como el cuarto central de la UD Logroñés. César Caneda continuaba una campaña más y nadie discutía que su permanencia se traducía en presencia en el once titular. El club firmaba a dos jugadores con experiencia, Mikel Santamaría y Jonathan Bijimine, para la otra plaza en el eje de la zaga. Así, el último era titular en Durango junto a Caneda. Bobadilla comenzaba la temporada como si viviera en el día de la marmota: entrenarse con el primer equipo, jugar con el filial y esperar una oportunidad para dar el salto.

LAS CIFRAS

9 partidos acumula Pablo Bobadilla con el primer equipo
Nueve encuentros que ha completado. Se sumó a la aventura el último domingo de septiembre y se mantiene en ella. Tres tarjetas amarillas ha visto en esos nueve encuentros.
3 goles suma esta temporada
Dos de ellos (Tudelano y Vitoria) han dado seis puntos. Ambos han sido de cabeza, en acciones a balón parado. El tercero lo marcó en Sarriena, frente al Lejona, pero no sirvió para nada (2-1)
14 de mayo del 2017
Esta es la fecha en la que el najerino debutó en la primera plantilla blanquirroja. Disputó ocho minutos frente al Gernika, en el último partido de aquella temporada en la que se peleó por la permanencia. En la pasada, no jugó en Segunda B.

«La temporada pasada fue muy complicada para mí y al inicio de ésta las expectativas no era buenas, porque la entidad había fichado a algunos jugadores con más nombre que yo. Disfruto del momento, porque estoy en el equipo de mi tierra, pero tampoco tengo mucho tiempo para disfrutar, ya que la responsabilidad es mayor», admite el jugador antes de exteriorizar el calvario del pasado ejercicio y de pensar que le ha servido para llegar al día de hoy. «He trabajado mucho para jugar en la UDL. Quizá ahora estoy recogiendo todas las horas de gimnasio de la temporada pasada. Nadie más que yo sabe lo que fueron esos meses de trabajar en el gimnasio mañana y tarde, luego entrenar en el campo, pero no jugar. Nadie te asegura nada. Yo tengo un año más de contrato, pero el importante es éste porque es el último en categoría Sub'23. Tenía que demostrar que valía para jugar en este equipo», añade.

«Las expectativas no eran buenas para mí y éste era el año en el que tenía que demostrar si valía o no»

«Cuando subía al saque de esquina el domingo, sabía que iba a rematar. Ese gol es muy importante» Pablo Bobadilla | Jugador de la UD Logroñés

Bobadilla participó activamente de la pretemporada. Jugó en los ocho encuentros y, además, muchos minutos. Por intuición o por inteligencia, su preparador le hizo coincidir casi siempre sobre el césped con Caneda. Pero llegó el primer partido y no estuvo entre los elegidos. Jugó cuatro compromisos con el filial de Tercera. Sin embargo, todo el guion de la temporada se anuló tras perder en La Planilla. «El fútbol de esta categoría te dice que debes aprovechar las buenas dinámicas. Cuando salimos de Calahorra, todo se veía negro. Ahora ha cambiado el color y nos alegramos. Por eso, el gol del domingo significaba mucho. Era en Las Gaunas y después de un partido en el que podíamos haber marcado antes. Ganar suponía mucho para el equipo. De ahí ese punto de locura al celebrarlo. Cuando subo al ataque siempre lo hago con mucha fe. Voy al remate, al rechace... El domingo, cuando iba hacia el área del Vitoria estaba convencido de que remataría», admite.

Rodríguez se la jugaba frente al Real Unión. Sexta jornada. Quiso apoyarse en jugadores de su entera confianza. Andy y Olaetxea fueron los únicos fichajes que saltaron al campo en aquel once. Y Víctor López, pero éste es de casa. Junto a él, Bobadilla, Juan Iglesias y Marcos André entre otros. Todos respondieron. El crecimiento de Pablo Bobadilla comenzó en aquel partido. «Ahora me siento más cómodo, tengo más confianza. Cuando entré en el equipo la situación era muy delicada. El margen de error era muy pequeño por lo que buscamos un fútbol más sencillo. Hoy, la situación es muy diferente y el equipo también tiene más confianza», señala.

El paso de los encuentros le ha confirmado como el central de calidad que es. Bien en labores defensivas, poderoso en el juego aéreo, con salida de balón inteligente y además, con gol, porque ha marcado tres tantos, los mismos que Ñoño o Marcos André. A sus 22 años, el najerino necesita ganar en agresividad. La está adquiriendo poco a poco, pero ya no es un jugador al que recurrir en un caso de urgencia, sino un futbolista al que se comienza a calificar de referente dentro de la plantilla. Es de casa y tiene mucho margen de mejora. «La verdad es que me ha costado llegar a Segunda B. ¿Por qué? No lo sé. Este equipo siempre ha tenido buenos centrales y, al final, yo llego desde el filial. No es fácil tener una oportunidad porque no tienes la experiencia adecuada. Ganas, me sobran. No me gana nadie», concluye.

 

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