Dalic: «No pongo presión a mis jugadores, deben disfrutar»

Zlatko Dalic, durante la rueda de prensa. /Felipe Trueba (Efe)
Zlatko Dalic, durante la rueda de prensa. / Felipe Trueba (Efe)

«El mundo nos estará mirando y yo solo diré: 'Id y haced vuestro mejor fútbol'», avisa el seleccionador croata, que usa el ideario de Cruyff como motivación para la gran fecha

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENEnviado especial a Moscú

Ya le pasó a Fernando Hierro con Andrés Iniesta o Sergio Ramos en las ruedas de prensa oficiales antes de los partidos. La mayoría de las preguntas previas al encuentro ante Francia, pese a tratarse de la final, fueron para el capitán de Croacia. Incluso se pidió que hubiera preguntas para el técnico. Quizá por eso, Luka Modric optó por alabar el trabajo de Zlatko Dalic al frente de la selección. Llegó en octubre, para solo un partido, pero lo ganó en Ucrania y logró la repesca en la que tumbó a Grecia para estar en el Mundial de Rusia. «Él llegó en un momento difícil, cuando la clasificación estaba en duda, pero nos dijo que debíamos confiar en nosotros porque éramos grandes jugadores. Ahora estamos en la final de la Copa del Mundo. Es un gran técnico pero sobre todo es una gran persona», destacó el madridista.

Dalic estuvo seis semanas sin contrato aunque al final Davor Suker, que le había reclutado en Emiratos Árabes, le confirmó como técnico para el Mundial. En Rusia ha logrado mutar al equipo, construido a base de una relación basada «en el respeto y en la confianza». «En este grupo todos respetamos (dijo sin mentar la expulsión de Kalinic por negarse a jugar ante Nigeria). Todos aprecian mi rol y que soy el que toma la decisión final, pero esta relación de amistad es importante. Yo respeto a los jugadores y ellos me respetan a mí. La relación es franca, sincera, sin dilemas. Me gusta valorar su opinión y tenerla en cuenta. De hecho, no tomo una decisión sin antes haber hablado con los jugadores porque eso nos ha hecho estar juntos y nos ha aportado unidad. Siento que tengo gente a mi alrededor que me escucha y me respeta y hemos sido una familia las seis últimas semanas. Hemos crecido juntos y esto ha ayudado a tener resultados», consideró.

Por tercera vez en menos de 72 horas, este técnico, que no ha parado de alabar la gestión de Didier Deschamps con Francia, volvió a aparecer en la sala de prensa del estadio de Luzhniki. El gesto era similar al de los días precedentes, aunque el miércoles llevaba una camiseta arlequinada de Rebic. Serio pero orgulloso. Nunca pensó, cuando jugaba en el Varteks, Rijeka o Slaven Belupo que podría ganar un Mundial. Y menos como técnico tras su paso por Albania, Arabia Saudí y Emiratos Árabes. Por eso,«pase lo que pase», se sentirá «orgulloso» de sus jugadores. «No voy a poner presión en ellos antes de este partido. Deben disfrutar. El mundo nos estará mirando y yo solo diré: 'Id y haced vuestro mejor fútbol'. Si ganamos el trofeo, nadie va a estar más orgulloso que nosotros. Y si perdemos, felicitaremos a nuestros rivales», dijo en una frase que Modric comparó a la hecha por Johan Cruyff en la final de la Champions de 1992 en Wembley.

«No necesitamos entrenar, solo descansar»

Dalic, de marcado carácter religioso y que se aferra al rosario de su bolsillo en los momentos de tensión del partido, dice que siempre intenta «ser positivo y alejar los problemas», esos que son «sencillos» crear a diario. Un modo de reconocer que no usarán la fatiga de las tres prórrogas como excusa. «Estamos preparados para competir con dignidad. Estamos aquí para disfrutar de esta final. Nos concentramos en lo positivo. Espero que todos estén preparados para jugar, pero si no lo están tenemos otros grandes jugadores en el banquillo. No me preocupa. No tengo problemas al respecto. A estas alturas no hay nada que entrenar. Más bien, debemos ganar energía», detalló.

Y es que Dalic no quiso dar importancia a las ausencias en el entrenamiento del viernes de algunos como Subasic, Strinic, Lovren, Vrsaljko o Perisic, el único que está en duda, porque la clave es la «unidad» de su equipo. «Ganemos o perdamos, pasará algo grande en Croacia. Estamos motivados y confiados en poder ver a 4,5 millones de personas celebrando la victoria», deseó con una sonrisa que detalló la idea que se le pasa desde hace unos días por la cabeza y ya había deslizado en el mismo escenario: un lunes de absentismo laboral absoluto en su país.

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