Cristiano tiene al enemigo en casa

Cristiano y Queiroz, en un entrenamiento de Portugal. /Reuters
Cristiano y Queiroz, en un entrenamiento de Portugal. / Reuters

Imparable durante el Mundial, el '7' luso se juega el pase ante la Irán de Carlos Queiroz, el técnico que le nombró capitán de Portugal hace una década

MIGUEL OLMEDA

Cualquiera se cruza en el camino de Cristiano Ronaldo de un tiempo a esta parte. Lleva varias temporadas el portugués en un estado de forma intratable, justo cuando ha rebasado la treintena y se presumía un declive físico que, o no ha llegado, o no lo ha acusado. Más bien parece todo lo contrario: como el vino, mejora con los años. Resulta además que el '7' multiplica sus prestaciones en partidos 'calientes'. Como las eliminatorias de Liga de Campeones. Como la fase final del Mundial.

En Rusia, Cristiano está imparable. Comenzó incluso desbordando por bicicletas -una suerte que parecía cosa del pasado para él- a un hueso como Nacho y forzándole un penalti al canterano blanco. Lo metió, como también metió el 2-1 circunstancial ayudado por el error de De Gea y el 3-3 definitivo con una falta inapelable cuando además apremiaba el cronómetro. Pasó casi una semana y ante Marruecos seguía 'on fire', marcando a los cuatro minutos el que a la postre sería el único gol en la victoria de Portugal; una selección que le está acopañando más bien poco.

Con todo, el combinado que dirige Fernando Santos aún debe sellar su clasificación para octavos de final frente a Irán. La ecuación es sencilla: le vale cualquier resultado excepto perder. Otra cuestión es la de adjudicarse el liderato: ahí debería mejorar lo que haga España ante Marruecos. En caso de cosechar ambas el mismo resultado, el número de cartulinas en los tres partidos del grupo determinaría al líder. Tras las dos primeras jornadas los lusos han visto dos amarillas y La Roja, sólo una.

Portugal debe mejorar el resultado de España para ser primera, y en caso de igualarlo el liderato lo decidirá el número de amonestaciones

El principal escollo de Portugal -y por extensión de Cristiano- para lograr su objetivo es un viejo conocido, Carlos Queiroz. El seleccionador de Irán, que ya ha cumplido siete años en el cargo, ha hecho del combinado asiático un equipo de autor. No porque juegue especialmente bonito -más bien todo lo contrario-, sino porque cualquiera sabe lo que se va a encontrar en un partido de Irán. Como pudo dar buena cuenta España en la segunda jornada y ya había sufrido en sus carnes Marruecos en el debut mundialista, Queiroz ha dotado a sus muchachos de una cultura defensiva encomiable. Son un muro 'europeo', algo impensable para un país oriental, tradicionalmente a años luz del Viejo Continente en lo que a táctica se refiere.

Queiroz juega además con otro arma a su favor, y es que pocos conocen como él a Portugal. La dirigió por primera vez hace casi tres décadas, entre 1991 y 1993, y entonces no logró la clasificación para el Mundial de Estados Unidos cuando la generación de Figo, Rui Costa y compañía -que él mismo había hecho campeona del mundo sub-20- empezaba a asomar. El técnico regresó al banquillo luso quince años después con el Mundial de Sudáfrica en el horizonte. Su primera decisión fue entregarle el brazalete de capitán a Cristiano y desde entonces no lo ha soltado.

Capitán «demasiado pronto»

«Es evidente que hoy Portugal tiene otro capitán que no tuvimos entonces, es un jugador completamente diferente. En este torneo Cristiano está muy bien, pero en 2010 no estuvo tan bien en algunos momentos. Quizás fue capitán demasiado pronto», confesó Queiroz sobre su compatriota, y preguntado acerca de un secreto para frenar al '7', tiró de ironía: «Podría aconsejar a Fernando Santos que le diera un descanso este partido, pero por desgracia no creo que eso ocurra».

A la vista del éxito de su plan contra España, Queiroz podría repetir once en el que considera «el partido más importante» en sus siete años al frente de Irán. Las posibles modificaciones, de haberlas, dependerán de la evolución de algunos de sus tocados y de la opción de apostar de inicio o en la segunda mitad por la velocidad de Alireza Jahanbakhsh al contragolpe. Fernando Santos, por su parte, medita repetir alineación con la salvedad de recuperar a Bruno Fernandes en el lugar de Joao Mario como ya hiciera ante España.