Real Madrid

El verano loco de Bale

Gareth Bale, en acción con la pelota./EP
Gareth Bale, en acción con la pelota. / EP

De estar sentenciado en la pretemporada a ser titular e importante en la victoria frente al Celta de Vigo

JONAY ANTÓNMadrid

La situación de Gareth Bale en el Real Madrid ha dado en el último mes unos cuantos giros de guión que convierten su situación en una tragicomedia para el entorno del conjunto merengue. Tras el retorno de Zinedine Zidane, el pasado 11 de marzo, el galés jugó ocho partidos consecutivos, la mitad de ellos disputando los noventa minutos. Pero en la jornada 35, tras una mala imagen del equipo blanco en Vallecas, donde el Madrid perdió 1-0 contra un Rayo Vallecano prácticamente descendido, cambió la situación para el extremo galés.

En los tres últimos encuentros de la pasada campaña, Bale no disputó ni un solo minuto. De hecho, en la última jornada, en la derrota contra el Betis en el Bernabéu por 0-2, el galés se quedó en el banquillo y la afición merengue interpretó la decisión como una sentencia clara por parte de Zidane, ya que ni le dio la oportunidad para despedirse de los aficionados madridistas.

Dicha sentencia la confirmó el entrenador en la rueda de prensa posterior al primer partido de la pretemporada frente al Bayern de Múnich. «Si Gareth Bale se va mañana del Real Madrid, mejor», afirmó Zidane de forma contundente. A partir de aquí, se dibujó un escenario de tensión en el que se apuntó a opinar hasta el agente de Bale. «Zidane es una vergüenza», declaró Jonathan Barnett, añadiendo que si se iba Bale del equipo, era por decisión propia y no del club o del propio entrenador.

De hecho, el expreso de Cardiff estuvo a punto de hacer las maletas para irse a jugar al Jiangsu Suning, de la Superliga China. Cuando el acuerdo parecía cerrado, la familia del jugador se echó para atrás y finalmente, no se finiquitó el traspaso. Asimismo, Bale solo participó en tres de los siete partidos de la pretemporada, partiendo en todos como suplente.

Con el cierre del mercado inglés y el alto precio del jugador, la situación se fue enquistando hasta el punto de que es prácticamente imposible que un equipo se haga con los servicios del galés. Con el interrogante puesto sobre encima de la mesa, un protagonista inesperado hizo acto de presencia para despejar las dudas sobre el futuro de Bale. La lesión de Hazard previa al debut liguero hizo perder un efectivo de garantías al Madrid. Zidane se vio obligado por las circunstancias a contestar de forma clara a los periodistas en la rueda de prensa previa al encuentro frente al Celta. «Parecía que se iba y ahora está aquí», afirmó el técnico marsellés. «Voy a contar con él», añadió para sorpresa de todos los presentes. Con esta cita, parece que uno de los culebrones del verano llega a su fin.

De los mejores

El Real Madrid fue de menos a más en la victoria que consiguió en el estadio de Balaídos por 1-3 contra el Celta de Vigo. Sin dudas, Bale fue el mejor de los suyos en la primera parte. El galés se mostró activo, participativo y muy colaborador en las tareas defensivas. Asimismo, fue clave en el primer gol, ya que dio la asistencia tras una gran jugada individual para el tanto de Karim Benzema, que abrió la lata en el encuentro. Además, fue un puñal por la banda derecha, complicando la vida a Lucas Olaza. En la jugada posterior, pudo hacer el 0-2 pero su disparo fue centrado a las manos de Rubén Blanco.

Por otro lado, ya en la segunda mitad, el nivel del galés fue de menor incidencia. También es verdad que coincidió con los mejores minutos del Celta, que se prolongaron hasta la expulsión de Luka Modric. Tras ser sustituido por Isco, el galés se dio la mano con Zidane, un síntoma que hace prever que Bale vestirá de blanco por séptima temporada consecutiva.