Cuatro años después del terremoto en el Barça que precedió al triplete

Luis Enrique, durante el Real Sociedad-Barça de enero de 2015./Vincent West (Reuters)
Luis Enrique, durante el Real Sociedad-Barça de enero de 2015. / Vincent West (Reuters)

Una derrota en Anoeta desató una cadena de acontecimientos, con el malestar de Messi con Luis Enrique por sus rotaciones y la destitución de Zubizarreta después de sus declaraciones sobre Bartomeu

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

El 5 de enero de 2015, víspera de Reyes de hace cuatro años, fue uno de esos días que marcan un antes y un después en un club. De aquella jornada el proyecto de Luis Enrique en el Barça pudo salir condenado a muerte y sin embargo la temporada finalizó con el segundo triplete -Champions, Liga y Copa del Rey- de la centenaria historia de la entidad.

El día anterior, una derrota del equipo azulgrana en Anoeta desató una cadena de acontecimientos que hicieron temblar los cimientos en Can Barça. En San Sebastián, uno de esos escenarios que se les suelen atragantar a los culés en las últimas temporadas, Luis Enrique optó por dejar en el banquillo a pesos pesados como Dani Alves, Gerard Piqué, Neymar e incluso Leo Messi. Tras el gol de Jordi Alba en propia puerta para los guipuzcoanos, el lateral brasileño, el actual atacante del PSG y el astro argentino entraron en la segunda parte para tratar de solucionar un desaguisado que acabó en derrota y terremoto.

La política de rotaciones no sentó bien a Messi, que incluso llegó a negarse a acudir a la tradicional sesión a puerta abierta del Barça del día 5, alegando estar enfermo. La tensión entre el rosarino y el técnico asturiano llegó a un punto culminante que parecía entonces irreconducible, amenazando con acabar con la etapa del entrenador al frente del equipo, que había dado inicio al inicio de esa misma temporada.

Fue el episodio final de una serie de desafortunadas condicionantes, como el fichaje de un Luis Suárez que tras su mordisco al italiano Giorgio Chiellini en el Mundial de Brasil fue sancionado y no pudo debutar hasta el clásico del 25 de octubre en el Santiago Bernabéu, en el que el Barça claudicó 3-1 ante un Madrid muy superior. De hecho, el delantero uruguayo apenas marcó tres goles en sus primeros dos meses de competición y llegó al mes de enero sin haber alcanzado su nivel óptimo.

Más allá de lo deportivo, las aguas institucionales bajaban más que revueltas en aquel Barça, con Josep Maria Bartomeu como presidente interino tras la dimisión de Sandro Rosell por el 'caso Neymar' en enero del año anterior, una polémica que también salpicaba de lleno al que sigue siendo máximo mandatario culé.

Destitución de Zubizarreta

Tras la derrota ante la Real, Andoni Zubizarreta, entonces director deportivo del conjunto azulgrana, fue preguntado por el papel del dirigente en las gestiones que habían derivado en la sanción de la FIFA por la cual el Barça no podría fichar en los dos siguientes mercados. «Era el vicepresidente deportivo y tenía conocimiento de todo lo que estaba sucediendo», señaló, involucrando de lleno a Bartomeu como responsable de la sanción.

Las palabras hicieron mella en la planta noble azulgrana, que optó por la rescisión del contrato que ligaba al director deportivo con la entidad hasta junio de 2016 horas después de que hubiese estado presente en el entrenamiento con público en el Mini Estadi, previo a la visita de jugadores y otros representantes de la entidad a las áreas de pediatría de los hospitales de la ciudad condal. La idea era entonces que Puyol, ayudante de Zubizarreta, asumiese el cargo, un ofrecimiento que el excapitán declinó, agravando aún más la crisis del club.

De esta manera, el Barça acabó aquel día de hace justo cuatro años a cuatro puntos en Liga de un Real Madrid que batía récords de la mano de Ancelotti –22 triunfos consecutivos entre las diferentes competiciones oficiales–, con un presidente tocado, con un director deportivo cesado, con un entrenador herido de muerte y con el enfado descomunal de su gran estrella. Sin embargo, el fútbol, que nunca dejará de sorprender, fue caprichoso y quiso que tan amargo momento fuese el punto de inflexión para un equipo que acabó reaccionando y de qué manera, ya que sumó 31 triunfos, 3 empates y sólo una derrota en los 35 partidos oficiales hasta el final del curso que le permitieron ganar la Liga, dejar fuera a Manchester City, PSG, Bayern y Juventus en el camino hacia su quinta Champions y conquistar la Copa del Rey en el Camp Nou ante el Athletic.