Grupo A | Quinta jornada

Simeone arrasa en el duelo de catorces

Simeone da instrucciones al inicio del choque. /Sergio Pérez (Reuters)
Simeone da instrucciones al inicio del choque. / Sergio Pérez (Reuters)

El argentino superó en conocimiento y actitud a un Henry cuyo equipo fue, sobre todo en la primera parte, un reflejo de su entrenador

JACOBO CASTROM,ADRID

Diego Pablo Simeone y Thierry Henry fueron dos grandes futbolistas del final de la década de los 90 y principios del 2000. El argentino, todo pundonor y trabajo, demostró su manera de jugar en equipos como el Inter, la Lazio o el Atlético de Madrid. El francés, un fino estilista y un gran goleador, dejó su sello en equipos como Mónaco, Arsenal y Barcelona. Aunque empataron la única vez que se cruzaron en el césped, en un Inter–Juventus en la temporada 98/99, seguramente a lo largo de sus carreras el talento de Henry se impuso a la garra de Simeone, teniendo más éxitos como ser campeón del mundo con Francia en 1998, ganando el triplete con el Barcelona de Pep Guardiola y siendo la estrella del famoso 'Arsenal de los invencibles'. Pero esa superioridad del francés parece haber cambiado al lado del Cholo que, en su primer duelo unos metros fuera del campo, en los banquillos, celebrado este miércoles en el Wanda Metropolitano, demostró estar muy por encima de Henry.

De entrada, ni Atlético de Madrid ni Mónaco esconden en el césped por quién están entrenados. Los de Simeone son un equipo aguerrido, que no rehúye el choque y, sobre todo, no pierde en ningún momento su sentido táctico. Los franceses del inexperto Henry, un conjunto mucho más fino, con jugadores de buen pie que trata de sacar el balón jugado desde su propia área, pese al riesgo que ello conlleva. Una lucha de estilos en la que el Cholo suele sentirse muy cómodo como se demostró en el Metropolitano.

Simeone salió vencedor del partido, entre otras cosas, porque fue el único al que pareció importarle lo que pasaba en el terreno de juego. Desde el primer minuto de partido se le vio mucho más metido en el partido, corrigiendo a sus jugadores y desesperándose cada vez que alguno de ellos cometía un error por pequeño que fuese. Todo lo contrario fue Henry, que decía en la previa sentir «un gran honor» al enfrentarse al Cholo. Quizá esa admiración por el argentino le hizo estar paralizado prácticamente todo el partido en el extremo superior derecho de su área técnica. Únicamente cambió su comportamiento con el primer gol atlético, -anotado entre Koke y el defensa monesgasco Benoit Badiashile- y para dar un par de indicaciones de forma individual a sus jugadores.

Contraste

El contraste de actitudes se reflejó en el marcador y las sensaciones al final de los primeros 45 minutos: dos goles de un Atlético que recuperaba el balón con facilidad y no sufría en defensa; y un desastre de primera mitad del Mónaco que no mostró ni ideas ni actitud y cuyos jugadores pasearon por el césped del Metropolitano.

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La segunda parte fue más de lo mismo. Pese a la mejoría de su equipo, sobre todo tras la entrada de Radamel Falcao, Henry no cambió su manera de actuar. De hecho, ni se inmutó con las mínimas ocasiones del Mónaco. En cuanto a los cambios, quitando lo del colombiano, poco podía hacer, ya que las numerosas bajas le obligaron a tener que dar entrada en el campo a jugadores sin apenas bagaje en Champions League. El caso del Cholo fue todo lo contrario. Pese a que en un primer momento pareció relajarse, quitando del campo a Koke y metiendo a un jugador más ofensivo como Vitolo, e incluso llegando a saludar al público cuando aclamaban su nombre, un par de oportunidades para el Mónaco le cambiaron el gesto. En cuanto vio que el equipo se rompía, se olvidó de dar una oportunidad a jugadores como Gelson Martins o el canterano Joaquín y puso el ancla en forma de cambio. Saúl Ñíguez entró al césped por Ángel Correa.

Thierry Henry, durante el partido.
Thierry Henry, durante el partido. / Paul Hanna (Reuters)

Ya en los últimos minutos, mientras Simeone se desgañitaba con Vitolo por su inoperante actuación, llegó la jugada del penalti de Stefan Savic. Si uno no supiese de qué equipo era cada entrenador y estuviese viendo el partido desde la tribuna de prensa del Metropolitano, pensaría que Simeone era el encargado de dirigir al Mónaco, ya que reaccionó más enfadado cuando Falcao mandó al limbo la única opción de su equipo de meterse en el partido. Si como jugador Henry era más que Simeone, en el Metropolitano se vio que al francés aún le queda mucho conocimiento y mucha actitud para estar al nivel del Cholo.

 

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