Final

«El campo de rugby no es excusa; pudimos hacer más»

Vicente del Bosque, exjugador del Real Madrid y exseleccionador. /Reuters
Vicente del Bosque, exjugador del Real Madrid y exseleccionador. / Reuters

Los derrotados rememoran la final perdida en 1981, en la que el Real Madrid jugó «a no perder», según reconoce Del Bosque

AMADOR GÓMEZMadrid

«Fue un error mío, porque no di al balón al botar en una raya, que antes no eran planas del todo, y Alan Kennedy recogió el balón y marcó». Es el peor recuerdo que tiene Rafa García Cortés, que a su regreso a Madrid desde París tiró por la ventaja la cinta de la final de 1981 que había grabado en vídeo, al igual que el exportero Agustín arrojó al río Sena la medalla de subcampeón de Europa, donde 37 años después aún debe reposar. «Yo tengo la cinta en casa, aunque no la he visto, pero es un partido que no tenemos por qué olvidar. Yo me sentí y me siento orgulloso de ello, porque éramos un equipo prácticamente de cantera», proclama Vicente del Bosque, que reconoce que el campo del Parque de los Príncipes «estaba un poco deteriorado, porque se jugaba bastantes veces al rugby», pero no pone como excusa las condiciones del césped. «Se decidió por una acción y esa pizca de suerte que hay que tener en los partidos», rememora el seleccionador campeón del mundo, después de que García Cortés pegase una patada al aire al intentar despejar tras un saque de banda en el minuto 82.

«Recordar aquello es hurgar en la herida», afirma Agustín, tras encajar por su palo el gol de la victoria del Liverpool. «La decepción fue grande, pero no fue ninguna herida, sino un hecho importante y estupendo para el Real Madrid llegar a una final (15 años después), aunque perdiéramos. Lo ideal es tener un equilibrio emocional cuando ganas y cuando pierdes, lo que es muy difícil de conseguir», destaca Del Bosque, que coincide con José Antonio Camacho en que «fue un partido de poca calidad y muy equilibrado». «Yo tuve dos oportunidades para meter gol antes que ellos», se lamenta el técnico murciano. «El Liverpool estaba un poquito por encima de nosotros», apostilla Del Bosque, para quien «el Madrid ahora es mejor que el Liverpool», aunque advierte de que «tiene que tener cuidado con sus contraataques y su velocidad». «El Liverpool tenía mayor potencial deportivo y económico», señala Agustín. «En aquella final nosotros jugamos casi más a no perder que a ganar, pensando en llegar a la prórroga, y se nos fue. Podíamos haber hecho un poco más de lo que hicimos», reconoce el salmantino, obligado, como todos sus compañeros, a los marcajes individuales impuestos por Vujadin Boskov.

El entonces técnico del Real Madrid sorprendió a sus futbolistas, sobre todo, por alinear a Cunningham cuando estaba lesionado. El propio guardameta Miguel Ángel, también lesionado para aquella final, llegó por ello a responsabilizar al entrenador balcánico de la derrota. «Yo ese día corrí por tres, por Cunningham, por Juanito, que tenía artrosis en la rodilla, y por Stielike, que llegaba de una lesión», rememora Camacho, que entonces jugaba en el centro del campo para marcar a las estrellas de los rivales y debió emparejarse con Grame Souness. A Del Bosque le tocó Roy Kennedy, entonces en el mejor equipo del continente junto a otras figuras como Kenny Dalglish o Sammy Lee. «Fue un partido de uno contra uno de medio campo para atrás», subraya Del Bosque. «Los futbolistas del Real Madrid de ahora son mejores que en nuestra época», sentencia Camacho. «Es difícil saber dónde está la frontera. Los de antes seguirían siendo figuras en la actualidad», aclara Del Bosque.

 

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