Rutas en BTT

Hasta el mirador de Islallana y vuelta por el Iregua y La Raposa

Hay días que las rutas sobre la bicicleta se van dibujando solas, como la que traemos hoy a este espacio, que empezó en el Camino de Santiago, llegó hasta el magnífico mirador de Islallana y terminó subiendo la temida Raposa en el retorno a Logroño

Javier Ezquerro
JAVIER EZQUERROLogroño

El recorrido de la ruta de hoy es algo extraño porque tampoco hay un objetivo definido. Obedece a uno de esos días que coges la bicicleta con la intención de rodar sin complicaciones y sin obligarte demasiado, pero no sabes muy bien a dónde ir. Al final casi vas tomando decisiones sobre la marcha y la ruta se va dibujando sola. Es un poco lo que pasó el día que se completó este itinerario, que se inicia en el Camino de Santiago en Logroño de forma tranquila, sube a Entrena y Sorzano entre viñedos y campos de cereal; hace una improvisada parada en el mirador de Islallana para contemplar en toda su magnitud Peña Bajenza y retorna por la Vía Romana hacia Logroño, con un giro inesperado en Albelda para darnos un poco de caña en la cuesta de La Raposa.

Al llegar nuevamente a Logroño el GPS marca un total de 51,5 kilómetros y 580 metros de desnivel acumulado en una excursión que discurre casi completamente por caminos y pistas, a veces incluso asfaltadas, sin complicación alguna. Lo dicho, una etapa para rodar y dejarse llevar con el añadido de La Raposa para aderezar la ruta con algo de picante. El senderito del Iregua en Alberite, fácil también, pone la guinda final antes de cerrar el 'track' en la gasolinera de Las Gaunas.

Vista del parque de La Grajera, Navarrete y señal del Camino de Santiago en La Grajera / J.E

La estación de servicio es también el punto de inicio de esta ruta, que atraviesa primero los barrios del sur de Logroño para enfilar hacia La Grajera por el Camino de Santiago, casi siempre concurrido de paseantes y peregrinos. El parque, sus pinares y viñedos, se atraviesan enseguida siguiendo el habitual recorrido jacobeo, que asciende unos metros antes de abandonar este espacio dejando una buenas vistas del pantano, su entorno y Logroño al fondo.

Ya en descenso, no se tarda en tener a la vista Navarrete, pero antes de llegar a su casco urbano se toma un camino asfaltado en dirección sur que no se tarda en abandonar para desviarnos a la derecha por otro que nos lleva casi hasta Entrena. Si no es estrictamente necesario, tampoco hay que internarse en la localidad y seguimos ahora otro camino asfaltado que cruza la carretera de Lardero antes de dirigirse hacia los cerros donde se encuentra la finca y bodega de Los Arandinos. Antes de llegar a este referente enoturístico se asciende una dura rampa de asfalto, corta pero suficiente para subirnos las pulsaciones unos cuantos dígitos. Enseguida se pasa frente a los modernos edificios del complejo y sus viñedos, pero antes el camino nos deja bellas estampas de la sierra de Moncavillo y su piedemonte donde se intercalan las fincas agrícolas con los primeros bosquetes serranos.

Entrena, vista de Sorzano desde el camino de subida y plaza e iglesia de Sorzano / J.E.​

Tras cruzar otra carretera, la que une Entrena con Nalda, la ruta busca Sorzano entre viñedos muy longevos y matorral de monte bajo. Se pedalea ahora por una meseta en subida constante pero muy gradual desde la que se divisan los montes de Albelda y Nalda cerrando el horizonte. El camino se torna nuevamente en pista de asfalto y enseguida se sale a la carretera LR-341, por la que entramos en Sorzano. Ya en el pueblo se sube a su plaza, con buena fuente para repostar y tomar un respiro antes de proseguir hacia Islallana, que se alcanza por un camino en buen estado. A medida que nos acercamos, la imponente Peña Bajenza se va haciendo cada vez más presente con sus paredes rocosas cayendo a plomo sobre el valle del Iregua. Atrás vamos dejando un paisaje agrícola, que va siendo sustituido por otro más montaraz de peñascos y laderas de pendientes abruptas.

En esa transición entre el valle y la sierra se ubica Islallana que ha sabido aprovechar esta condición para ubicar un mirador sobre sus tejados que bien merece una visita. Fue inagurado en el 2017 por el alcalde Daniel Osés y el campeón del mundo de maratón Abel Antón y recibió el bien elegido nombre de Puerta de Cameros porque este lugar es efectivamente una puerta delimitada por enormes peñas que da acceso desde el valle del Ebro a las montañas cameranas. Es un punto en el que hay que detenerse para apreciar detenidamente el formidable entorno que se divisa en una amplia panorámica en la que los riscos de Peña Bajenza asumen el papel protagonista mientras escuchamos las aguas del Iregua, visible también en el fondo del valle.

Tras la obligada parada en el mirador, el siguiente empujón lo damos por la vega del Iregua, siguiendo la Vía Romana hasta Albelda. Abandonamos el río a la altura del frontón para coger la carretera que sube al pueblo y un poco más adelante seguimos en dirección a Alberite. El desvío hacia La Raposa no tarda en aparecer a la derecha, tras dejar atrás unos pabellones industriales. Los primeros metros discurren llanos, pero al doblar una curva la subida enseña sus 'fauces' al ciclista. Es un auténtico muro de asfalto y hormigón que trepa por laderas arcillosas describiendo varias curvas en su parte más alta. No es una cuesta muy larga, pero en su kilómetro largo de longitud la pendiente alcanza porcentajes que oscilan entre el 15 y el 23%. Es uno de los puntos en donde a los aficionados les gusta medir sus fuerzas y un tramo muy propicio para piques entre compañeros de grupeta. De paseo o en modo deportivo, nadie se libra del agotamiento que produce La Raposa al llegar arriba. El punto culminante lo marcan unos antiguos corrales de ganado y un pabellón. Aquí se toma el camino de la izquierda para iniciar el descenso a Logroño.

Vista desde el mirador Puerta de Cameros, en Islallana, cuesta de La Raposa y sendero del Iregua en Alberite / J.E

Desde La Raposa, este último tramo discurre muy rápidamente, por una pista entre fincas de cereal y viñedos que nos hasta Alberite. Al pueblo entramos por su barrio de las bodegas, por la carretera, para dirigirnos nuevamente a la Vía Romana del Iregua. Ya sobre este trazado, aproximadamente a un kilómetro del puente sobre la carretera, salimos del camino para juguetear un rato por el sendero que sigue pegado al río, entre chopos de buen porte que hay que ir sorteando como también algún canto rodado que se cruza en nuestra trayectoria. Es el último momento de goce antes de salir al camino de nuevo y dirigirnos hacia Logroño en una ruta que se ha ido perfilando sobre la marcha, según pasaban los kilómetros. No siempre va a haber objetivos.

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LA RUTA, EN BREVE

Distancia:
51,50 kilómetros
Desnivel acumulado:
559 metros
Tiempo estimado:
Entre 2 horas 30 minutos y 3 horas 30 minutos
Avituallamiento:
Se puede rellenar el bidón en la fuente de la plaza de Sorzano o bien en Islallana, a mitad del recorrido. También en Albelda y Alberite
Principales atractivos:
Sin duda, el punto con más encanto es el mirador de Islallana, denominado la Puerta de Cameros, con vistas panorámicas a Peña Bajenza y la vega del Iregua. Otros puntos interesantes son el parque de La Grajera, Sorzano, Islallana y el sendero de la Vía Romana en Alberite. Además, hay buenas vistas desde las alturas de La Raposa.
Nivel de dificultad:
Moderado. Es una ruta asequible para cualquier aficionado a la bicicleta de montaña. Discurre siempre por caminos y pistas, algunas asfaltadas. Solo hay un tramo de sendero al final, pero es fácil. La principal dificultad es la dura subida de La Raposa, de poco más de un kilómetro pero con mucha pendiente. Si se quiere evitar esta subida basta con seguir la Vía Romana del Iregua, sin salir de ella en Albelda.