Una estelada contra Coloma

Una estelada contra Coloma

Un espectador colocó una bandera independentista en la cara del riojano en Bañolas y éste sufrió una leve caída unos metros después

Víctor Soto
VÍCTOR SOTOLogroño

Cuando política y deporte se mezclan, el asunto se complica. Cuando, además, aparece la falta de educación y el nulo respeto todo se tuerce más. Hasta caerse, por ejemplo. Eso le pasó al albeldense Carlos Coloma cuando, el pasado fin de semana, disputaba la Copa Catalana en Bañolas. Un espectador ató una estelada en unas ramas y, al paso del riojano, la estampó contra la cara del corredor hasta dejarlo durante un instante sin visión. En la siguiente curva, con las pulsaciones a tope por el esfuerzo y el susto, el riojano sufrió una caída sin consecuencias.

Coloma: «Es bochornoso usar el deporte para reivindicaciones políticas»

El ciclista riojano Carlos Coloma, medallista olímpico de bicicleta de montaña en Río de Janeiro, ha calificado hoy de «bochornoso» y una «vergüenza» que «haya gente que no respete los valores del deporte», que «utilice las pruebas para realizar reivindicaciones políticas» y que «ponga en riesgo a los participantes». Coloma ha hecho estas declaraciones a Efe este martes, en alusión a lo que le ocurrió hace dos días en la prueba de la Copa Internacional de Cataluña de su deporte, celebrada en Bañolas (Gerona), ya que durante el recorrido una persona le colocó una «estelada» en la cara, como si fuera un capote, mientras en la otra mano llevaba un palo a modo de banderilla.

El corredor riojano se descentró por esta situación y cayó al suelo unos pocos metros después, ha relatado, aunque «en el momento ni me di cuenta de la situación». Ha reprochado la «cobardía» de la persona que protagonizó el incidente porque, según sus datos, «él o amigos suyos son quienes han publicado la foto en redes sociales y se han preocupado de que no se le vea la cara». En cualquier caso, ha subrayado que «la prueba de Banyoles es probablemente la mejor que hay en España, con corredores de todo el mundo y un 99,9 por ciento de espectadores que se dedican solo a animar» y «para mí, es mi segunda casa». Ha lamentado que «haya quien mezcla deporte y política», pero ha recalcado que «es muy poca gente y, cuando se dan situaciones como esta, lo que más rabia da es que no respetan ni el sacrificio de los corredores, ni su seguridad, ni el espectáculo que tratamos de dar».

Coloma ha indicado que se siente «de Albelda -su localidad natal-, de La Rioja y de España» y que está «orgulloso de ello» y, «luego, cada cual tiene derecho a tener sus propios sentimientos, como todos los amigos catalanes que yo tengo, cada cual con su propia opinión». «Pero lo que no tiene sentido y es una vergüenza es no respetar a los deportistas y mezclar cosas que no tienen que mezclarse», ha afirmado.

Siguió la competición porque no pasó nada más pero ¿qué lleva a una persona a realizar una acción peligrosa contra la integridad de un deportista? Tal vez el bronce olímpico de Coloma o que defienda los colores de España sin rubor. Pero, como explica el mecánico y escudero del albeldense, Jorge Soto, que subió la imagen en su Instagram, política y deporte deben estar lo más alejado posible: «Me zumba el mango el color de la bandera de cada un@. Me da igual su ideología, su credo o su condición. Me dan igual sus maneras de expresarlo. Intento respetar a tod@s e intento comprender las ideas de cada uno creyendo que todo el mundo tiene cabida en este loco mundo. Pero esta clase de individuos y comportamientos están fuera de lugar. En la sociedad y menos aún en el deporte. Respeto para ser respetado. Esta acción ha tenido una reaccion. El corredor se desconcentra y sufre un percance pocos metros después».

Afortunadamente, Coloma pudo acaba la carrera, pero con ese mal sabor de boca que dejan las acciones agresivas e incomprensibles. Sobre todo para el ciclista del BH Templo Cafés, que se desvive por los aficionados, sean de dónde sean, y que en Bañolas (en un circuito plagado de lazos amarillos y simbología independentista, utilizado como propaganda de una ideología) también dedicó muchos minutos a atender a los aficionados que quisieron conocer en persona al medallista olímpico.

Pasar página y olvidar es lo único que le queda a Coloma, que ya prepara su próxima cita en Chelva (Valencia) y que a buen seguro que no cambia su forma de actuar y acercarse a los aficionados aunque algún energúmeno se lo ponga tan difícil como en Bañolas.