LA MÚSICA VUELVE A TELEVISIÓN

En la era de 'Operación Triunfo' la televisión que pagamos entre todos vuelva los ojos hacia el pop y el rock como fenómeno cultural y no como 'reality show'

Santiago Auserón./L.R.
Santiago Auserón. / L.R.
OSKAR BELATEGUIMadrid

El programa de televisión más necesario desde 'Barrio Sésamo'», alaba Marlango desde su cuenta de Twitter. La televisión española vivió la noche del martes pasado un hecho histórico: el regreso de la música en vivo. 'La hora musa' debutó en La 2 con actuaciones de Franz Ferdinand, La Mala Rodríguez y Juan Perro. Podrían haber sido otros grupos, pero lo importante es que en la era de 'OperaciónTriunfo' la televisión que pagamos entre todos vuelva los ojos hacia el pop y el rock de calidad entendido como fenómeno cultural y no como 'reality show'. Nada mejor, pues, que contar en el primer programa con el insobornable SantiagoAuserón, que explicó cómo funciona el negocio musical en España. «Ideas raras, nada. Lo que suene a jazz es maldito. Más allá del acorde de séptima dominante… prohibido en la radiofórmula. Esto es así, niñas y niños. Las leyes del mercado funcionan así».

'La hora musa' provocará un efecto de déjà vu a la generación que creció con 'Tocata'. Justo antes de comenzar el espacio, 'Cachitos' se despedía con José María Íñigo en 'Fantástico', dando paso en 1980 a los Buggles y su 'Video killed the radio star', la canción con la que un año después arrancó sus emisiones la MTV.

La cantante Maika Makovski introduce a los artistas y charla con ellos. Posee carisma y un inglés impecable, aunque quizás derroche excesivo entusiasmo juvenil, como en los tiempos de José Antonio Abellán y Mercedes Resino, cuando cualquier programa musical debía comunicar frenesí y buen rollo. Las actuaciones se graban en plató y en exteriores –el clip de la Mala Rodríguez fue exquisito–, sin playback y con una planificación elegante y concisa. También hubo un reportaje en Londres buscando los escenarios de portadas míticas de discos. Un placer para cualquier musiquero que ame la capital británica tanto como matar las horas en tiendas de vinilos.

Sin karaokes, sin imitadores, sin idilios entre concursantes. Televisión Española cumple su función de servicio público y satisface el hambre de música de un país que también agradece escuchar a Auserón citando a Spinoza en 'prime time'. Otra televisión es posible.

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