Con sangre de cebolla le amamantaba

Rosario Pardo, como Josefina Manresa. :: javier mantrana/
Rosario Pardo, como Josefina Manresa. :: javier mantrana

La actriz jienense Rosario Pardo da vida a Josefina Manresa en 'Los días de la nieve'

Jonás Sainz
JONÁS SAINZLogroño

'Una mujer morena resuelta en luna se derrama hilo a hilo sobre la cuna...'

Una costurera está a punto de terminar su último encargo: un vestido azul de mar. La persona que se lo ha pedido presencia los últimos retoques y escucha. Entre puntada y puntada, la mujer rememora su vida, la evoca, la vuelve a vivir. Recuerdos de poesía, de amor y de días de sufrimiento. Una pasión histórica que murió en la cárcel, un padre fusilado en la guerra, una garganta que encierra secretos. Esa costurera se llama Josefina Manresa y, su amor, el poeta Miguel Hernández.

LA FUNCIÓN

-
'Los días de la nieve'
- Autor
Alberto Conejero
- Director
Chema del Barco
- Intérprete
Rosario Pardo
- Salón de Columnas
20.30 h.

'Los días de la nieve', un drama poético escrito por Alberto Conejero, dirigido por Chema del Barco e interpretado por Rosario Pardo, jienenses los tres, recupera la figura de Josefina Manresa (Quesada, Jaén, 1916-Elche, Alicante, 1987). Y, a través de ella, la voz de Miguel Hernández (Orihuela, 1910-Alicante, 1942), del que fue esposa e inspiración, viuda y custodio de su obra durante años. De gira por España, hoy se representa en el Festival de Teatro de Logroño, en el Salón de Columnas del Bretón (a las 20.30 h.), procedente de Alicante.

«Estoy emocionada andando por estas calles, por estas plazas con palmeras, imaginándome a Josefina -contaba este martes la actriz Rosario Pardo a través del teléfono-. Toda la gira está siendo muy emocionante, porque esta obra es una joyita, pero hay sitios, como el estreno en Quesada, como Orihuela o como Alicante, que son muy especiales».

El montaje nació del impulso de la Diputación de Jaén, propietaria desde hace años del legado de Miguel Hernández, con motivo del 75 aniversario de la muerte del autor de 'El rayo que no cesa'. Se estrenó en Quesada, el pueblo natal de Josefina Manresa, el 28 de marzo de 2017, el mismo día de la muerte del poeta en una cárcel de Alicante, y, tras recorrer más de veinte localidades de la provincia, llegó con gran éxito al Teatro del Barrio, en Madrid. Ahora continúa de gira por el país y llega a Logroño.

La compañía de Rosario Pardo la forman Rosario Pardo y su marido Manuel Ramos en la parte técnica. «Es una compañía unifamiliar y unipersonal», bromea la actriz, que recuerda haber actuado en Logroño con 'Gatas' (2008). Ahora, muy popular gracias a su trabajo en televisión (sobre todo por 'Cuéntame cómo pasó'), ha vuelto al teatro con un difícil y emotivo monólogo: «Me ha costado muchas lágrimas», confiesa.

«Yo quería hablar de Josefina -cuenta Rosario-. Siempre parece que es el hombre el que nos hace sombra. Y Miguel Hernández es un mito, claro. Pero a mí me parecía que ella también era importante porque ella fue la que salvaguardó todas las cartas y toda la obra. Excepto lo que ya se había publicado, el resto se ha conservado a través de ella. Y, sin embargo, es un personaje bastante olvidado que había que valorar».

La vida de esta mujer humilde, que fue más tiempo viuda que esposa e incluso más musa que amante, estuvo dedicada a guardar la memoria y la obra de Miguel Hernández, gran poeta y militante comunista muerto a los 31 años en las cárceles franquistas de posguerra: «El suyo fue un amor romántico -resume la actriz-. Estuvieron juntos solo el mes de Jaén. Casi toda su relación fueron las visitas que Miguel le hacía desde el frente o desde Madrid, las cartas... Su amor fue bastante platónico».

El poeta y dramaturgo Alberto Conejero, que ya en 'La piedra oscura' fue capaz de recuperar la voz de García Lorca a través de la figura de Rafael Rodríguez Rapún, lo hace ahora con la de Miguel Hernández a través de su mujer; aquella que le escribe a cárcel para contarle, por ejemplo, que muchos días no hay en casa para comer más que cebollas. «El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí -contestaba el marido- y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche».

Y el poeta, sin más armas ni más pan que sus palabras, enviaba a casa sus poemas y sus 'Nanas de la cebolla': 'En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre escarchada de azúcar, cebolla y hambre...'

Rosario Pardo revive ahora ese cancionero de ausencias.

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