«Lo que yo querría escribir ya está escrito, me conformo con que mis historias gusten»

Isabel Lizarraga, ayer en la logroñesa Gran Vía. :: /Justo Rodriguez
Isabel Lizarraga, ayer en la logroñesa Gran Vía. :: / Justo Rodriguez

La escritora logroñesa presenta 'Pájaros de cuenta', su primera novela de suspense, con narcotráfico de fondo

Jonás Sainz
JONÁS SAINZLogroño

«Un accidente de coche que no es lo que parece, un joven paralítico, unas estudiantes de derecho y una vecina cotilla con un hijo obsesionado con la ornitología son el punto de partida de una obra en la que las circunstancias obligan a buenas personas a trabajar con traficantes y asesinos para saldar sus deudas».

Isabel Lizarraga Vizcarra (Tudela, 1958) presenta hoy en Logroño la novela 'Pájaros de cuenta' (en la librería Santos Ochoa, a las 19.30 h.).

En su sexta novela, la escritora se adentra por primera vez en el género de suspense con una historia ambientada en el submundo del tráfico de drogas en una ciudad como Logroño. Reconocida especialista en la figura y la obra de María Lejárraga, Premio Mujeres en el Arte en La Rioja 2017 y autora de las novelas 'Escrito está en mi alma', 'Cándida', 'La canción de mi añoranza', 'La Tierra era esto' y 'La escuela de la vida', en esta ocasión Lizarraga abandona los personajes históricos y las pioneras del feminismo y opta por una trama contemporánea con acción y personajes puestos a prueba.

«La literatura nos sirve para trasponer, si no experiencias concretas, sí ideas y sugestiones»

-¿Por qué ese cambio de género?

-Porque al mismo tiempo estaba escribiendo otra novela histórica de investigación bastante larga y estaba algo cansada. Además de la edición de 'Viajes de una gota de agua' [reedición de la obra de María Lejárraga en colaboración con Juan Aguilera, su esposo y compañero habitual de investigación]. Tenía ganas de hacer algo más divertido.

-Cuéntenos 'Pájaros de cuenta'.

-Trata sobre un chico que sufre un accidente de tráfico provocado por una banda de traficantes de drogas para los que está trabajando. Su hermana y una amiga, estudiantes de Derecho en Logroño, empiezan a investigar. Hay un punto de distribución de heroína en una casa donde vive una mujer que lo fisga todo y se entromete en el caso.

-Me sorprende imaginarla investigando esos ambientes.

-Tampoco es que me centre en el ambiente; yo prefiero hablar de los personajes: personas normales que viven aquí y que ese problema les llega desde fuera.

-¿Por qué en Logroño?

-Aunque puede suceder en cualquier sitio, yo he empleado la ciudad que conozco y las calles por las que ando normalmente. Me apetecía que fuera un lugar real y reconocible o que las chicas estudiaran en la Universidad de La Rioja.

-¿Qué tono utiliza en la narración?

-He querido escribir con cierto sentido del humor, describir situaciones y personajes con ironía. Para mí ha sido más divertido y espero que lo sea también para los lectores. El trabajo de documentación a menudo acaba atascándose, pero con esta historia me he sentido muy cómoda.

-Más allá del cambio de género literario, ¿qué evolución ha visto en sí misma como escritora en esta nueva novela?

-Cada vez me siento más cómoda escribiendo. Las novelas históricas han sido una forma de empezar poniendo el interés en los otros. Una vez que me he atrevido a eso, cada vez me da menos escrúpulo seguir lo que me dicta la imaginación. Igual es una cuestión de timidez personal. Es curioso que cuando publiqué 'Cándida', que es una novela histórica, a la gente le gustó más lo inventado que lo real.

-¿La literatura es su forma de liberarse de esa timidez?

-Yo creo que, tanto como lectores como a la hora de escribir, la literatura nos sirve para trasponer, si no experiencias concretas, sí ideas y sugestiones que hemos tenido.

-Una vez jubilada como profesora es ya escritora a tiempo completo. ¿Era su pasión además de la enseñanza y la investigación?

-Sí y ahora tengo esa ilusión y más tiempo que nunca.

-¿Qué libro ideal le bulle en la cabeza para el futuro?

-Yo creo modestamente que los libros que yo querría escribir ya están escritos. Pero nunca se sabe, ¿no? Por ahora me conformo con escribir historias pequeñas y que gusten a alguien. Esas historias que puedan decir algo a alguien y que les hagan sentirse en otros personajes.