«El flamenco casa con todo, con cualquier música»

Niña Pastori comenzará la gira de su nuevo disco, 'Bajo tus alas', en Málaga./Alberto Ferreras
Niña Pastori comenzará la gira de su nuevo disco, 'Bajo tus alas', en Málaga. / Alberto Ferreras

La cantante gaditana regresa con un nuevo disco, 'Bajo tus alas', y una nueva compositora, su hija Pastora

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

María Rosa García repite que es una «privilegiada» porque ha podido dedicarse a lo que más desea desde hace más de dos décadas. María, Niña Pastori (San Fernando, Cádiz, 1978), vuelve a jugar con los estilos musicales en 'Bajo tus alas' tras 'Raíz' o 'Ámame como soy'. Siempre teniendo como base al flamenco, pero dejándose llevar. «Me apetece divertirme», indica Niña Pastori. Para 'Bajo tus alas' ha contado con las colaboraciones del grupo venezolano Guaco, Pablo Alborán, Vanesa Martín y Manuel Carrasco; y en la producción, su marido 'Chaboli'. Con alguno de ellos -o los tres, está por ver- tocará durante la gira que inicia en Málaga (4 de mayo), y seguirá por Valladolid, Sevilla, Jaén, Palma de Mallorca, Marsella o Torremolinos. «Los artistas trabajamos cuando al gente se va a la playa. Tenemos esa manía», dice con una sonrisa.

-Este es el décimo disco de estudio en 23 años de carrera. No falla.

-Un disco cada dos años. Cuando lo pienso y veo que llevo más de veinte años de carrera, me da un poco de vértigo. Pero sigo con las mismas ganas, la misma ilusión para hacer cosas diferentes. El disco anterior ('Ámame como soy') fue más latino, con versiones de Juan Luis Guerra o de Rubén Blades. Pero ahora me apetecía hacer cosas distintas, con gente distinta y arreglos diferentes. Eso me alimenta.

-En 'Bajo tus alas' ha dado más importancia al flamenco que en sus trabajos anteriores. ¿Necesitaba volver a casa?

-Un poco sí. Es el regreso a mis raíces e incluye dos canciones de mi hija Pastora, 'Bajo tus alas' y 'Mi libertad'. Es un disco muy mío, con mi forma de cantar. Es como el color de mis ojos, no se pueden cambiar salvo con lentillas (risas). Me siento plena, a gusto porque puedo expresarme como quiero.

-¿Cómo surgió la idea de incluir las letras de su hija?

-Pastora tiene casi diez años y es una niña a la que le gusta mucho leer. Incluso le tenemos que reñir por las noches para que deje el libro porque al día siguiente tiene que ir al colegio. También le gusta mucho escribir. Si ve una cosa curiosa con mi madre o mis hermanos, lo apunta y se lo lleva a la abuela. Es muy sensible y especial. Pero tiene sus momentos. Un día en casa me vino y me dijo 'mami, he escrito esto, ¿te gusta?'. Era un poema precioso y llegué a dudar si lo había copiado.

-¿Qué le contestó?

-Que no y que no. Estaba un poco enfadada (risas). Después nos trajo otra cosa a su padre y a mí. Y así surgieron las canciones, ella medio dibujando el camino. Es una niña especial.

-Puede que haya una compositora en ciernes.

-Mi hermano ya me dijo que iba a ser escritora. Y cuando la niña hace estas cosas me acuerdo de él. Tiene esa sensibilidad innata.

-¿Le asusta que pueda ser artista, que siga sus pasos?

-Cualquier profesión te lleva muchas horas al día. Por eso, se tiene que dedicar a algo que le guste y le apasione. En mi casa nos hemos criado con esa libertad para hacer lo que de verdad sentimos y nos gusta. Hay mucha gente que elige mal una profesión, presionado por la familia.

-Ha hecho versiones de clásicos latinos y ha trabajado con Soledad Pastorutti y Lila Downs para fusionar música de los dos lados del Atlántico. En este disco también abre su flamenco.

-Es que se pueden hacer muchas cosas con él. Con el flamenco tenemos muchos ritmos variados y me pica la curiosidad por compartirlo con otra gente. Esa es la evolución del artista y lo veo muy importante.

-¿El flamenco casa con todo?

-El flamenco casa con todo, con cualquier música, y más por melodía que por ritmo. Hay canciones que no las puedes mover del sitio porque quedan raras, no quedan bonitas. Pero se puede hacer mucho, investigar y hacer muchas cosas diferente.

-¿Ya no hay debate con los puristas en la materia?

-No, está superado. Han evolucionado muchas cosas, se ha hecho baile flamenco con contemporáneo. Hay que atraer al público más joven. No es necesario ser tan estricto y ortodoxo.

-En el disco colaboran Pablo Alborán, Vanesa Martín, Manuel Carrasco y Guaco. ¿Cómo surgen las colaboraciones?

-De la forma más natural. Pablo estaba grabando su disco y nosotros el mío. Hablaba con Chaboli y se intercambiaban canciones, opiniones. Chaboli le dijo que hiciera el tema conmigo y aceptó. Mucho más normal de lo que la gente piensa. Con Vanesa y Manuel fue igual.

-¿Y con Guaco, que es un grupo no muy conocido en España?

-Nos encontramos siempre los Grammy y a ellos les apasiona el flamenco. Queríamos colaborar y al final lo hemos hecho aunque a la distancia porque ellos estaban grabando su trabajo en Venezuela. Fue imposible moverse. Vanesa tiene una sensibilidad especial y Manuel ha conseguido que 'La habitación' no parezca mía. Se ha quedado la canción entera (risas).

-¿Ha salido la música de la crisis?

-Del todo no. Pero sí que hay más movimiento, más alegría.

 

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