Una novela para la segunda generación de inmigrantes

Jóvenes bailan durante los carnavales de Trinidad y Tobago. /Jorge Silva (Reuters)
Jóvenes bailan durante los carnavales de Trinidad y Tobago. / Jorge Silva (Reuters)

El escritor canadiense de origen caribeño David Chariandy retrata en 'Hermano' la vida de una ciudad multicultural de Canadá

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Poco conocida por estos lares, la literatura caribeña escrita en inglés y en francés se precia de dos premios Nobel (Derek Walcott y V. S. Naipaul) y de escritores como Frantz Fanon, Patrick Chamoiseau, Dany Laferrière o Marlon James, ganador del Premio Man Booker 2015 por 'Breve historia de siete asesinatos'. En esa longitud de onda se sitúa David Chariandy (Scarborough, Canadá, 1969), que con su novela 'Hermano' inaugura la nueva colección de Alianza Editorial, Alianza Literaturas, que también cuenta en su estreno con 'Bondrée. La frontera del bosque', de la escritora quebequeña Andrée Michaud, y con la republicación de un clásico de la literatura española, 'La saga/fuga de J. B.', de Gonzalo Torrente Ballester, con prólogo de Andrés Barba.

'Hermano' es el retrato de una familia de inmigrantes de Trinidad que en los años 90 crece en Scarborough, una ciudad dormitorio de la multicultural Toronto donde nació el escritor. Sin ser una autobiografía, Chariandy explica que la novela está basada en sus propias vivencias juveniles. «Trata de capturar cambios sociales y sentimientos personales con los que yo me crié en esta ciudad», apunta.

En Scarborough, los sueños de los padres ya no son los mismos que los de los hijos, que tratan de abrirse paso entre la integración y los prejuicios con la música, en este caso el hip hop y el scratch, como telón de fondo. «La identidad de la segunda generación de los inmigrantes es un asunto global y diferente de la identidad de los inmigrantes de primera generación. En la segunda generación, algunos jóvenes encuentran su camino en la sociedad de acogida, en este caso, la canadiense. Otros no. Pero lo que debemos pensar es que los jóvenes de los que yo escribo en 'Hermano' son social y culturalmente canadienses, incluso aunque no siempre sean reconocidos como tales por quienes están a su alrededor», afirma Chariandy, que con 'Hermano' ganó el Premio Roger Writers' Trust Fiction 2017 y el Premio del Libro de Toronto en 2018.

El autor quiere alejarse del retrato de los barrios de la inmigración como lugares de delincuencia de los que huyen quienes están más preparados. «El Scarborough que yo describo está lleno de buena gente que trabaja duro para sacar adelante a sus familias, como la madre de los hermanos de la novela. Hay buenas razones para que jóvenes como estos hermanos quieran estar con su familia y sus amigos. Además, en muchos casos, por motivos económicos, tampoco podrían cambiarse a barrios mejores», subraya el escritor.

En su novela, Chariandy dibuja una Canadá con luces y sombras y muestra la otra cara de un país que aparece regularmente en los primeros lugares de todos los ránking de bienestar. «Estoy seguro de que todas las ciudades y todas las naciones se imaginan a sí mismas como las mejores del mundo y Canadá no es diferente. Pero creo que los ciudadanos también deben conocer esa historia del país que no está representada en la narrativa oficial. La sociedad canadiense ha mejorado gracias al activismo social y cultural. Siempre tenemos que recordar que lo mejor de mi país viene de gente que luchó duramente para crear ese bienestar, que no surgió por sí mismo. Canadá tiene también una historia dolorosa respecto a los descendientes de africanos e indígenas, entre otros, y esa otra parte de mi país, y de otros países, debe ser representada y recordada, porque sin ello no hay esperanza de mejorar», argumenta el autor.

Profesor en la Universidad Simon Fraser, en la Columbia Británica de Canadá, David Chariandy cree que la literatura caribeña «conecta con tradiciones culturales e históricas muy diferentes». «En ella», subraya, «hay una poderosa influencia de las culturas europeas, africanas y asiáticas, y también de acontecimientos globales». Pero también, detaca Chariandy, «los escritores caribeños, individualmente, han compilado sus experiencias a través de ejercicios de estilo y de forma. Mi idea es que un libro necesita ser estilísticamente interesante si quiere funcionar. Por muy interesante que sea el contexto, con retratarlo de forma realista no es suficiente».