Arte en las alturas

Los otros gigantes de La Mancha

Uno de los silos que forman parte del proyecto artístico auspiciado por la Diputación de Ciudad Real./Elchino Po
Uno de los silos que forman parte del proyecto artístico auspiciado por la Diputación de Ciudad Real. / Elchino Po

Artistas urbanos llenan de color los silos de Ciudad Real con la ayuda de 450 jóvenes con discapacidad. Han volado más de cinco mil latas de espray y seis mil litros de pintura

José Antonio Guerrero
JOSÉ ANTONIO GUERREROMadrid

Los silos no pasan de largo para el conductor que atraviesa las carreteras del Quijote. No son gigantes, que diría Sancho, pero por las afiladas agujas de asfalto que cosen el paisaje de La Mancha, cada pocos kilómetros asoma en el horizonte uno de estos 'rascacielos' rurales tan ligados a la fisonomía de la España agrícola. La sobriedad de su planta contrasta con la mucho más evocadora de los molinos de viento, que tanto abundan por estos andurriales. En nuestro país hay catalogados más de 500 silos, muchos en desuso y completamente abandonados, después de servir durante años para el propósito para el que fueron construidos: el almacenamiento de cereal tras la Guerra Civil. 27 de ellos se erigen en las llanuras de Ciudad Real, donde, con el patrocinio de la Diputación, un grupo de artistas urbanos ha comenzado a recuperar estos mamotretos de hormigón, despojándolos de su carácter anodino y llenando de vida y colorido el hermetismo de sus fachadas.

Silo transformado por el artista urbano Okuda San Miguel en Calzada de Calatrava, el pueblo de Pedro Almodóvar, en Ciudad Real.
Silo transformado por el artista urbano Okuda San Miguel en Calzada de Calatrava, el pueblo de Pedro Almodóvar, en Ciudad Real. / Rivera&Donas

Por sus dimensiones (alguno alcanza los 60 metros), estamos ante un arte de altura e impacto visual rompedor. Pero lo mejor es que esta monumental aventura grafitera ha involucrado a 450 jóvenes con alguna discapacidad. Y, a tenor del entusiasmo con que le dan a la brocha, la tarea ha supuesto un revulsivo en sus vidas. Los chavales, la mayoría con síndrome de Down o autismo, forman parte de la asociación Laborvalía, que ayuda a este colectivo en su difícil tarea de encontrar un empleo. Precisamente por ellos, por la gesta que están acometiendo (y un poco también por los colosos de cemento que ayudan a pintar), el proyecto ha sido bautizado con el nombre de 'Titanes'.

Pintura en el silo de Malagón, obra del colectivo artístico Hell'O.
Pintura en el silo de Malagón, obra del colectivo artístico Hell'O. / Rivera&Donas

Desde el pasado abril, nombres muy reconocidos del arte urbano internacional como el cántabro Okuda San Miguel, el salmantino Ricardo Cavolo, el austriaco Nychos o el australiano Fintan Magee, han empezado a transformar los perfiles manchegos a base de sus imaginativos murales sobre una decena de silos abandonados en pueblos con reminiscencias quijotescas: Villanueva de los Infantes, Calzada de Calatrava, Corral de Calatrava, La Solana, Manzanares... Seis mil litros de pintura plástica y cinco mil latas de espray después, la primera tanda de seis silos ya está lista. Estos días se acomete una séptima actuación en Herencia, en junio se abordará la octava en Porzuna y en otoño en Ciudad Real capital.

Trabajo de Demsky J y Smithe, en Corral de Calatrava.
Trabajo de Demsky J y Smithe, en Corral de Calatrava. / Elchino Po

«La idea es ir trabajando en una segunda hornada de silos, pero, más allá de la vertiente artística del proyecto, lo importante, y de lo que más orgullosos estamos, es del trabajo con los chavales». Lo cuenta el coordinador de 'Titanes', Óscar Sanz (Madrid, 40 años), que es también director de Ink and Movement, una plataforma que promociona el arte urbano y sus profesionales llevándolos por todo el mundo. «Estos chicos tenían el estigma de ser diferentes y precisamente nuestro gran valor como artistas es ser diferentes; nosotros somos lo que somos porque entramos en la escena del arte de una forma distinta a la convencional. Así que, lejos de ser un hándicap, la diferencia es algo para sentirse orgullosos, y eso es lo que les hemos transmitido», dice Óscar, encantado con el curro de estos animosos 'quijotes' que «desde que se levantan hasta que se acuestan tienen que superar tareas titánicas».

Pintura en el silo de Malagón, obra del colectivo artístico Hell'O.
Pintura en el silo de Malagón, obra del colectivo artístico Hell'O.

Óscar recuerda perfectamente el día en que empezaron a pintar los primeros silos. En las zonas más altas, subidos a grandes grúas, los profesionales, y bregando con las partes más bajas, sus aplicados ayudantes. «Era abril, llevaba sin llover en Ciudad Real 97 días y empezó a jarrear sin parar, con lo que eso supone para un artista que anda subido encima de una grúa a cuarenta metros del suelo. No hay dios que aguante eso, dan ganas de rendirse, pero, solo viendo la cara de felicidad de los chicos, no podíamos parar. Son puro corazón», elogia.

El fenómeno artístico de 'Titanes' permitirá regalar una segunda vida a los graneros y convertirlos en focos de atracción turística. No se ha hecho nada igual en España sobre este tipo de arquitectura industrial, que languidecía sin que nadie reparara en ella. En ese segundo recorrido, y en aras de su inclusión laboral, los jóvenes de la asociación Laborvalía continuarán con su implicación, bien como guías de las rutas turísticas de los silos explicando su experiencia, atendiendo a los viajeros en los puntos de información o trabajando en espacios de 'merchandising'. «Y algunos de ellos, que pintan realmente bien, van a estar haciendo trabajos artísticos por toda la región», remacha el orgulloso jefe de los bravos titanes de La Mancha.