Ángel Guinda: «Ser narrador es una profesión, pero ser poeta es una posesión»

El poeta Ángel Guinda. /L.R.
El poeta Ángel Guinda. / L.R.

El poeta zaragozano participa en el XIV Festival Agosto Clandestino

LA RIOJALogroño

El poeta zaragozano Ángel Guinda ha asegurado hoy que «ser narrador es una profesión, pero ser poeta en una posesión porque es estar poseído por esa manera de expresión».

Guinda participa hoy en el XIV Festival Agosto Clandestino, y ha considerado «formidable que en Logroño, una ciudad no excesivamente grande, perviva esta iniciativa durante tantos años».

«El organizador, Enrique Cabezón, tiene un mérito enorme, y con el paso de los años se le hará una calle, una glorieta o un monumento en la ciudad», ha bromeado entre risas este zaragozano de 69 años afincado en Madrid.

Respecto a cómo comenzó su afición con la poesía, Guinda ha reconocido que fue a los quince años comenzó el «gusanillo» de la poesía, pero que se desarrolló a los 17 cuando era estudiante de medicina., narra la agencia Efe.

«La poesía llegó con tanta fuerza a mi vida que tuve que abandonar esos estudios porque estaba poseído por ella, fue casi como sido un rapto total», ha expresado.

En ese momento decidió que se dedicaría a la enseñanza porque le permitía «dos meses de vacaciones al año», y por tanto tenía «más disponibilidad para concentrarse en la poesía».

A los 22 años publicó por primera vez «con la ayuda generosa de varios poetas y editores amigos de Zaragoza» y ha asegurado que publicar «es una necesidad en todo aquel que escribe y que cree que va a ser su destino».

Sus poemas se han traducido a varios idiomas entre los que se encuentran el inglés, el árabe, el italiano y el portugués, y ha detallado que se siente una «satisfacción enorme» al saber que puede expresarse y comunicarse «no solo con los hablantes de la propia lengua, sino también con otros».

«Ayer mismo me entregaron un ejemplar de 'La poesía española del siglo veinte' traducida al árabe, que incluye algunos poemas míos, y es una sensación muy agradecida», ha relatado.

Asimismo, ha explicado que cree en la inspiración «entendida como el motivo que provoca la llegada del poema, pero el reto es ya oficio, trabajo», y ha añadido que, normalmente, sobre todo con el paso de los años, ya no se pone a escribir un poema, sino que es el poema el que le escribe a él, «llega inevitablemente».

«Vivimos tiempos de mercadotécnica, de consumo, de adoración al dinero y la poesía se dirige más al espíritu, a la conciencia, que a los beneficios económicos, por eso muchas veces se ve relegada en la sociedad», ha reflexionado.

Sin embargo, ha opinado que la poesía «debe aportar mucho al mundo actual, y ha puesto como ejemplo algo en lo que él lleva varios años pensando, y es que cree que en el ámbito de la publicidad »tiene mucho que ofrecer«.

«Por ejemplo, siempre he pensado que los de las compañías telefónicas nunca han sabido utilizar dos grandes versos del gran poeta del amor de la generación del 27, Pedro Salinas, en sus campañas publicitarias», ha precisado.

«Esos dos versos dicen: '¡Si me llamaras, sí; si me llamaras! Lo dejaría todo, todo lo tiraría'; ¡imagínate el poder que tendría el ver a una pareja que se dice eso!», ha exclamado.

Respecto a las redes sociales y la tecnología, ha comentado que desde hace un año padece, lo que él define como «móvil fobia» y ha advertido que «hay que tener un poco de cuidado porque el tema de la creación literaria requiere mucha concentración y las redes sociales suponen dispersión».

Sin embargo, ha reconocido que las redes sociales «también son una buena plataforma para la difusión y publicitación de los propios autores», pero ha insistido en que tienen un peligro que es que no tienen un filtro para salvaguardar la calidad«.

«En este sentido, los jóvenes tienen el riesgo de que únicamente leen la poesía que se publica en los blogs y no la de la tradición, y así no se enriquecerán lo suficientemente de la gran literatura», ha lamentado.

Por eso, ha recomendado a todo aquel interesado en la poesía a que lea, «pero que lea lo mejor de lo que se ha publicado a lo largo de la historia de la literatura, en este caso, española; no hay que leer humo, sino fuego».

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