Haro calma los calores con su Batalla

Un buen remojón de vino, indispensable para aguantar el calor. /Donézar
Un buen remojón de vino, indispensable para aguantar el calor. / Donézar

Armados con sulfatadoras, pistolas de agua o con la clásica bota, cualquier artilugio es bueno para participar en la contienda vinícola

Óscar San Juan
ÓSCAR SAN JUAN

Haro ha cumplido, y la Batalla se ha celebrado. Este sábado, día de San Pedro, los Riscos de Bilibio han recibido a miles de romeros. En remolques, furgonetas, coches o a pie, y armados con sulfatadoras, pistolas de agua o con la clásica bota, los participantes en la Tradicional han recorrido los casi seis kilómetros que separan la ciudad de Haro con el paraje de San Felices.

El sol asomaba a espaldas del santo e iluminaba el camino a los romeros. La Santa Misa celebrada en la ermita marcaba el inicio de la Batalla del Vino, y el caldo preparado para la ocasión, comenzaba a inundar los terrenos protegidos por San Felices de Bilibio.

Las ropas blancas de los romeros se volvían de color morado y la fiesta se completaba al son de las charangas. La música amenizaba la mañana, no muy calurosa durante los primeros instantes, pero con la amenaza de la alerta roja en el horizonte. Los grados subían paulatinamente, y el calor se apoderaba del valle. La fiesta era completa, la Batalla del Vino provocaba alegría por doquier, y San Felices sonreía desde su altar.

Tocaba regresar. La multitud descendía, ya con el astro rey enviando sus rayos de sol. A las 11.00 horas el mercurio alcanzaba los 30 grados. Una hora después arrancaban las Típicas Vueltas, y la temperatura rozaba los 35 grados. No obstante, San Pedro se celebra una vez al año, y los romeros, ataviados con su pertinente ropa morada, han cruzado el puente sobre el río Tirón, atravesaron la Calle Navarra y han accedido a una abarrotada Plaza de la Paz.