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El teatro de la CNT celebra sus 80 años

CULTURA

El teatro de la CNT celebra sus 80 años

El salón de actos del sindicato abrió sus puertas en 1931 en la calle de Los Baños

02.10.11 - 00:43 -
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La Federación de Sociedades Obreras de la provincia de Logroño tenía su sede, desde el año 1916 en el nº 9 de la entonces calle de Pablo Iglesias, antes conocida como «calle de los Baños» por haber existido allí, desde antiguo, una casa de baños públicos. En el catastro de 1913, la que luego sería la Casa del Pueblo del Sindicato Único de Trabajadores (al poco ya denominada como Confederación Nacional de Trabajadores, CNT), era de propiedad particular. Y sabemos por tradición oral de antiguos cenetistas que su propietaria, viuda de no pocos posibles, la testó a favor de aquel Sindicato Único. Lo que no deja de ser sorprendente y digno de elogio, teniendo en cuenta que la casa de oración de los PP Jesuitas se hallaba a menos de cincuenta metros. Algo tendría la señora. Así que la FSO pasó a ser la propietaria de una hermosa finca de cerca de 700 metros cuadrados, 200 de los cuales los ocupaba un edificio que comprendía bajera, dos plantas y ático, con jardín y huertecilla de 400 metros y un patio trasero de no menos de 100 metros cuadrados.
En el año 1931, la CNT -con cerca de 3.000 afiliados en Logroño y muy implantada en el resto de la provincia- presenta en el Ayuntamiento, y a nombre de la FSO, un proyecto para construir un salón de actos avalado por el arquitecto Gonzalo Cadarso García-Jalón, que constaría de semisótano (donde se ubicarían los servicios y lavabos de la sala) y dos hermosas plantas: en la primera el salón de actos y, sobre el mismo, una hermosísima sala dedicada a actividades culturales y escuela.
El salón de actos resultó propiamente un teatro: Un escenario a la italiana más que suficiente, con boca de 6,40 metros y batería a 1,30, dotado de drapería con tres patas por hombro a derecha e izquierda que dibujaban seis calles o salidas a escena, telón de foro, de boca, bambalinón y bambalinas para aforado y ocultación de diablas (aparatos de iluminación vertical multicolor); de peine, telar con su correspondiente maquinaria para subir y bajar decorados con no menos de seis varas en servicio; puente de tiros a su derecha y hombros capaces para el servicio escénico, foso, foso de orquesta y corbata (o batería) con candilejas, concha de apuntador y tres pequeños camerinos tras y bajo la escena, donde se ubicaba también la caldera de calefacción. La platea, o patio de butacas, tenía capacidad para 430 localidades, incluyendo los palcos de platea, a su derecha e izquierda y sobre una pequeña altura con respecto al patio, y otro palquito atrás con bancas escalonadas que superaba en altura a los anteriores. Y si bien en un principio la decoración del salón iba a ser sencilla, limitándose a la pintura y molduras en escayola en paredes de sala y boca escénica, al poco de su apertura y por cosas de la acústica se decidió acolchar las paredes con tapizado en color verde y rombos abotonados. Una sala ideal. Así se llamó al poco de inaugurarse a finales de 1931: Salón Ideal Cinema, nombre que duró poco pues los Sindicatos Obreros Católicos nominaron con parecido el calificativo (Cinema Social) a su elegantísimo salón de actos situado en la calle Zurbano (Calvo Sotelo), más tarde cine Rialto (lo «social» no le gustaba a Franco sino para las fiestas y demás saraos «de sociedad») y hoy sala de cultura Gonzalo de Berceo, esa pena.
De la programación de actividades sabemos poco. Sí que durante seis meses fue alquilado por un promotor cinematográfico logroñés, Alejandro Pueyo, para proyectar cine comercial. Sí también que se vieron varias películas producidas por los sindicatos de Cinematografía CNT en Madrid y Barcelona (no sería difícil intuir los títulos de aquellas joyas), y sí también que se dieron varios mítines importantes, el más famoso el de Buenaventura Durruti.
Es importante aclarar que, tanto las obras de mejora y redistribución del edificio de la CNT, como la construcción del teatro, fueron resueltas económicamente con las cuotas de afiliación. Y la mano de obra voluntaria y gratuita de los afiliados.
Julio de 1936
Entre el 19 y el 22 de julio de 1936 todos los bienes de la CNT riojana fueron incautados por las tropas fascio-tradicionalistas del infausto y malhadado general Mola. Junto a la biblioteca del Ateneo Riojano y buena parte de la del Círculo Logroñés, ardió en la Glorieta la del Ateneo Libertario-CNT. El edificio sindical fue dedicado temporal y paradójicamente a Juzgado de Guerra y, no mucho más tarde, formó parte del botín de Falange Española y de las JONS, que instaló allí su Central Nacional Sindicalista y luego, parte de su acción político-social: la O. S. Educación y Descanso, en colaboración con el Frente de Juventudes de Falange y la Sección Femenina, también de FET y de las JONS, convirtiendo la segunda planta (la escuela) en un viril gimnasio donde se practicaba boxeo. El firmante de estas notas vio allí su primer combate a mediados de los años 50 del pasado siglo.
Durante treinta años, de 1939 a 1969, el Salón de Actos de CNT fue la caja de resonancia de la cultureta logroñesa del Régimen: no había otra cosa. Y por allí pasamos todos cientos de veces: el grupo de danzas de la Sección Femenina de Nieves Sáinz de Aja, la escuela de Ballet de la SF, el grupo de teatro Lope de Rueda dirigido por una excelente maestra, Amparo Ros, los espectáculos poético-folklóricos del 1 de octubre, cumpleaños del Patas Cortas y Caudillo por la desgracia de Dios; orquestas y grupos de música de todo tipo (los primeros rockeros logroñeses, los primeros twisteros los disfrutamos allí), orfeones, corales, disertadores y conferenciantes. Y hasta un primer e interesantísimo cine club promovido por Santiago Gil de Muro (no podía ser de otra manera) y los hermanos De las Rivas, que fueron tres motores esenciales en los movimientos culturales «independientes» de finales de los 50, los 60 y los 70: en pintura, en cine, en teatro, en literatura, en poesía. Siendo el único contenedor de todo aquello el «teatrito de la calle de los Baños». El de la CNT. Y esto último se decía en voz baja, muy baja.
A finales de los 60, el teatro pasó a manos de la Obra Sindical Cooperación. Y decidieron convertirlo en una «cooperativa de alimentación», la 'San José', patrono de los 'productores' (por aquel entonces los obreros, las trabajadoras, no existían en el vocabulario franquista). Y llegó a ser algo así como el primer auto-servicio de Logroño. Se quitaron las butacas tapizadas de verde, se arrumbaron los palcos, se arrancó el suelo de pinotea de la platea y se asoló con un mosaico frígido y tristísimo, condenando el escenario donde se instalaron las oficinas, protegidas por una mampara de cristal. Naturalmente se clausuraron peine y telar y en su espacio se montó el despacho del señor director de aquel paupérrimo y bienintencionado negociete. A los pocos años, allá a principios de los 70, la Cooperativa San José quebró. Y junto con la que fuere Casa del Pueblo quedó para la ruina. Pero la renacida CNT logroñesa ya estaba dando la vara en la clandestinidad. Con sede en la calle de los Hierros (o de los Yerros, que puede no significar lo mismo), a pocos metros de la calle de los Baños, y con su logotipo nada clandestino en el balcón. Y el 1º de Mayo de 1977, mientras CC.OO y UGT se iban a almorzar a la playa del Ebro para no meter mucho ruido (ay, los pactos de la Moncloa), los cenetistas decidieron tomar sus ya arruinados locales por las bravas. En plan ocupación. Pero esto es otra historia.
Sólo restan por decir un par de cosas. O tres. Desde aquella fecha, el teatrito de la calle de los Baños ha sido el campo de refugiados de todos los teatreros de Logroño, músicos, danzantes, poetas y 'cinemáticos' de aquí (y de allá) que lo han solicitado para sus ensayos ante la cenicienta imposibilidad de tener cualquier tipo de ayuda, de apoyo, de las instituciones 'culturales' logroñesas, y léase Ayuntamiento y Gobierno regional. Para ellos, para los políticos de todo signo, las artes escénicas riojanas -y las profesionales, más- no cuentan para nada: los teatreros, esos perroflautas, esos siempre indignados con todo, esos peligrosos rojeras que cantan las cuarenta al lucero del alba. Así que desde hace treinta y cinco años tienen su teatro, su teatrito, el de la CNT, el de la calle de los Baños.
Por eso, llegado su 80 cumpleaños queremos celebrarlo juntos. La buena gente de la CNT riojana, el montón de artistas de aquí que no hubiéramos podido serlo sin su generosa y libertaria colaboración y otro montón de gentes «de la legua» que vendrán de toda Iberia a convertir mes y medio en una fiesta para todos, para todas. Amigos, amigas, estáis invitados. Echadle un vistazo al programa de mano, creemos que os removerá el interés. Y nos no faltéis a la cita. ¡Salud!
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