La Rioja

Cómo contener la respiración durante tres días

Cómo contener la respiración durante tres días
  • La delegación riojana, que asiste al congreso nacional del PP mediatizada por su crisis interna, afronta confiada la pretensión de sus compañeros del País Vasco para reforzar el blindaje competencial

Cinco años después de su último congreso nacional, el PP reúne desde este viernes a su militancia en Madrid para coronar el indiscutible liderazgo de Mariano Rajoy bajo un perfume de unanimidad, ese tipo de consenso compartido que a: tanto envidian los 67 asistentes llegados desde La Rioja.

Al contrario de cuanto sucede en el partido nodriza, la formación riojana vive inmersa en una crisis interna cuya solución tal vez empiece a encauzarse en la Caja Mágica: así que mientras contienen la respiración para que no se rompa nada que no estuviera ya roto (la confianza mutua, por ejemplo), los 41 compromisarios y 26 invitados se diseminan por el aforo con el lenguaje gestual propio de las familias mal avenidas. Hasta en la distribución por grupitos que adivina quién viene desde La Rioja de parte de la novia o de parte del novio.

Nubarrones sombríos a los que se añade un frente abierto al norte de La Rioja: desde el País Vasco la delegación encabezada por el exministro Alfonso Alonso, con quien tanto simpatizan los incondicionales de Cuca Gamarra, reclaman de su partido un gesto, alguna medida que refuerce su estrategia en el Parlamento de Vitoria: un espaldarazo desde el entorno de Rajoy para que queden blindadas sus competencias en el marco fiscal propio de la foralidad. Una exigencia que no inquieta, pese a su amenazante enunciado, al PP riojano. José Luis Pérez Pastor, su coordinador con atribuciones de secretario general a medida que declina la estrella de Carlos Cuevas, resta importancia a las pretensiones de sus compañeros vascos y recuerda a punto de iniciarse el congreso que el PP es el partido "de la unidad nacional". De modo que para el PP riojano no cabe mayor inquietud que la generada por los propios militantes llegados desde La Rioja, de donde nace su principal dolor de cabeza.

Mientras llega ese día (tal vez este mismo sábado) en que Génova ofrezca alguna señal de que le preocupa cuanto ocurre por La Rioja, los compromisarios riojanos hacen como el resto de convocados en la Caja Mágica: aplaudir (sobre todo a su secretaria general, aclamada con el aforo puesto en pie), curiosear entre las butacas y escrutar desde la lejanía de sus butacas los rostros de sus líderes: Pedro Sanz, José Ignacio Ceniceros y Cuca Gamarra ocupan sitio en la presidencia. Desde allí observan el universo mundo desplegado a sus pies: desde la altura del estrado sopesan también la dimensión de sus ambiciones.

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