FORMIDABLE NOCHE SINFÓNICO-CORAL

Un instante del espectáculo del pasado sábado en Riojafórum. :: sonia tercero
/
Un instante del espectáculo del pasado sábado en Riojafórum. :: sonia tercero

CRÍTICA DE MÚSICA - EDUARDO AÍSA

Con verdadera alegría les comento este soberbio concierto enmarcado en las celebraciones del décimo aniversario del Coro Sinfónico de La Rioja, ya que superó hasta las mejores expectativas depositadas en él. Desde sus comienzos el Coro Sinfónico de La Rioja nos ha ido sorprendiendo por la calidad y solvencia del proyecto, con un plantel de voces bien seleccionadas y preparadas que han podido ir abarcando paulatinamente obras cada vez más exigentes del gran repertorio hasta asumir el tremendo desafío de montar nada menos que un monumental Requiem de Verdi, una obra de especial complejidad, objetivo último para cualquier coro que se precie y que siempre es un acontecimiento musical dondequiera que aparece anunciada.

Cuando Verdi compone este Requiem a la memoria de su venerado Manzoni es ya un compositor veterano que ha superado todas las metas posibles: su última ópera, Aída, es un compendio de la mejor escritura vocal, coral y orquestal de la ópera italiana, así que vuelca toda su maestría en esta obra religiosa -campo inexplorado por él- pensando en una gran masa coral vigorosa y avezada, cuatro solistas vocales de garantía, nutrida orquesta de talla y un sólido director capaz de concertar y dominar todo este ingente tinglado. Bueno, pues todo esto lo tuvimos en Riojafórum el pasado sábado.

En esta ocasión el Coro Sinfónico de La Rioja se unió al espléndido Coro Aldapeta de San Sebastián y el resultado no pudo ser más brillante: un color tímbrico excepcional y un poderío sonoro impactante, junto a una rica gama de matices y sutiles detalles. Si alguna vez los decibelios desbordaban el marco del auditorio era por las ganas y satisfacción que se observaba en los rostros de todos estos coralistas orgullosos de poder con esta auténtica catedral sonora. Estuvieron exquisitos en las frases iniciales en pianissimo, apabullantes en el terrorífico Dies Irae y Tuba mirum, bien medidos en la doble fuga del Sanctus y en la difícil fuga final del Libera me, así como en toda la obra. ¡Enhorabuena a todos!

Los solistas estuvieron igualmente a gran altura, encabezados por la soprano Ainhoa Garmendia que puso grandes toques de delicadeza y dulzura en sus intervenciones, rematando gloriosamente su desgarradora escena final del Libera me. La mezzo Marifé Nogales tiene la suerte de iniciar las más conmovedoras melodías de la obra (Recordare, Lacrymosa...) y estuvo verdaderamente exquisita, además de superar dignamente los pasajes más exigentes del registro grave. El tenor Guillén Munguía lució una esplendorosa voz lírica, de bellísimo timbre y adecuado volumen, su Ingemisco fue de muchos quilates, sólo le falta un poco de experiencia y mejor presencia gestual. Completaba el barítono José Manuel Díaz, de sólida emisión y brillantes agudos, algo comprometido en la zona grave, pero solvente en todo momento.

Estuvo muy bien la Orquesta Opus Lírica de San Sebastián en todas sus secciones, aportando una base musical sólida a toda la obra. Grande y dominador estuvo el director José Luis Barrio Bastida, creador de este formidable proyecto, que ha demostrado alcanzar en excelencia sus más ambiciosas metas. Controló a la perfección los diferentes planos sonoros y optó razonablemente por una lectura más espectacular que íntima. El ambiente en Riojafórum era el de las más grandes noches musicales. ¡Bravo a todos!

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos