La Rioja

Velázquez y Murillo, cara a cara en Sevilla

Una visitante contempla los cuadros de la exposición 'Velázquez. Murillo. Sevilla'. :: julio muñoz / efe
Una visitante contempla los cuadros de la exposición 'Velázquez. Murillo. Sevilla'. :: julio muñoz / efe
  • Los dos genios se miden en su ciudad natal en una muestra inédita que anticipa el Año Murillo

Duelo de titanes en el palacio de los Venerables. Velázquez y Murillo, dos genios de la edad dorada de nuestra pintura, se miden cara a cara en Sevilla, su ciudad natal, y por primera vez en la Historia. Lo hacen en una muestra que reúne una veintena de sus pinturas y de la que es comisario Gabriele Finaldi, director de la National Gallery y exdirector adjunto del Prado, que cede cinco obras. Con la histórica exposición la Fundación Focus-Abengoa celebra el 25 aniversario de apertura de su museo en el Hospital de los Venerables. Es también el arranque del Año Murillo, que conmemora en 2017 el 400 aniversario del nacimiento del pintor.

Finaldi, director científico del proyecto, propone a través de 19 obras maestras -algunas nunca vistas es España- revisar «los puntos de encuentro» de los dos grandes maestros al amparo de la capital hispalense, «que les dio la vida y los pinceles». Aquella barroca capital del mundo que propició el desarrollo de un lenguaje plástico naturalista, de nuevos modelos iconográficos y un singular modo de abordar la pintura de género, fue «el humus que dio lugar a estos genios universales», según Finaldi.

El responsable plantea «un juego de espejos» que muestra «las relaciones y afinidades» entre Diego Velázquez (1599-1660) y Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682). Dos pintores formados con una generación de diferencia en una Sevilla abierta y cosmopolita, donde la pintura gozaba de enorme reconocimiento cívico. «Velázquez es más pensador, Murillo menos teórico», apunta Finaldi.

Busca «más las similitudes que las diferencias» a través de nueve pinturas de Velázquez fechadas entre 1617-1619 y 1656, y diez de Murillo, datadas entre 1645 y 1680. Su confrontación desvela «la inteligencia pictórica y el virtuosismo técnico de ambos». Mediante parejas y tríos de obras maestras se aprecian sus innovadoras formas de representar la vida cotidiana y la intimidad familiar y las nuevas iconografías religiosas desarrolladas por Velázquez y Murillo.

Finaldi sitúa 'La adoración de los magos' (1619) de Velázquez frente a 'La Sagrada Familia del Pajarito' (1650) de Murillo, cedidas ambas por el Prado, que las ha restaurado. Frente a frente están también el 'San Pedro penitente' de Murillo de la Fundación Focus y el de Velázquez de la Fundación Villar Mir, que también restauró el Prado. El 'Santo Tomás' velazqueño del museo de Orleans se confronta al 'Santiago Apóstol' de Murillo, al que influyó y que también cede el Prado.

Los préstamos de doce grandes museos y colecciones privadas permiten indagar en las conexiones entre dos genios sevillanos que «casi seguro se conocieron y es seguro que se apreciaron, aunque Velázquez no moviera un dedo por Murillo en la corte». Habla Finaldi de «su inteligencia pictórica, su sensibilidad a la luz, la forma y la textura», y destaca cómo «la personalidad y dotes narrativas de ambos se gestaron en la capital hispalense». Su virtuosismo les permitió «enfrentarse a cualquier tema o género, ya fuera una aparición sobrenatural o una escena de la vida cotidiana».

Mientras Velázquez pintó 130 obras en casi cuatro décadas, Murillo realizó más de 400 en un período similar, y de este se conserva un enorme conjunto de dibujos. A ambos les preocupó dejar la impronta de su aspecto físico y del reconocimiento social, «siempre con porte digno, casi aristocrático», como se ve en los tres autorretratos de Velázquez, incluyendo el de 'Las Meninas', o en los dos de Murillo. En la exposición se confrontan el 'Autorretrato' juvenil (1923) de Velázquez, propiedad del Prado, con el 'Autorretrato' de Murillo de la Frick Collection. Murillo se pinta «sobre una losa fingida de piedra, porque su fama es como la piedra, indestructible y eterna», apunta Finaldi.