Uno de cada tres alumnos no termina la carrera que inició

Uno de cada tres alumnos no termina la carrera que inició

Un informe de la Fundación BBVA y el IVIE estima en 974 millones de euros anuales el coste del abandono universitario

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

El esfuerzo de las administraciones y de las familias para que los jóvenes alcancen una educación superior se enfrenta a un grave obstáculo: uno de cada tres alumnos no finaliza el grado en el que se matriculó, un 21% para abandonar la universidad sin obtener el título y el otro 12%, para cambiar de estudios. Estas tasas de abandono muestran «un importante desaprovechamiento de los recursos privados y públicos dedicados a la formación universitaria» que alcanza, en términos económicos, los mil millones de euros al año, según el informe U-Ranking 2019, elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE)

Las causas de estos altos índices de abandono de los estudios universitarios son diversas. Por un lado, la falta de preparación previa de los alumnos y la mala orientación a la hora de elegir carrera. Por otro, el inadecuado diseño de los planes de estudios, el deficiente seguimiento de los alumnos y la baja calidad de la docencia impartida. Y finalmente, la falta de capacidad esfuerzo y motivación de los alumnos o un nivel inadecuado de exigencia.

Las mayores tasas de abandono se producen en el primer año de carrera, pero también en cursos posteriores, de manera que «se prolonga el consumo de recursos desaprovechados», señala el informe. Es alto en carreras artísticas y de humanidades, pero se da, sobre todo, en los títulos STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), que junto al bajo número de alumnos que eligen estos grados, permite aventurar que en el futuro «haya problemas de recursos de gente especializada para trabajar en los campos de tecnología y ciencia», señala Francisco Pérez, director de Investigación del IVIE, antes de recordar que se trata de profesiones en la que existe «pleno empleo» y que si no pueden cubrir sus plazas, «tendrán que recurrir a trabajadores de fuera o se acabarán instalando en otros lugares».

«La reducción del abandono debería ser uno de los objetivos prioritarios de las administraciones. Hay que mejorar la manera de orientan a los alumnos antes de elegir una carrera y una vez que ya están cursando esos estudios, se debe incentivar el rendimiento académico», propone Pérez.

Por el tipo de universidad, el mayor porcentaje de abandonos se da en las no presenciales (a distancia). Ahí, el 62,1% de los alumnos abandona los grados en lso que se matricula y más de la mitad de los matriculados (51,5%) no finaliza ningún tipo de estudios. En las públicas presenciales, los porcenajes son, respectivamente, del 27,4% y el 14,7%; y en las privadas presenciales, del 19,8% y del 10,6%.

En este punto, los autores del informe asocian el menor número de abandono de las universidades privadas a que el criterio de entrada (menos restrictivo que en las públicas) permite a los alumnos escoger la carrera que desean; al mayor nivel de renta de las familias, que modera el impacto del mayor coste de las repeticiones por bajo rendimiento, y también, a que las universidades privadas pueden estar gestionando mejor el rendimiento académico y el seguimiento cercano de sus estudiantes, previniendo el abandono.

El estudio de la Fundación BBVA e IVIE estima que las pérdidas anuales derivadas del abandono universitario representa el 12% de sus recursos y asciende a 974 millones de euros al año. Estableciendo que el gasto anual por alumno se sitúa en los 5.120 euros, los 77.086 alumnos que abandonan el primer año suponen un coste de 395 millones de euros; los 32.308 que lo hacen el segundo, 331 millones de euros; y los 16.167 del tercero, 248 millones.

En su segunda parte, el informe elabora un ránking de las universidaes españolas, atendiendo a la actividad docente, investigadora y en innovación y desarrollo tecnólogico de los centros. La Pompeu Fabra (Barcelona) y la Carlos III (Madrid) ocupan los dos primeros puestos, seguidas por las universidades politécnicas de Cataluña y Valencia.