«Nunca he sentido discriminación»

:: Justo rodríguez /
:: Justo rodríguez

Directora de Grado de Ingeniería Informática

Noemí Iruzubieta
NOEMÍ IRUZUBIETALogroño

En la cabeza de Vico Pascual nunca existió otra opción diferente a estudiar algo que no fuera matemáticas. Desde que acabó la carrera ha ejercido como profesora y como investigadora en la UR, pero desde hace menos de un año ocupa el cargo de directora de Estudios del Grado en Ingeniería Informática y forma parte del equipo decanal de la Facultad de Ciencia y Tecnología. «Es un cargo de gestión», explica, aunque no es la primera vez, ya que anteriormente ocupó el puesto de Secretaria de departamento durante cinco años».

Su cometido como directora, cargo que continúa compaginando con la docencia y la investigación, consiste en realizar el seguimiento sistemático y la coordinación del desarrollo de los estudios del grado.

A pesar de que en el área de Informática, de los 16 profesores, sólo 3 son mujeres, Vico sostiene no haber sufrido en carne propia ningún tipo de discriminación en su trayectoria profesional «me siento afortunada ya que jamás, pese a estar en un entorno en las que las mujeres somos minoría, la he sentido».

En el curso actual del Grado de Ingeniería en Informática en la UR, sólo el 14 por ciento de los estudiantes son mujeres (179 hombres y 28 mujeres, concretamente). «Es un problema extendido. Ojalá supiéramos cuál es la causa», dice, pero añade que «es curioso que cuando en los años ochenta el título tenía la denominación de Licenciatura en Informática, el porcentaje de mujeres era el mismo que el de hombres». Para Vico son varios los factores que pueden influir en el bajo número de mujeres matriculadas en estudios de Informática (y en general, en titulaciones de áreas de conocimiento STEM), como el estigma de ser unos estudios difíciles, la falta de referentes femeninos (no por su inexistencia sino por su invisibilidad), el estereotipo de informático como persona aislada y la falta de conocimiento de nuevos perfiles profesionales».

El cargo supone para ella «una manera de visibilizar el papel de la mujer y colaborar en la medida de lo posible en la lucha por la igualdad. Debemos mostrar los referentes femeninos y hacer ver que una mujer puede ejercer cargos de responsabilidad. Y en esa tareas de difusión, fundamentalmente está el promover el gusto por la tecnología y la ciencia en niñas y adolescentes. Se ha empezado a trabajar hace pocos años, así que aún no se ven resultados».

Insiste en que «hay que incidir desde abajo, ya que nos hemos dado cuenta de que hay que dirigir estas actividades a edades más tempranas. Es curioso, pero hay estudios con niños que indican que hasta los cinco años, la imagen que tienen de un científico es de un hombre o una mujer, al 50 por ciento. A partir de esa edad, el científico es un hombre con bata y bigote... Es evidente que algo no estamos haciendo bien como sociedad».

En cualquier caso, es optimista «creo que en los últimos años se está avanzando bastante teniendo en cuenta que llevamos una inercia de miles de años. Aún queda mucho por hacer, pero el primer paso para lograr la igualdad es ser conscientes de que no existe. Ese paso ya está dado y, por tanto, estamos en la buena dirección».