Vida y esperanza más allá del cáncer

Vida y esperanza más allá del cáncer
Juan Marín

La conmemoración de los 25 años de López al frente de la asociación se convirtió en un canto al optimismo en la lucha contra la enfermedad

Jorge Alacid
JORGE ALACIDLogroño

Tiesa como una vela y con un chorro de voz tan envidiable como sus 91 años, Dorita Jiménez departía feliz, rodeada por su familia, antes de iniciarse el acto de conmemoración de los 25 años de Divina López al frente de la Asociación Riojana de Lucha contra el Cáncer. Y ya lanzaba el mensaje que luego encandilaría a quienes atendieron las palabras que dirigió desde el atril del auditorio del Ayuntamiento de Logroño. «Nunca podré pagar lo que ha hecho la asociación por mí», confesaba. «La agradecida soy yo». Ponía así piel y sentimientos al tono general de la velada: una emocionante celebración por la vida. Un canto para la esperanza, que mitigue el impacto maldito que se asocia a la enfermedad. Un himno al optimismo. Porque los avances en investigación, concluyeron tanto la propia López como los premiados, aportan «una luz», en palabras de Chema Purón, uno de los galardonados. Una luz que anoche iluminó Logroño.

A la esperanza aludió Cuca Gamarra, alcaldesa de Logroño y anfitriona de la velada. A ella se refirió también Pedro Sanz, expresidente del Gobierno, a quien la asociación reconoció sus desvelos para situar a la sanidad riojana en la vanguardia contra el cáncer. Y también fue el mensaje que repitió en nombre de su padre el hijo de José Joaquín Iglesias, voluntario como Dorita y distinguido como ella por su contribución a mejorar la calidad de vida de los pacientes y de sus seres queridos.

Purón, que al final de la velada entonó con la Escolanía de La Rioja el himno que compuso en favor de la Asociación (el tema 'Queda mucha vida'), vio premiada con esta medalla de oro su ayuda en favor de la asociación. Fue el mismo galardón que recibió el último de los homenajeados que subió al estrado, el científico alfareño Marcos Malumbres. Quien, sin alejarse del luminoso guión que revitalizó a los centenares de personas que casi abarrotaban la sala, advirtió que el pulso contra el cáncer oscila entre dos polos. Cae la mortalidad pero sube la incidencia, avisó, por culpa de hábitos muy tóxicos: el tabaquismo y la mala alimentación. Un pesaroso diagnóstico que le llevó a invitar a los presentes a convertir La Rioja «en el sitio más sano del mundo».

Desde su butaca en primera fila, Dorita Jiménez sonreía. Casi sesenta años después de incorporarse a la asociación y de perder a su marido y su hijo, disfrutaba de su momento. Y escuchaba a José Ignacio Ceniceros felicitar a los voluntarios «por ser capaces de trasladar siempre una sonrisa» a quienes sufren. «Nuestros héroes», como les llamó Ignacio Muñiz, presidente de la Asociación Española. Voluntarios de corazón inmenso y compromiso inquebrantable. Como el que exhibió, 25 años después de llegar a la presidencia, Divina López, la gran protagonista de la noche. Quien con la voz entrecortada, rota a veces por la emoción, fue capaz de resumir en una frase el espíritu de esta conmemoración: «Hay vida más allá del cáncer».