La batalla del tomate

La batalla del tomate

'MasterChef' comienza este martes con la elaboración de un gazpacho, una salsa de tomate y un bonito con tomate, «tres platos elementales» para Pepe Rodríguez

JULIÁN ALÍA

El tomate se erige como protagonista de la noche de este martes a las 22.35 horas en 'MasterChef'. El programa de La 1 comienza con una batalla, «un clásico nada sencillo», según el chef y jurado Jordi Cruz, que confiesa que le gusta la prueba porque «los concursantes no tienen margen de maniobra» y los jueces pueden ven rápidamente «si tienen mano y si son creativos». En definitiva, se trata de «una competición pura y dura, rápida y sin compasión», para el cocinero catalán. Pasado el ecuador de la edición, el propio Jordi, como Pepe Rodríguez y Samantha Vallejo-Nágera, se muestran muy contentos con el formato en la primera temporada tras la salida de Eva González de TVE, que ha incorporado algunos cambios, como la integración de equipos.

«Ahora somos sus mentores y sus 'coaches'. Hay a quien le gusta más Jordi, Samantha, e incluso yo. Entonces, ahí se crean piques también entre ellos. Es darle una vuelta más muy divertida», explicaba Pepe en el plató justo antes de que los aspirantes se pusiesen manos a la obra en la entrega que se emite este martes. Mientras, Jordi metía cizaña, diciendo que «existe cierta competición», pero «dentro de unos límites», ya que él tiene «cuatro estrellas Michelin» y «Pepe solo una». «Yo voy con tanques y él lleva un tirachinas», bromeaba antes de destacar a su compañero, y ahora también rival, como alguien «maravilloso», e incluso como «hermano mayor». «Muy mayor», de hecho, porque tampoco puede lanzarle tantos piropos sin intentar picarle entre medias. Por eso, Samantha aseguraba en tono irónico que ya no puede más con ellos, porque andan más enzarzados que nunca en una temporada en la que están «más cara a cara con el aspirante», un cambio que ha agradecido, porque le da «mucha competitividad» y «más chica al fuego».

La primera prueba consiste en la elaboración de un gazpacho, seguida de una salsa de tomate, y por último, de un bonito con tomate. «Tres platos elementales» para el cocinero toledano, que destacaba que «la salsa de tomate ya casi no la hace nadie en su casa, porque todo el mundo compra el tomate de bote», algo que «se nota horrores», y que «ocurre incluso en los restaurantes». «Seguramente, cuanto más sencillas son las pruebas, más difíciles son», añadía. Tanto es así, que muchos de los concursantes se quedaron en blanco al ser preguntados por recetas con tomate. Y eso también ocurre en la tercera parte de la prueba, porque «hacer un bonito con tomate no es tirar trozos de bonito en la salsa que has hecho», aseguraba Pepe, que también recordaba que su madre «hacía un bonito con tomate, que te caías de espaldas».

Tras la primera parte del test, para la que los concursantes solo tienen 15 minutos y la atención y presión de unas diez cámaras en total, Samantha llegaba a valorar alguno de los gazpachos como «repugnantes», y eso que es un plato que le gusta. «Qué manera de cargárselo», le comentaba a este periódico. Por su parte, el mayor de los jueces aclaraba el origen de su curiosa libreta, que no es otro que el de anotar las cosas que le interesan más bien poco. Aunque en realidad va un poco más allá. «Apunto las cosas que no me importan, porque nunca se las va dar. Si me dicen: Me gustaría que hubiese pescado, yo lo apunto, pero claro, lo que va a ocurrir es todo lo contrario. ¿Quieres solomillo? Muy bien. Luego va a ser merluza».

Pasado ese mal trago, y con alguna regañina de por medio, le toca el turno a la prueba de exteriores, en la que viajan al Palacio de la Magdalena, en Santander, donde tienen que cocinar un menú tradicional diseñado por Pachu, Candela y Jaime, aspirantes de 'MasterChef Junior 6', y con la ayuda del chef cántabro Óscar Calleja. Y por último, para la de expulsión, regresa Santiago Segura ('MasterChef Celebrity 3'), que vuelve a las cocinas junto a los delantales negros, que tienen que replicar un postre del juez con menos corazón, o al menos lágrimas, del programa: Jordi Cruz.