La Rioja

SEGUNDA DIVISIÓN B

Destituido el entrenador de la UD Logroñés

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Rafa Berges sigue el partido de ayer desde el banquillo. :: / Juan Marín

  • El técnico del Juvenil Nacional, Sergio Rodríguez, asume de nuevo el mando del primer equipo hasta que finalice la temporada

Rafa Berges es historia en la UD Logroñés. Su etapa como entrador concluyó ayer, después de que el equipo perdiera 3-4 ante el Albacete. Caer ante el líder entraba dentro de la lógica, pero el cómo ha desatado los acontecimientos. Berges se despide de un club al que llegó en la primera semana de diciembre y en el que ha permanecido 111 días.

Deja a la UD Logroñés con cuatro puntos de ventaja sobre el descenso, en la decimocuarta plaza después de catorce partidos repartidos en tres victorias, seis empates y cinco derrotas que le han dado un botín de 15 puntos. El técnico del Juvenil Nacional, Sergio Rodríguez, asumirá el mando de nuevo hasta el final de la campaña. Al cierre de esta edición, la decisión estaba tomada, pero faltaba que Carlos Pouso se la comunicase. Si no lo hizo ayer, lo hará hoy, día de descanso para la plantilla, salvo cambios.

«Para mí no es un hándicap. Afronto la etapa con mucha ilusión, en un club que quiere crecer y con una perfil de plantilla a la que me puedo amoldar. Estoy al día de lo que ocurre. Logroño es una ciudad muy futbolera y confío en hacer un buen trabajo con el pensamiento de que a corto o medio plazo esta ciudad esté más arriba», decía Rafa Berges el 29 de noviembre, día en el que fue presentado como nuevo entrenador de la UD Logroñés.

Ilusión no la ha faltado, pero no ha sido suficiente para superar el hándicap de una plantilla mal estructurada y de la que se duda de su compromiso con el club que le da cobijo durante la temporada y paga puntualmente. Berges ha defendido públicamente a sus futbolistas, pero entre ambas partes no ha habido complicidad más allá del roce profesional. Ahora bien, no hace muchos días afirmaba en los estudios de TVR que no dudaba del compromiso de sus jugadores y el apoyo a sus ideas.

El empate ante el Zamudio, en su octavo partido al frente del equipo, ya generó discrepancias dentro de la entidad entre partidarios de su destitución y quienes pedían un poco más de tiempo. El empate en Lezama calmó los ánimos, pero la derrota ante el Barakaldo los encrespó. Los dirigentes del club se pusieron en contacto con Sergio Rodríguez para hacerle ver que estuviera preparado para coger de nuevo al equipo. El exjugador fue el nexo de unión entre el adiós de Carlos Pouso y Rafa Berges. Ganó en su debú al Castilla (0-4) y empató ante la Real Sociedad (0-0). Tres días después era presentado Berges y Sergio Rodríguez se centraba en el equipo juvenil, con el que puede ascender este domingo a División de Honor.

Instalado en la montaña rusa, la victoria en Sestao reforzó a Rafa Berges, pero su fortaleza se debilitó tras ceder el empate ante el Arenas de Getxo en el primero de los dos partidos que la UD Logroñés afrontaba en Las Gaunas. El pasado martes llegó otro mensaje a Sergio Rodríguez. «Si el domingo se pierde, prepárate». Simple, escueto. Es la ley del fútbol.

Rafa Berges esperaba ayer en la zona de vestuarios para entrar en la sala de prensa a que José Manuel Aira cerrase su intervención. Llegó con gesto serio y pocas ganas de hablar. Era una de las imágenes de la tarde, pero no la única. Mientras él explicaba sus impresiones acerca del partido, a pocos metros se producía una reunión de urgencia entre directivos y técnicos de la entidad y esta misma mañana ha quedado confirmada su destitución a través de la red social Twitter.

En el aparcamiento subterráneo, junto a la puerta de acceso a vestuarios, se cerraba el círculo con cinco piezas, en esta caso personas. Juanjo Guerreros, vicepresidente del club; Carlos Pouso, director deportivo; los directivos Ernesto Arpón y Miguel Isasi; y Eduardo Valdovinos, técnico de la casa y que en su momento, tras el adiós de Pouso formó parte cuerpo técnico que lideró Sergio Rodríguez. Lógicamente, los cinco hablaban sobre la derrota y el peligro real de descenso.

«No puedo responder a esa pregunta. Siempre se sabe por dónde se rompe la cuerda. El equipo necesita tranquilidad. Yo tengo que asumir la máxima responsabilidad. Este trabajo es así», decía el preparador en rueda de prensa ante el inminente peligro de destitución. «El entrenador no puede saltar al campo a defender los córners ni a meter los goles, pero esta situación es así y el entrenador es el responsable de los fallos que cometen los jugadores. Éstos deben estar tranquilos porque cuanto más nerviosismo caiga sobre ellos será peor», añadía.

Era el final de una rueda de prensa tensa en la que Rafa Berges no se escondió. Si intuía o no que era último partido queda para él, pero habló con claridad. «Cuando pierdes, la valoración siempre es negativa. Ha habido un condicionante, que no es otro que hemos defendido horrorosamente el balón parado. Hasta su primer gol estábamos bien y protagonizando un partido parejo. A raíz de ese gol, hemos sido un manojo de nervios, nos hemos descompuesto y hemos seguido concediendo. Así es muy difícil competir», relataba sin tapujos.

Más problemas tuvo el cordobés para explicar la debilidad de su equipo en ambas áreas, aunque no eludió la respuesta. «Si analizo el partido de esta tarde, nos ha faltado contundencia defensiva. No hay otra lectura. Es lo que ha desviado el resultado y ha generado todo. Con el 0-2 pudimos marcar, pero no lo hicimos. Hemos perdido el sentido, la colocación y los nervios han aparecido. Ha sido demasiado castigo, aunque al final hemos decorado decentemente el resultado. Cada gol que hemos recibido ha sido un mazazo para nosotros y la gente no lo ha notado, aunque no valen excusas, porque debes ser competitivo. Dos goles a balón parado y uno de penalti. Eso marca la diferencia en esta categoría», afirmaba.

Esos errores han acabado con él. Los errores y dar continuidad a quienes los cometían. Adiós a la competitividad. Aún así, ayer reiteraba su confianza en la capacidad de su todavía plantilla en ese momento. «Creo que está capacitada para salvar la categoría. Hemos jugado contra un rival importante y hemos pagado caro un aspecto del juego», concluía el técnico, ya convertido en extécnico del equipo blanquirrojo.