«Nos quedan muchas cosas que cambiar»

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Directora técnica en Saitec Offshore Technologies

JAVIER CAMPOS

Pocas como Araceli saben de primera mano cómo es sentirse siendo la única mujer en un grupo de hombres a la hora de desarrollar su carrera profesional. No en vano, son más de cuatro años ya los que lleva acostumbrándose a ser la única en un sector tan especializado... a los que habría que sumar la experiencia adquirida durante su formación. Sucede en las reuniones de negocio a las que asiste, donde además suele llevar la voz cantante. Y en su equipo de trabajo, pues entre las 10 personas a las que dirige sólo hay una mujer.

Nada que le sorprenda, pues ya durante sus estudios universitarios comprobó dónde se metía. «Si bien en la Universidad de Cantabria la proporción entre alumnos y alumnas era del 70%-30%, no fue hasta que fui a cursar uno de los años a EEUU cuando la misma se acentuó... ¡era la única chica en las clases de la Universidad de Carolina del Norte!», recuerda.

Araceli Martínez Rubio (Logroño, 1991), ingeniera de caminos, canales y puertos, es a sus 27 años directora técnica del desarrollo del concepto de la tecnología SATH de Saitec Offshore Technologies, una de las principales firmas de ingeniería civil españolas con sede en Bilbao. Joven y mujer en un sector claramente masculino, donde el 90% de sus profesionales tienen nombre de hombre, Araceli no tuvo que llamar a la puerta, sino que fueron a buscarla para abrírsela. De par en par, además.

«Me contrataron como investigadora y pasé a formar parte de un nuevo departamento de I+D+i para desarrollar una idea en el campo de la eólica marina creando un nuevo concepto de plataforma flotante para aerogeneradores offshore», explica. De ahí surgió una empresa spin-off denominada Saitec Offshore Technologies con identidad propia y es donde Araceli sigue engrosando su currículo de logros. Más que por ser mujer, en su caso, es la edad la que sorprende, y así lo cuenta y pone de manifiesto.

«Siempre me han tratado como un igual a la hora de tenerme en cuenta», sentencia quien, en cualquier caso, se sabe afortunada y no duda en asegurar que no en todos los casos es así. «Mis amigas, y las hay de todos los sectores, no me cuentan lo mismo», lamenta. «Diferencias hay, aunque a mí no me haya tocado vivirlas, y conforme más te acercas a puestos de responsabilidad se nota más...», dice. «Nos quedan muchas cosas que cambiar», asevera.

Martínez Rubio es consciente de que sus problemas pueden empezar a la hora de plantearse ser madre. Y es que «es en cuestiones como la maternidad donde se ve la brecha, no por el hecho en sí, sino por lo que lleva asociado. No ya por ser mujer, sino por lo que supone tener familia», señala quien se cuestiona cómo serían las cosas con dichas responsabilidades en el futuro. Y es que aún se le antoja complicado frenar la inercia que lleva a la mujer a ser quien renuncie.