La Fiscalía pide tres años para un vecino de Baños que vendía speed y marihuana

El anormal movimiento de personas en el domicilio del acusado y el olor a marihuana de la vivienda facilitaron el cierre del punto de venta de droga riojalteño

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

J. L. M. no tenía antecedentes penales, pero sí una adicción bastante pronunciada a las anfetaminas. Al menos eso es lo que se desprende del escrito de acusación que este miércoles defenderá el Ministerio Fiscal en la vista oral que se sigue contra él en la Audiencia Provincial de Logroño. Si el juez le halla culpable y sigue al pie de la letra la petición del fiscal, J. L. M. será condenado a tres años de prisión y al pago de una multa de 4.500 euros como autor de un delito de tráfico de drogas que causa grave daño a la salud.

Los hechos que se juzgarán el miércoles se remontan hasta el año 2016 en la zona este de la localidad de Baños de Río Tobía, en la vivienda en la que residía el ahora procesado. Explica el Ministerio Fiscal que el vecino de Baños, dada su adicción a las anfetaminas, tenía necesidad de conseguir dinero en efectivo para hacer frente al pago de los estupefacientes que consumía por lo que, en algún momento, decidió dar un paso más y empezar a vender marihuana y speed a otros consumidores.

La Guardia Civil pronto se dio cuenta de que en torno a la vivienda del procesado sucedía algo extraño. Sobre todo porque, a partir de las 19 horas, raro era el día en que no repuntase la afluencia de gente a esa zona, relativamente apartada del centro de la localidad. La escena era siempre la misma. Cumplida esa hora, hasta allí se acercaban diferentes personas y accedían al interior del portal. Después de llamar al timbre, esperaban a que alguien les abriese la puerta y accedían al interior. Después de una corta estancia, salían de nuevo a la calle.

Por si las pruebas que fueron acumulando los agentes de la Guardia Civil no eran suficientes, los vecinos de la zona les acabaron por confirmar todas sus sospechas después de que se quejaran del «fuerte olor a marihuana que salía del domicilio del encausado», agrega la Fiscalía.

Una hora antes de que los clientes que tenían previsto acudir al domicilio de J. L. M. aparecieran, llegaron las patrullas de la Guardia Civil. Era el 16 de septiembre del 2016 y el denunciado «entregó voluntariamente siete plantas de marihuana que tenía en un balcón» de la vivienda. Los agentes le detuvieron por un presunto delito de tráfico de estupefacientes y, en presencia de su abogado, dio el visto bueno a que se practicara un registro de su domicilio. Los agentes localizaron 14 botes con cogollos de marihuana con un peso neto total de 732,11 gramos, 12,89 gramos de anfetamina en roca, con una pureza de 66,7%, así como una papelina de 0,47 gramos y una pureza del 65,8%. Las sustancias intervenidas están valoradas en más de 4.000 euros.

En la vivienda también hallaron una balanza de precisión, bolsas en las que se habían efectuado recortes para distribuir las sustancias tóxicas y 205 euros en diversos billetes. Días después, el 26 de septiembre del 2016, el procesado entró en el programa ambulatorio de Proyecto Hombre para la desintoxicación de sus adicciones, cuyos resultados serán analizados antes de la vista.