Hillary Clinton descarta participar en las presidenciales de 2020

Hillary Clinton./EFE
Hillary Clinton. / EFE

La ex primera dama no presentará su candidatura pero advierte que tampoco desaparecerá de la escena política

MERCEDES GALLEGONueva York

En unas elecciones que quieren disputar veteranos como Bernie Sanders, de 77 años, y puede que Joe Biden, de 76, ¿por qué no iba a querer Hillary Clinton tomarse la revancha contra Donald Trump en 2020? Pero no, la ex primera dama de 71 años que le sacó tres millones de votos no tiene ganas de revivir el duelo. O prefiere ahorrárselo al país.

La confirmación llegó en un canal local de bajo perfil, New York's News 12, prueba irrefutable de que no tiene ambiciones presidenciales. «No voy a presentarme, pero voy a seguir trabajando, hablando y defendiendo las cosas en las que creo», advirtió. «No voy a ninguna parte».

O sea, que no va a desaparecer de la escena política. Todo indica que esta vez busca más el poder entre bambalinas, influencia en el futuro presidente de EE UU, si resulta ser uno de los 15 que ya se han pronunciado o de los muchos que faltan por hacerlo. En el Partido Demócrata la competición va a ser más reñida que la que dio la nominación presidencial del Partido Republicano a Trump en 2016. Clinton dice haber hablado ya con «varios» de los candidatos y su consejo inequívoco es «no des nada por hecho», confesó a la cadena de su condado de Westchester (Nueva York).

Asegura haber habladoya con varios de los aspirantes demócratas para ofrecerles consejos

Habla la voz de la experiencia. A la ex primera dama que mostraba credenciales como senadora y secretaria de Estado no se le pasaba por la cabeza que los estadounidenses pudieran preferir a un multimillonario irreverente al que se lo han dado todo hecho. Igual que le costó aceptar que un senador negro de 47 años que ni siquiera había terminado su primer mandato le robara la candidatura del partido que ella y su marido habían dominado durante dos décadas.

Las cosas han cambiado. En la era del #MeToo, Bill Clinton es tóxico y Hillary Clinton, sinónimo de arrogancia y establishment. El Partido Demócrata busca redimirse y, a juzgar por la ola de sangre fresca que ha llegado al Congreso con las legislativas de noviembre, la diversidad está de moda.