Especial Liga 2018-2019

Un nuevo Barça, una vieja obsesión

Ernesto Valverde da indicaciones a Arthur, una de las incorporaciones de este verano. /José Manuel Vidal (Efe)
Ernesto Valverde da indicaciones a Arthur, una de las incorporaciones de este verano. / José Manuel Vidal (Efe)

El equipo azulgrana, frustrado por el 'no' de Griezmann, se ha reforzado pensando más en las carencias competitivas en Europa

P. RÍOSBARCELONA

Los movimientos realizados por el Barça este verano, no sólo en la plantilla, sino también en la dirección deportiva, confirman que el club acabó la pasada temporada cayendo en el mismo análisis facilón que hizo cualquiera de sus aficionados más forofos e irreflexivos: el meritorio doblete Liga-Copa quedó devaluado por la tercera Liga de Campeones consecutiva del Real Madrid. No importa que la gran competición internacional sea realmente un torneo corto a cara y cruz en el que no se requiere regularidad. Ahora es el título estrella del fútbol mundial y el equipo azulgrana se ha quedado clavado en los tres últimos cuartos de final, sin respuesta a domicilio en demasiados partidos: 3-0 en los KO de Roma y Turín, 4-0 en París, 2-0 en el Calderón…

La falta de agresividad para competir en batallas físicas internacionales ha sido un problema repetido y todo lo que ha pasado este verano está relacionado con la necesidad de volver a intimidar en Europa. Por eso también el club tenía previsto dar un golpe en la mesa con una gran operación que tenía apalabrada, pero que se frustró. Antoine Griezmann, por quien se iban a pagar los 100 millones de su cláusula, decidió quedarse en el Atlético. No ha llegado otro jugador de esas características. Es más, otro gran fichaje mediático con final feliz casi imposible que se ha intentado en el Camp Nou es el de Paul Pogba, centrocampista, a quien el Manchester United no deja salir tras su gran Mundial.

El intento de volver a reinar en Europa ya será sin Andrés Iniesta, quien decidió irse al Vissel Kobe de Japón, dejando huérfano al Barça del toque que ha sido su gran seña de identidad en la última década. Como pasó con Xavi en 2015, al de Fuentealbilla, con 34 años, le tocaba por edad y desgaste. No hay que darle más vueltas. La cuestión es comprobar si el equipo azulgrana se va a desviar de su estilo para jugar a otra cosa. El debate en el entorno no cesa al respecto y ya se sospecha de Ernesto Valverde, como antes ocurrió con Luis Enrique, por no hablar del Tata Martino. Quien se desvía un milímetro de la obra de Pep Guardiola tiene a todo un batallón de detractores que le recuerdan lo del ADN, La Masia, la esencia...

El conjunto de Valverde mostró virtudes en la conquista del doblete y su plantilla ha mejorado

La nueva dirección deportiva, Eric Abidal y Ramón Planes con Pep Segura de ideólogo, ha intentado mantener el equilibrio entre el estilo de siempre y ese factor combativo que exige Ernesto Valverde. Para compensar el adiós de Iniesta ha llegado un brasileño que parece educado en La Masia, Arthur, del Gremio, con quienes los compañeros alucinan por su parecido en algunos movimientos con Xavi. Curiosamente es el legado del anterior secretario técnico, Robert Fernández, que ha pagado la progresiva debilidad de la plantilla con su marcha. También se fue por iniciativa propia Paulinho al Guangzhou Evergrande de China, su anterior club, y para rellenar el hueco que quedaba libre para un centrocampista con un perfil diferente se apostó por el chileno Arturo Vidal (Bayern). Otros dos refuerzos son el excentral sevillista Clément Lenglet y el extremo brasileño del Girondins de Burdeos Malcom. Y dos jugadores que regresan de sus cesiones pueden tener minutos: Munir y Rafinha. Los cuatro refuerzos han costado 126,9 millones (+13 en variables), una cantidad que se compensa con los 124,1 millones que se ingresan por las salidas de varios jugadores que no contaban, como Yerry Mina pese a sus tres goles en el Mundial con Colombia, Digne, Deulofeu, Aleix Vidal y André Gomes.

En principio, la plantilla parece haber mejorado, aunque hay otras incógnitas. Cumplen un año más Leo Messi, ya sin la extramotivación de su pulso en la Liga con Cristiano Ronaldo por su marcha a la Juventus y tras un Mundial que volvió a dejarle anímicamente muy tocado, y Luis Suárez, a quien físicamente las lesiones y los esfuerzos de un jugador todo corazón comienzan a pasarle factura. En ataque, el argentino y el uruguayo siguen siendo fundamentales, pero se espera que los dos fichajes estrella de la pasada temporada, Coutinho y Dembélé, den un paso al frente. Algo parecido se puede decir de Sergio Busquets y Gerard Piqué, que suelen jugarlo todo y que están llamados a aceptar más rotaciones que nunca para no llegar fundidos otra vez al tramo final de las competiciones.

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